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Cómo medir la
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Para Empresas

¿Los ODS reemplazan las Metas del Milenio?

Educación y ODS

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Mujeres y la COP21

       

    
                 

     

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible necesitan dinero, el tipo de dinero adecuado.
¿Cómo la energía sostenible puede apoyar a la pequeña empresa?

 

   

Cómo medir la nueva agenda, 27/03/2015

Las metas y los indicadores fueron el principal tema de discusión de la tercera sesión de las negociaciones intergubernamentales de la AGNU sobre la Agenda de desarrollo Post-2015, que tuvo lugar entre el 23 y el 27 de marzo, en Nueva York. Respondiendo a una petición de los co-facilitadores de las negociaciones, respectivamente Macharia Kamau (Kenia) y David Donoghue (Irlanda), John Pullinger, Presidente de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas (CSNU), presentó a los Estados Miembros un informe técnico preliminar sobre los indicadores mundiales para los ODS y sus metas. La FAO, junto con otros organismos de las Naciones Unidas, ofreció varias recomendaciones a lo largo de la preparación del informe, el cual incluye una lista indicativa de más de 300 indicadores mundiales para las metas de los 17 ODS.

Poco antes, entre el 3 y el 6 de marzo, la 46ª sesión de la CSNU aprobaba la formación de un Grupo Interinstitucional de Expertos sobre los Indicadores de los ODS (IAEG-SDG), compuesto por los Estados Miembros, y también apoyaba la creación de un Grupo de Alto Nivel (GAN), compuesto por las Oficinas Nacionales de Estadística (ONE), para fomentar el desarrollo de capacidades, los partenariados y la coordinación para el seguimiento de la Agenda Post-2015. Las organizaciones regionales e internacionales participarán en calidad de observadores en ambos nuevos grupos.

La Comisión también aprobó una hoja de ruta para la elaboración y la aplicación de un marco de indicadores. Entre las fechas clave se pueden destacar: Julio de 2015 - la elaboración de un primer informe sobre los posibles indicadores mundiales y el marco de indicadores; Diciembre de 2015 – entrega de la propuesta completa del IAEG-SDG para los indicadores mundiales y el marco de indicadores a la CSNU; Marzo de 2016 – Aprobación del marco de indicadores en la 47ª sesión de la CSNU.

Una ONU “fit for purpose”
Mientras tanto, sigue en marcha la discusión sobre el papel del sistema de las Naciones Unidas y su capacidad de actuar eficazmente para apoyar a los países. El Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) ha publicado una hoja de ruta para el proceso de diálogo sobre “el posicionamiento a largo plazo del Sistema de Desarrollo de la ONU”, que consta de siete sesiones, siete talleres y tres seminarios entre enero de 2015 y diciembre de 2016.
sic  Fuente: FAO

     

Educación por la Sostenibilidad, 1º enero 2015

El 1 de enero de 2005 arrancaba la Década de la Educación por la Sostenibilidad promovida por la Naciones Unidas. Desde ese mismo día la OEI ha estado impulsando la Educación por la Sostenibilidad entre los educadores iberoamericanos por medio de este espacio web que se ha convertido en referencia en nuestra región.
Hoy, 1 de enero de 2015, finalizada la Década, Naciones Unidas pone en marcha un Programa de Acción Global con el mismo objetivo de impulsar la necesaria y todavía posible transición a la Sostenibilidad.

Este Programa de Acción Global (GAP por sus siglas en inglés, Global Action Programme) toma como base los logros alcanzados en el marco de la Década, con el fin de seguir impulsando el compromiso internacional de fomentar la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS). Y ha sido concebido mediante un proceso de amplias consultas que refuerzan su interés y viabilidad (ver la Declaración de Aichi-Nagoya sobre Educación para el Desarrollo Sostenible, http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002310/231074s.pdf).

Es un Programa de Acción Mundial necesario, porque seguimos viviendo una situación de auténtica emergencia planetaria, marcada por toda una serie de problemas estrechamente relacionados que no han cesado de agravarse: contaminación y degradación de los ecosistemas, cambio climático, agotamiento de recursos, crecimiento incontrolado de la población mundial, pobreza extrema de miles de millones de seres humanos junto al consumismo depredador de una quinta parte de la humanidad, conflictos destructivos, pérdida de diversidad biológica y cultural… Es, además, urgente, porque la transición a la Sostenibilidad no ha de verse como una apuesta de futuro que exige ahora nuestro sacrificio: es, por el contrario, una estrategia fundamentada para dar solución a los problemas que estamos viviendo y hacer posible la satisfacción de las necesidades del conjunto de la humanidad (no solo de una minoría) hoy y mañana.

