Sistema B

Además de negocios con ganancias rentables
genera valor para todos sus grupos de interés
y no sólo para sus accionistas ...

retorno financiero +
impacto socioambienta
l

 Ganar dinero sumando valor social
 
El Modelo B -
 L
ey para Empresas B en Argentina
 Las B Corp llegan a New York

NO es filantropía


Jay Coen Gilbert,
Clase abierta, 2013


Pedro Tarak
Sustainable Brands, 2014

Otra economía
es posible

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Empresas B: ganar dinero sumando valor social

Según PricewaterhouseCoopers, durante los próximos 20 años, unos 150 millones de personas por año saldrán de la pobreza y engrosarán la clase media global emergente. Si bien esto es una alentadora perspectiva desde el punto de vista social, implicará por otro lado un incremento en el consumo de bienes y servicios que intensificará aún más la presión sobre los ya fuertemente exigidos recursos naturales. Si queremos mantener este nivel de progreso y desarrollo se hace necesario repensar la forma de hacer negocios para evitar que la urgencia por satisfacer nuestras necesidades y demandas se convierta en la causa de nuestra propia destrucción. Las Empresas B se consolidan a nivel global como una alternativa que combinan ganancia empresarial y utilidad social.

Actualmente el mundo está poblado por más de 7.000 millones de habitantes y se estima que se alcanzarán los 9.000 millones para el 2050. En los últimos 50 años se duplicó la población global y en ese mismo período, con el fin de satisfacer las crecientes demandas de alimento, agua, fibra y energía, hemos alterado los ecosistemas más rápida y extensivamente que en cualquier período comparable en la historia del hombre. Estos cambios han ayudado a mejorar la vida de miles de millones de personas, pero al mismo tiempo han debilitado la capacidad de la naturaleza para brindar otros servicios clave, tales como la purificación del aire y del agua, protección contra eventos naturales extremos y provisión de medicinas.
La extracción global de recursos (teniendo en cuenta apenas el peso físico de lo que se retira directamente de la superficie terrestre en la construcción civil, en la minería, en los combustibles y en la biomasa) aumentó ocho veces a lo largo del siglo XX, de 35.000 millones de toneladas anuales en 1980 a 60.000 millones de toneladas en 2005. Un promedio aproximado de 10 toneladas anuales por habitante, sólo que el 75% de esos recursos son consumidos por menos del 20% de la población, generando situaciones de inequidad al extremo que un habitante de la India utiliza 4 toneladas anuales, frente a las 25 toneladas anuales que utilizará un canadiense a lo largo de su vida.
Actualmente consumimos casi 50% más recursos de los que el sistema natural que nos sustenta consigue regenerar. Si mantenemos esta tendencia será necesario el equivalente a 2 planetas al 2030 y una extracción anual de 140.000 millones de toneladas de recursos en 2050. La rapidez con que nos acercamos a los límites planetarios es desconcertante.
Esta circunstancia no es casual. La explosión demográfica es un factor importante para generar y mantener esta problemática, pero se trata de un factor que -en principio- escapa a nuestro control. Pero la forma en que concebimos y desarrollamos nuestro sistema económico por otra parte, tiene mucho que ver con el asunto y puede (y debe) ser cuestionada. Difícilmente podremos tener practicas sostenibles de crecimiento económico si una de las principales herramientas que utilizamos para medirlo -el PNB- otorga valoraciones más positivas cuanto más destructivas son las actividades económicas desarrolladas. Al respecto, el escritor Bill Bryson nos ofrece un claro ejemplo de lo absurda que resulta esta unidad de medida: “Las actividades indeseables suelen generar mayor PNB que las actividades deseables. Hace poco estuve en Pennsylvania, cerca de cierta factoría de zinc cuyas emisiones resultaban tan contaminantes que habían deshojado por entero la ladera de una montaña vecina. Desde la valla de la fábrica hasta la cima de la montaña no se veía una brizna de vegetación. Sin embargo, desde el punto de vista del PNB, ésta era una circunstancia maravillosa. En primer lugar, la economía se beneficiaba de todo el zinc que la fábrica había refinado y comercializado a lo largo de los años. En segundo lugar había que contar las decenas de millones de dólares que el gobierno tendría que invertir para eliminar los efectos de la polución y devolver la montaña a su estado primigenio. Por último, cabía sumar la ganancia continua aportada por el tratamiento médico de los obreros y vecinos convertidos en enfermos crónicos por obra de la contaminación.
En términos de cuantificación económica convencional, todos los factores constituyen ganancia, y no pérdida. Lo mismo ocurre con la sobreexplotación de mares y lagos, y la deforestación. En pocas palabras, cuanto más ávida sea la explotación de los recursos naturales, mejor irá el PNB. Como lo describió el economista Herman Daly en cierta ocasión: ‘el actual sistema económico trata nuestro planeta como si fuese un negocio en liquidación.’”

