Después de celebrar el
Día del Amigo
completamos el planteo
de la amistad como base
de la
Ciudadanía

Y hacemos un avance de las
Herramientas para la Paz

Más allá del lugar común del Día del Amigo, y de formular a la amistad desde varios puntos de vista, hemos jugado a parafrasear a Mafalda, con un pensamiento aproximado a sus inquietudes por la humanidad y la paz mundial. Con las disculpas a Quino, es tan solo un momento, que se agrega a otros, en el que nos hacemos cargo de su particular rebelión contra el mundo que los mayores estamos legando.

El concepto - la amistad (del latín amicĭtas, por amicitĭa, de amicus, amigo, que deriva de amare, amar) se la define como una relación afectiva entre dos o más personas. Como una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tiene en la vida. Se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia.  Nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que se generan a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo (1).

       "Aristóteles ya diferenciaba tres clases de amistad: por interés, por placer y por utilidad (2).

  • Quienes se quieren por interés no se quieren por sí mismos sino por los beneficios que pueden alcanzar. El cariño obedece al propio bien. Suele haber reclamaciones y disputas porque se da prioridad a la utilidad; cada uno exige cada vez más y cree recibir menos de lo que le corresponde.

  • Los amigos por placer solo piensan en aquello que les resulta agradable. El cariño obedece al propio gusto y no al modo de ser del amigo. El encuadre en el presente e inmediato, facilita la relación de amigos, pero también suelen muy fácilmente dejar de serlo, (lo asocia a los jóvenes).

  • La amistad por utilidad sobrepasa lo agradable o placentero (lo tipifica en los viejos -adultos mayores-).

En definitiva: "Apropiaba la amistad perfecta a los hombres buenos e iguales en virtud ya que éstos quieren el bien el uno del otro. Prevalecen los sentimientos y no lo accidental (como en las tres clases señaladas). La refería como rara, porque se requieren tiempo y trato para poder conocerse a fondo. En las amistades perfectas, producto de la virtud no suele haber reclamaciones, ni reproches ya que ningún verdadero amigo tiene envidia de los éxitos del otro. Tampoco suelen darse quejas en las amistades que buscan el placer, puesto que ambos obtienen lo que desean, si se complacen en el mutuo trato, y resultaría ridículo quien reclamara contra quien no le agrada estar, teniendo la opción de evitarlo".

Más que amigo, un hermano. Amigo de la infancia, de la juventud. Reciente. Conocido. Compañero de trabajo, entre otras formas afectivas, cercanas, que tienen todo lo que fundamenta el Compromiso Social que causalmente comenzamos a compartir, esta semana. ¿Está/s de acuerdo?

Marita Copes, Responsable de Código R

                                                                    
Referencias: Adaptaciones desde (1) Wikipedia - (2) Angelfire.Com

 

La Amistad, como base en la construcción de la Ciudadanía.

Como acostumbramos a elaborar el lenguaje en un primer orden, curiosos y propositivos ante el lugar común "de qué hablamos, cuando hablamos de ..." nos hacemos eco de la observación que nos llegara, en referencia a un artículo en la red "Aristóteles: Ciudadanía y Amistad" de Gonzalo Gamio Gehri.

Coincidimos que en la búsqueda y el logro del Bien Colectivo se requiere un "horizonte común, un lenguaje desde el cual podamos expresar razonablemente nuestros disensos y construir argumentativamente nuestros consensos. Pero ello supone también una serie de compromisos con un sistema de instituciones libres que se nutre de tales disensos y consensos". Desde este lugar entramos (brevemente) en la reciprocidad de Amistad y Ciudadanía, como una perspectiva muy afin a los objetivos que procuramos desde esta web.

"A la base de nuestras discusiones sobre la vida buena – en tanto prácticas comunitarias - contamos con un conjunto de propósitos vinculados a la configuración de una vida juntos: sin esos vínculos, no podríamos hablar en absoluto de política, ciudadanía o justicia. Incluso podríamos decir que lo que caracteriza una comunidad es más la existencia de estos vínculos que el hecho de “compartir” algún conjunto de creencias. Como dice el propio Aristóteles, “todo es obra de la philía, pues la elección de la vida en común supone philía”.

"Generalmente se ha traducido philía por “amistad” -el término proviene del latín amicitia-, sin embargo, ésta es una expresión equívoca. Martha Nussbaum ha indicado con razón que “amor” constituye una traducción acaso más rigurosa, por la mayor amplitud de este concepto en materia de matices afectivos y formas humanas de relación. Se trata de una amplia gama de compromisos éticos y emotivos y un conjunto de formas de lealtad presentes en las relaciones entre los amigos, los amantes, los parientes y los conciudadanos. Se trata de relaciones que nos convierten en seres capaces de pensar y actuar, y configuran el sentido de comunidad política que nos inscribe en la construcción de un destino común de vida. Aristóteles afirma con contundencia que los philoi “son los mayores bienes exteriores”. Sin estos vínculos no sólo nadie podría vivir, sino que nadie querría vivir. El ámbito de la justicia distributiva presupone la red de relaciones cercanas y cívicas que constituye la polis. Sin el trasfondo de estas relaciones, no sólo no podríamos plantear discutir sobre temas de justicia, sino que – de poder hacerlo -estos no serían relevantes para una buena vida.

"Estos vínculos sostienen la vida comunitaria. Contribuir a forjarlos y fortalecerlos constituye un telos (fin, finalidad) fundamental de la agenda educativa en la polis. Para convertirse en un ciudadano prudente y justo, un agente político independiente, es preciso que reconozca los bienes que provienen de la interdependencia – ineludiblemente recíproca y vulnerable – y cuya adquisición es imprescindible para el desarrollo de la vida cívica. La primera forma de reconocimiento de la fragilidad de las relaciones humanas para percibir nuestra necesidad de comunidad, la convicción de que sólo los dioses son autosuficientes. “Es necesario que las cosas comunes sean objeto de un ejercicio común. Y al mismo tiempo, tampoco debe pensarse que el ciudadano se pertenece a sí mismo, pues todos pertenecen a la ciudad”.

"Necesitamos de los philoi para llevar una vida buena, tanto en la esfera privada como en la pública. La búsqueda del bien, y particularmente de la justicia y del bien común es una empresa compartida. En el caso de la elección de las pautas de la justicia, muchas veces necesitamos que otros colaboren con nosotros en la identificación de los bienes que están en juego y a reconocer cuáles son sus destinatarios pertinentes. Como sostiene MacIntyre, “al ejercer las virtudes y perseguir lo bueno y lo mejor necesitamos a nuestros amigos para que nos ayuden cuando ya somos mayores, del mismo modo que necesitábamos maestros cuando aún éramos inmaduros”. La actividad política es una forma – de hecho, para Aristóteles, la forma más elevada – dephilía" (término griego que refiere el amor fraterno, incluyendo amistad y afecto).

Para terminar, reiteramos una vez más que "el amor en todas sus formas y en cada una de nuestras relaciones expresa cómo estamos habitándolo. Los amigos son nuestros testigos más válidos para disfrutar los motivos felices y marcarnos los errores, en camino hacia una buena vida, como personas y ciudadanos.

               Fuente - Aristóteles: Ciudadanía y Amistad, de Gonzalo Gamio Gehri
               link al artículo completo
  http://gonzalogamio.blogspot.com.ar/2008/10/aristteles-ciudadana-y-amistad.html