El Programa urge, pues, a la acción, para iniciar ya la transición a la Sostenibilidad, porque ahora sabemos, mejor que en 2005, cómo dar respuesta a esta problemática sistémica: la comunidad científica ha profundizado en las medidas necesarias, pero insistiendo en que debemos aplicarlas con urgencia, porque el tiempo para frenar la degradación se agota y porque está en nuestras manos comenzar a construir sociedades sostenibles, no solo como promesa de futuro, sino como mejora necesaria del presente.

Ello exige voluntad política para superar comportamientos irresponsables, guiados por intereses particulares a corto plazo, que están provocando una huella ecológica superior ya a la biocapacidad del planeta y que imposibilitan el bienestar de la mayoría de la población. Una voluntad política que debe ser el fruto de la presión que ejerce una ciudadanía bien informada. Es preciso, pues, que toda la educación, tanto formal como no reglada, contribuya a proporcionar a la ciudadanía una percepción correcta de los problemas y a fomentar actitudes y comportamientos favorables a la transición a la Sostenibilidad. Ese fue el objetivo de la Década de la Educación para la Sostenibilidad y ha de serlo también, con intensidad incrementada, del Programa de Acción Global que ahora se inicia.

Este espacio web se suma a dicho Programa con todo el bagaje construido a lo largo de la Década –los 25 Temas de Acción Clave, los 100 boletines distribuidos a los miles de educadores e instituciones adheridas, su sala de lectura, etc.- y la voluntad de seguir enriqueciéndolo, renovando así el Compromiso por una Educación para la Sostenibilidad.
sic  Fuente: OEI 

Nuestras Propuestas iniciales
  

 Para las Empresas:

Su Empresa y los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible

“Exhortamos a todas las empresas a que aprovechen su creatividad e innovación para resolver los problemas relacionados con el desarrollo sostenible. (…) Fomentaremos un sector empresarial dinámico y eficiente, protegiendo al mismo tiempo los derechos laborales y los requisitos sanitarios y ambientales. (…)“ Declaración de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible ... La recién aprobada Nueva Agenda de 2030 para el Desarrollo Sostenible contiene 17 objetivos para “Transformar nuestro mundo”, un fin en apariencia utópico, lejano y ambicioso pero sobre el que, sin embargo, nuestra empresa tiene algo que decir… y mucho que aportar. Mantenerse al margen de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es algo que un departamento de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) no se debería poder permitir. Tampoco es prescindible la reflexión posterior sobre qué puntos concretos se relacionan más directamente con su negocio particular y cómo puede la empresa alinearse con el camino hacia su consecución".

Los ODS reemplazan, y a la vez dan continuidad, a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

¿Y en qué se diferencian de los Objetivos de Desarrollo del Milenio?
Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) han de cumplirse antes de 2030. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se establecieron en el año 2000 para cumplirse antes de 2015.
Los ODS son 17, con 169 metas. Los ODM eran 8, con 21 metas.
Los ODM se centraban principalmente en la agenda social, mientras que los ODS se dirigirán al crecimiento económico, a la inclusión social y a la protección ambiental.
Los ODM estaban destinados a los países en desarrollo, en particular a los más pobres, y los ODS a todo el mundo, tanto a países en desarrollo como a países desarrollados.
En los ODS el sector privado adquiere un papel más destacado. Lo que las empresas hagan (o lo que dejen de hacer) es crucial para el cumplimiento de los objetivos.
Una vez los hemos entendido, pasamos a las siguientes fases, directamente relacionadas con nuestro negocio: prioridades, metas, estrategia y comunicación. Vamos allá.

Tu empresa y los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El sector privado debe preguntarse qué puede aportar a cada uno de los ODS. La empresa ha de definir en su estrategia de RSC sus compromisos con los Objetivos, de acuerdo a su contexto sectorial, local y nacional. Y es aquí donde surge la duda: Y eso… ¿cómo se hace?

En marzo de 2016, en la Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas, se acordarán los indicadores globales con los que poder controlar y revisar los 17 ODS y sus 169 metas. Y los gobiernos formularán, además, sus propios indicadores nacionales. Pero ¿y mientras tanto?

¿Significa esto que hasta entonces no podemos hacer nada? No. Ya hay estudios muy avanzados que profundizan en los objetivos sobre los que debe incidir cada país. Se han publicado incluso guías para sectores específicos que orientan a las empresas sobre cómo alinearse con los ODS, como esta para el financiero, esta para el de los transportes o esta para los arquitectos.