Empresas B
Se hace necesario entonces repensar la forma en que generamos ganancias; idear negocios que sean rentables pero a la vez beneficiosos para la sociedad y/o el medioambiente. Necesitamos empresas que verdaderamente generen “valor a sus diferentes grupos de interés”, y no solo a sus accionistas. Por suerte, ya existen empresarios innovadores que vienen trabajando con esta filosofía; que dirigen empresas orientadas por un propósito, empresas con rendimientos financieros que producen impacto social y/o ambiental positivo. Se trata de las Empresas B, que se distinguen por buscar ser “las mejores PARA el mundo y no las mejores DEL mundo”. Tienen presencia cada vez más relevante y lejos de ser una anécdota ocasional, constituyen ya un movimiento global.
Las empresas B tienen como su foco central los negocios que se crean para ofrecer beneficios sociales o ambientales a través de la venta de productos y servicios y que entienden la rentabilidad financiera como una herramienta indispensable para lograr sus fines, pero no como su única razón de ser. Son empresas con un ADN propio, definido por el objetivo social y/o ambiental. Las empresas B se diferencian de las empresas tradicionales que mantienen como su propósito central el maximizar la rentabilidad financiera de sus dueños o accionistas, y que en algunos casos incorporan prácticas responsables con la sociedad y el medio ambiente, pero como una actividad complementaria.
Conviene diferenciar las empresas B de las iniciativas filantrópicas. Éstas últimas han conseguido importantes logros en la atención a poblaciones o grupos desfavorecidos. Sin embargo, su posibilidad de escalar en impacto se encuentra muy limitada por la dificultad de acceder a una financiación estable y por descansar en modelos económicamente insostenibles.
Sin desconocer el esencial aporte de las empresas que trabajan su responsabilidad social, las empresas B no pertenecen inherentemente a este grupo, pues la resolución de los problemas sociales o ambientales es su razón de ser y no solo una estrategia complementaria. Las empresas B buscan desarrollar modelos viables económicamente, capaces de ofrecer respuestas a los problemas de la sociedad y el medioambiente, con modelos de negocio que parten de un nuevo tipo de ADN.
Junto con estas nuevas empresas surge un nuevo tipo de inversionista, el inversionista de impacto, que busca crear un impacto positivo más allá del retorno financiero. No solo quiere evitar invertir en empresas que hacen daño a las personas o a la naturaleza, sino que busca activamente ubicar capital en negocios y proyectos que pueden ofrecer soluciones de escala a los problemas sociales y ambientales del planeta. Fondos como FIS, Acumen Fund, Ignia, Social Venture Fund, Adobe Capital, Agora Partnerships, FIRST, Inversor, Equitas Ventures, Angel Ventures Mexico, Bamboo FINANCE, Indigo, LGT, SEAF Colombia, PYMEcapital – Nicaragua, Root Capital y VOX Capital trabajan ya en Centro y Sudamérica.