Se están elaborando, por otro lado, documentos muy útiles para cualquier sector como esta guía que explica de qué manera identificar los ODS en tu negocio y cómo medir tu contribución a su cumplimiento. Y podríamos profundizar aún más, con indicadores tan desgranados como estos, por ejemplo. Pero no nos vayamos tan lejos. Y aclaremos primero:

- 1.- El orden de los factores sí que altera el producto: ¿para qué lanzarnos a pensar en los ODS primero y en nuestro plan de RSC después? ¿No tiene más sentido contar con una estrategia bien estructurada en la que integrar los ODS que correspondan en cada caso?

- 2.- El tamaño sí importa: no da lo mismo si tu empresa es internacional o no. No da igual dónde desarrolla su negocio. Sin el análisis previo del contexto en el que opera (sectorial, regional y nacional) nos será difícil priorizar qué futuras acciones encajarán y con qué objetivos. (¿Existe pobreza, por ejemplo, en la zona en la que mi empresa está desarrollando su actividad?)

¿Cómo integra mi empresa los ODS en mi estrategia de RSC?

Como decíamos, en cada industria concreta existen unos problemas determinados a los que hacer frente (¿desigualdad? ¿hambre? ¿pérdida de la biodiversidad?, ¿trabajo infantil?). Se trata de analizar qué ODS están involucrados en la cadena de valor de nuestro negocio y priorizar qué acciones concretas debemos implementar para contribuir a su cumplimiento.

Si conocemos las 169 metas e identificamos cuáles se ven influenciadas por nuestra actividad, podremos fijar unos objetivos y unos KPIs específicos con los que medir nuestros avances.

La cervecera Sab Miller, Unilever o la informática SAB son algunos de los ejemplos de empresas que ya han comenzado a alinear su estregia de RSC con los ODS.

Según la encuesta de PwC Make it your business: Engaging with the Sustainable Development Goals, el 71% de las empresas españolas (aún por debajo de la media europea y mundial) están trabajando medidas concretas para contribuir a alcanzar los ODS. Un 31% ha adoptado o pactado ya un plan y un 40% se encuentra ahora desarrollando su estrategia de actuación.

En síntesis, para integrar en la empresa los Objetivos de Desarrollo Sostenible  se requieren 5 pasos:
1.- Entenderlos. (video y elaborarlos)
2- Definir prioridades (de las 169 metas alternativas.
3.- Establecer etapas con objetivos intermedios.
4.- Integrar los ODS en la Gestión de la la empresa
5.- Rendir cuentas. Comunicar qué se está haciendo al respecto (usando indicadores estandares).

Los ODS y el Voluntariado Corporativo
Los 17 Objetivos tienen también su espacio en el Voluntariado Corporativo. La iniciativa global Impact2030, avalada por la ONU, surgió para alinear los Programas de Voluntariado Corporativo de las empresas con los nuevos ODS. Para contar con una visión integral del impacto logrado y de la contribución que las empresas realizan a los ODS gracias a sus programas de Voluntariado Corporativo, se persigue la generación de indicadores de medición globales.
La Fundación Hazloposible, a través de su programa de acompañamiento a empresas TalentoQueImpacta permanece atenta a los progresos de esta iniciativa y apoya los esfuerzos que el sector privado está dedicando al cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

No es ni idílico ni inalcanzable
Esto no es solo teoría. Como vemos, en muchas empresas el camino práctico ya ha dejado sus primeras huellas Aunque hasta enero de 2016 no entran en vigor los ODS y hasta marzo de 2016 no conoceremos sus indicadores, lo que está claro es que se han acabado las excusas.
Y ya no hay un motivo para no ponernos manos a la obra.

sic Fuente: Adaptación desde Fundación Hazloposible, con autoría de María de la Cruz Valdemoro
Publicado el 13 octubre 2015

 

 

Los ODS necesitan dinero, tipo de dinero adecuado, Allan Lerberg Jorgensen, 2015

Todos coinciden en que, para lograr sus objetivos, la agenda para el desarrollo sostenible después de 2015 necesita las inversiones de las empresas. A continuación formulamos dos recomendaciones para atraer el tipo adecuado de inversiones. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas están inmersos en el proceso de ultimación de una nueva agenda mundial para el desarrollo sostenible. Han convenido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que, en caso de alcanzarse, garantizarán una vida digna para todos dentro de los límites del planeta. Dichos objetivos son enormemente ambiciosos pero también son muy necesarios.
Si estamos realmente dispuestos a lograrlos, también debemos tener en cuenta que son extremadamente caros. Si bien los Estados parecen estar de acuerdo en lo tocante al contenido de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, no está claro de qué modo esperan recaudar la suma de entre cinco y siete billones de dólares de los Estados Unidos en inversiones anuales que se necesitan para cubrir el costo de los mismos. En el mes de junio, los gobiernos se reunirán en Addis Abeba para buscar el modo de recaudar esta cantidad y decidir quién debe pagarla. Hasta el momento, el debate sobre esta cuestión se ha centrado en gran medida en la movilización del sector privado, que es uno de los principales proveedores de capital, empleo, tecnología e infraestructura.
Sin embargo, se ha hablado menos del tipo de inversiones del sector privado que probablemente se va a promover, sin que el contenido de los propios Objetivos de Desarrollo Sostenible se vea socavado. Si reconocemos que la agenda para el desarrollo sostenible para después de 2015 está abierta a las empresas, ¿cómo haremos para velar para que los Objetivos de desarrollo sostenible atraigan al tipo adecuado de empresas?

Una norma global para la práctica empresarial
Por una vez contamos con el instrumento adecuado para lograr nuestro objetivo. Los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos es una norma global que permitirá a los Estados y las empresas evitar que las inversiones menoscaben los derechos humanos. Los Principios Rectores contienen 31 normas concretas que definen las responsabilidades de los gobiernos y las empresas para prevenir los abusos de los derechos humanos en las operaciones comerciales.
Respaldado unánimemente por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2011 tras seis años de consultas a nivel mundial, los Principios Rectores constituyen la única norma global e intergubernamental que promueve una práctica empresarial responsable. Los Principios Rectores representan uno de los logros más significativos alcanzados por el sistema de las Naciones Unidas en los últimos años, y cuentan con el apoyo de una gran variedad de actores, desde Coca-Cola a International Finance Corporation o Amnistía Internacional. Varios países ya han puesto en marcha planes de acción nacionales para aplicar los Principios Rectores y ya hay más de 20 en proceso de ejecución.
La claridad y el consenso de los Principios Rectores los convierten en un punto de referencia idóneo sobre el papel de las empresas en la agenda para el desarrollo sostenible después de 2015. El reloj está en marcha pero aún hay tiempo para establecer esta conexión de dos formas concretas:
En primer lugar, debería reconocerse la aplicación de los Principios Rectores a nivel nacional como un objetivo de desarrollo por derecho propio. Los Estados no podrán lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible 8 y 12 (los relacionados con el crecimiento económico sostenible y las modalidades de producción y consumo sostenibles) si las empresas no se comprometen a respetar los derechos humanos. Los Principios Rectores contienen normas y recomendaciones para determinar si las empresas están asumiendo esta responsabilidad. Actualmente en el seno de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas tiene lugar un debate para determinar qué indicadores son los más adecuados para medir los avances realizados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La existencia de un plan de acción nacional para aplicar los Principios Rectores constituiría un indicador pertinente y cuantificable en el marco de la meta 12.1 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, relativa a los programas nacionales sobre modalidades de producción y consumo sostenibles.
En segundo lugar, debería reconocerse que los Principios Rectores son un medio necesario para garantizar la protección de los derechos humanos en la financiación pública y privada de todos los objetivos de desarrollo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no podrán lograrse si no se destina un enorme volumen de inversiones a los ámbitos del empleo, los servicios esenciales y la tecnología ecológica. Los Principios Rectores proporcionan un marco autorizado a nivel mundial para impedir que dichas inversiones socaven los mismos objetivos que intentan promover. Los Principios Rectores deberían incluirse como garantía fundamental en los acuerdos relacionados con los medios destinados a facilitar la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Un llamamiento a la acción para establecer la conexión
En su informe de síntesis sobre la agenda para el desarrollo después de 2015, el Secretario General de las Naciones Unidas insta a adoptar políticas de inversión acordes con los Principios Rectores. Asimismo, en el documento analítico de preparación de la Conferencia de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo se considera la aplicación de los Principios Rectores como un medio esencial para reforzar los efectos de la inversión del sector privado sobre el desarrollo sostenible.
Ahora es el momento de que los Estados pongan en práctica estas ideas alentadoras. Los Principios Rectores, a diferencia de cualquier otro marco, ofrecen una receta para impedir que la financiación del desarrollo sostenible menoscabe los derechos humanos durante el proceso. Constituye un umbral de obligaciones y responsabilidades que debe reflejarse en los documentos finales de Addis Abeba y Nueva York. Sin este umbral, las inversiones no podrán ser sostenibles.
sic Artículo publicado originalmente en Post2015.org.Traducción de Luisa Merchán, voluntaria en línea de la ONU.