Promoviendo las empresas B en Latinoamérica

Para apoyar el surgimiento y fortalecer la escala y relevancia de este nuevo sector empresarial que quiere usar la capacidad de las empresas para resolver problemas sociales y ambientales es necesario trabajar por lo menos en tres frentes:
Una nueva forma de empresa: Se requieren nuevos paradigmas que permitan superar la definición tradicional de la responsabilidad fiduciaria, que entiende la misión de la empresa como la maximización del retorno financiero para los accionistas/dueños, y limita el espacio de los resultados sociales y ambientales positivos. Es necesario crear nuevas categorías de empresas y formas legales que permitan a accionistas, directores y gestores tomar decisiones con visión de largo plazo, y que permita a consumidores y otros públicos de interés reconocer la diferencia entre “empresas buenas” y “puro marketing”. La empresa B es una nueva clase de empresa, que utiliza el poder del mercado para solucionar problemas sociales y ambientales, y considera los rendimientos financieros como una herramienta indispensable para lograr sus objetivos pero no como su principal razón de ser. Esta nueva estructura legal, amplía el deber fiduciario para maximizar el valor para todos los stakeholders. Un mandato vinculante de tomar decisiones que buscan beneficios para la sociedad y la naturaleza y no solo para los accionistas.
Promover la inversión de impacto: inversiones que buscan crear un impacto positivo más allá del retorno financiero.
Políticas públicas y diversas plataformas de apoyo: El estado cumple un rol fundamental en la promoción de un nuevo paradigma de Empresa. No basta solo con la convicción de transformarse o crear nuevas Empresas B. Es fundamental contar con instrumentos de fomento, y un marco regulatorio adecuado que incentive este nuevo sector empresarial. Adicionalmente, se hace esencial crear y articular diferentes plataformas de apoyo que resuelvan las necesidades y generen los suficientes incentivos para lograr la escalabilidad e incidencia de estas empresas. Es esencial trabajar en alianza con fondos de inversión de impacto, el estado, universidades, redes sociales y plataformas de apoyo del mundo privado, público y la sociedad civil.
Los objetivos están definidos. Solo resta avanzar. Será necesario articular esfuerzos, motivar la construcción de comunidades, redes, nodos y plataformas de apoyo, generar nuevas oportunidades de mercado, visibilizar y posicionar a estas empresas, motivar la investigación y gestión del conocimiento, la docencia y otras actividades de diseminación. El desafío para generar ganancias en base a un desarrollo sostenible está planteado.
Fuentes: Sistema B
http://www.unep.org/maweb/en/index.aspx
“Historias de un gran país”, Bil Bryson, ed. Península., 2002
http://www.pwc.com/es_IA/ia/prensa/assets/clase-media-emergente.pdf

sic Fuente: InContext - Envío Nº 57 - Diciembre 2014

otros artículos afines

El Modelo B
Para lograr un cambio sistémico en la economía, donde se conozcan y valoren las Empresas B, es necesario generar conexiones críticas entre actores claves, para la construcción de CP, que serán el motor del cambio hacia las Nuevas Economías.
Sistema B busca articular a estos referentes estratégicos como protagonistas de Comunidades de Práctica: instancias de reflexión, diálogo, apropiación de valores y construcción de agendas colectivas que van más allá de las agendas personales.
Las Comunidades de Práctica(*) estarán construyendo la visión conjunta de la economía con propósito social y ambiental que queremos compartir, así como los medios para lograrla.
Las Comunidades de Práctica son el vehículo de nuestra Teoría de Cambio.
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(*) Comunidades de Práctica: Grupos de personas con una pasión común, que interactúan con regularidad para mejorar sus prácticas y articulan condiciones favorables a sus intereses. Se pueden identificar cuando existe un grupo con vida propia (organización, agenda y metas) -al sitio oficial desde la imagen-
Hacia una Ley para las Empresas B en Argentina
por Carolina Gherghi, Constanza Connolly, Soledad Noel y Fernanda Mierez

En los últimos tiempos se señala al comercio y por consiguiente a las empresas como responsables de varios de los problemas de sustentabilidad que sufre el planeta. En respuesta a esta situación y a los efectos de revertir esta imagen, la empresa ha ido incorporando enfoques sociales, éticos y medioambientales como la responsabilidad social empresarial -RSE-. A pesar de estas acciones las empresas tienen aún mucho camino por recorrer si quieren adquirir el verdadero protagonismo que les compete en el desafío de tomar acciones por la sostenibilidad *.

En este camino de ser protagonistas del cambio, se vislumbra el nacimiento de un nuevo modelo de negocio integrado a propósitos sociales y ambientales. Este espíritu de cambio propone a las empresas focalizarse en la creación de valor económico a largo plazo (por oposición a la rentabilidad a corto plazo), produciendo al mismo tiempo valor social.

En Argentina esta tendencia hacia una economía más sustentable se ve en el movimiento de las Empresas B (o B Corporations, del término en inglés Benefit Corporations) que llegaron al país y a América Latina de la mano de Sistema B **. Las Empresas B son empresas que consideran al rendimiento financiero como una herramienta -y no como un fin en sí mismo- y que maximizan el valor para todos los públicos de interés (empleados, proveedores y la comunidad) y no solo sus accionistas. En Sudamérica existen hoy 100 Empresas B.

Asimismo nociones como el de capitalismo consciente, negocios inclusivos, negocios de triple impacto, consumo responsable, son cada vez más difundidos y aceptados en nuestra sociedad. Todos estos temas comienzan también a ser importantes puntos de la agenda pública de los gobiernos y, por otro lado, en el ámbito académico (hoy las más importantes escuelas de negocios del país ofrecen especializaciones y capacitaciones en estas materias).

Frente a ello nos preguntamos: ¿cuál sería el encuadre legal en Argentina para las Empresas B?
En nuestro país las personas jurídicas pueden organizarse bajo tres sectores: a) El privado (las sociedades comerciales); b) El público; y c) El tercer sector (asociaciones civiles o fundaciones). El sistema actual está fragmentado dado que las organizaciones privadas deben optar por organizarse como una ONG o como una sociedad comercial. Es por ello que las Empresas B que tienen un fin de lucro y al mismo tiempo fines sociales y/o ambientales, no tendrían a hoy a su alcance una forma jurídica adecuada para su negocio.
Ante este vacío legal y la necesidad de que el ordenamiento jurídico atienda a la demanda social y económica de este tiempo (las Empresas B ya son una realidad), un grupo de abogados fuimos invitados por Sistema B a conformar el Grupo Jurídico B. Este grupo tiene por objetivo principal redactar un proyecto de ley que dé protección legal a esta nueva forma de empresa, con el fin de brindarle seguridad jurídica e impulsar su desarrollo. Para fines de 2014 el Grupo Jurídico B tendrá listo el proyecto que será presentado en el Congreso de la Nación Argentina.
Los tres aspectos fundamentales que tratará el proyecto de ley son:
(i) El propósito empresarial de crear un impacto material en la sociedad y/o en el medio ambiente. Es decir: la redefinición del interés social para este tipo de Empresas B que no será ya exclusivamente la maximización de utilidades sino también la creación de valor social, incorporando a la noción de interés social a los diferentes actores de la sociedad.
(ii) La forma en que el administrador de un Empresa B debe conducir el negocio: deberán considerar en la toma de decisiones no solo el interés de sus socios, sino también el de los demás grupos de interés o stakeholders, como así también sus propósitos u objetivos sociales y medioambientales. Esto significará que los socios no podrán solicitar a los administradores que adopten decisiones que contravengan dichos intereses, ni pretender hacerlos responsables por anteponer el cumplimiento de estos deberes al de maximización de las utilidades.
(iii) La obligación de reportar a terceros independientes, bajo estándares de transparencia, sobre su comportamiento social y ambiental, para acreditar que cumplen su propósito empresarial.
Hasta tanto se sancione una ley las sociedades comerciales que nacen o adoptan las características de las Empresas B podrían adoptar los siguientes mecanismos internos para reflejar sus especiales propósitos y reglas:
(i) Reforma el objeto social y/o incluir en el estatuto un artículo específico que defina sus especiales propósitos;
(ii) Celebrar acuerdos de accionistas que contemplen dichos conceptos; o
(iii) Redactar un reglamento para el funcionamiento del órgano de administración con el fin de fijar pautas para la administración del negocio social.
Creemos que el principio de autonomía de la voluntad que rige en las sociedades comerciales permitiría adoptar cualquiera de los mecanismos antes mencionados.
Finalmente, pensamos que en este proceso de evolución hacia este nuevo modelo de negocio sustentable, que aporta al bienestar de toda la comunidad, el Estado debería ser llamado a tener un rol activo, para apoyar el desarrollo de este nuevo modelo de empresa. Dicho apoyo podría estar dado, mediante incentivos, facilidades de acceso al crédito, considerándolas en las contrataciones y compras públicas, entre otras acciones.
Sin duda alguna este nuevo modelo de negocios inclusivos se ha instalado para quedarse y crecer, con lo cual es responsabilidad de todos el intentar reorientar las organizaciones y prepararlas hacia la economía del futuro.
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* Diez años después, el Pacto Mundial sigue siendo la mayor iniciativa mundial de sostenibilidad empresarial; United Nations Conference on Sustainable Development o Rio + 20 fue convocada para obtener un compromiso político renovado en favor del desarrollo sostenible; En 2007 la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT presentó un programa para orientar la promoción de empresas sostenibles; Un estudio de la Sloan School of Management del MIT y Boston Consulting Group realizada a empresas de distintos sectores de EE.UU concluyó que 7 de cada 10 empresas trabajarían decididamente en políticas de sostenibilidad en 2011 .
** Sistema B es una organización que impulsa la creación de empresas que utilizan la fuerza del mercado para resolver problemas sociales y ambientales. www.sistemab.org/

sic Fuente: Nextbillion.net - junio de 2014