Gestión del Conocimiento

Gestión del Conocimiento Responsable
o Gestión
Responsable del Conocer ...

Abrimos esta sección con la expectativa de entablar una comunicación constructiva, que nos permita enriquecer el contexto de los resultados que buscamos, en un paso más allá de las coincidencias y los disensos.

Tal vez suene ambicioso, pero la intención es que “podamos interactuar” a través de los artículos, notas y propuestas, que hemos elegido como primeros disparadores. El objetivo es “interesarte” logrando tu mensaje, tu opinión o participación de la forma que creas más oportuna, sólo te pedimos que lo fundamentes y nos remitas si publicamos o no, tus datos personales (nombre y/o correo electrónico).

Éste es nuestro estilo de comunicar y transmitir lo que pensamos, sentimos y hacemos. Muchas gracias por recorrer esta página y sinceramente esperamos que la disfrutes!!!
 

Nuestras Teorías en elaboración

 

Know For - conocer "para"

Proactividad y Autogestión en las Responsabilidades Aplicadas

     
Qué mundo queremos vivir, Maturana, Matríztica  

 Nuevas perspectivas

Origen de la Gestión del Conocimiento, Pablo Belly  
  • El Fenómeno R - análisis crítico  (de qué hablamos, cuando hablamos de R)

  • Código S - de qué hablamos cuando hablamos de Sustentabilidad y Sostenibilidad

  • PVI Producción de Vitalidad Institucional

Qué es Ecología Emocional, Sinay, Conangla y Soler  
Qué importancia damos al Kairós (momento oportuno)  
Concepto Kaizen (mejora continua)  
   

 Observatorio de Intangibles Villafañe ver

     


    Estimamos necesario aproximarnos a fuentes y autores relevantes en el espectro de la Gestión del Conocimiento para ubicarNOS más apropiadamente en lo que procuramos ofrecer desde esta sección.  Por este motivo combinamos citas de personalidades que nos parecen referencias claves, con teorías que estamos desarrollando y aplicando en nuestra rutina de trabajo. En este espacio ponemos foco en las actitudes y conductas individuales, en el denominador común de todos los sujetos, en las circunstancias de anacronismos generales en el emprendedorismo, en el contexto de liderazgo o voluntariado que se llevan a cabo en la comunidad o en las empresas, al solo efecto de ser inclusivos, con la mayor variedad de usuarios, que lleguen a este sitio.

La Gestión Responsable de Conocer ... 
Haciendo camino al andar, aprendemos y aprehendemos, afinamos y fortalecemos nuestra práctica, ensayamos las intenciones y los compromisos, adquirimos madurez y sabiduría. En ese proceso vamos utilizando lo conocido, justo donde lo necesitamos, o bien incorporamos nuevos recursos materiales, intelectuales o espirituales, que nos permitan corregir los errores o superar las dificultades que no hemos podido resolver. Siempre ha de faltarnos algo más por CONOCER. Te proponemos discernir entre las diferentes opciones; aquí te invitamos a codificar en las primeras que hemos empezado a elaborar ...

Gestión del Conocimiento ... Responsable

 

La GCR que elaboramos aquí, acuña el KNOW FOR en base al discernimiento de opciones para instrumentar lo conocido y lo que elegimos conocer .
- No somos responsables de la capacidad inteligente que poseemos, pero somos concientes y responsables de cómo y en dónde cultivarla.

De la misma forma en que la percepción es selectiva por naturaleza, las opciones del "conocimiento para" serán aplicables a las soluciones sustentables, requeridas en este tercer milenio. Aquí se origina el anagrama PARA Proactividad y Autogestión en las Responsabilidades Aplicadas.

- Partimos del KNOW FOR como identidad universal que define esta era de la gestión del conocimiento, alineada al paradigma de calidad (kaizen, mejora continua) que incluye a las organizaciones en general.

- Trabajamos la redirección del knowledge management del sector privado, posicionado como productor del mercado con el mayor liderazgo económico, hacia el nuevo rol de la empresa, que los determina como actor social con el mayor poder de una gestión sustentable. Creemos que alinearse a la responsabilidad, implica :
* una visión humanista y solidaria sobre lo que gerencia
* y el rediseño de la misión sobre estrategias de remediación, administración y gestión responsable, que integre valores sociales, económicos y ambientales en los bienes y servicios que produce.

Los Fundamentos
   

 "La inteligencia no es, de por si, una aristocracia con privilegios y sin deberes, sino apenas un instrumento potencial con ineludibles responsabilidades sociales." José Bosadre

   

"Estamos ante una globalización del know how, pero en cambio, "jamás el hombre estuvo tan perdido de sentido sobre lo que está pasando, por eso hablo del know for, revisando el hacer para qué"- expuso(1) Helio Jaguaribe (intelectual y politólogo brasileño)

Muchas gracias por tus comentarios  info@codigor.org

 

(1) Seminario Desarrollo Local y Economía Social desde la perspectiva de la integra-ción regional (4ª edición, en la Cancillería Argentina, Buenos Aires, 30/8/07).

   

   El Desarrollo Personal concita nuestro interés porque:
- En primer lugar, nos parece imprescindible proponer una instancia de reflexión y debate en esta característica propia de todos los humanos, en nuestra condición de sujetos de necesidades.  Sin el desarrollo individual de las personas, no puede haber desarrollo integral de comunidades, ni desarrollo de empresas responsables, ni desarrollo de un mundo sustentable ... ni desarrollo de los pilares de la paz como bien supremo, al que todos aspiramos.
- En segundo término, porque nos interesa trabajar las complejidades de la convivencia comunitaria y la calidad de interacción de los grupos de interés que conformamos.

Te invitamos a compartir la ampliación que estamos elaborando en la sección Desarrollo Personal después de esta página.

  *  *  * algunas reflexiones para abrir la mente y el corazón con el propósito de contribuir al "hacer responsable" que depende de nuestras decisiones cotidianas

   ¿Qué mundo queremos vivir?

¡Vaya pregunta! ...
Veamos. Tal parece que hacer una pregunta como esta supone que uno puede escoger el mundo que vive ¿o no?

Si somos escépticos al respecto y pensamos que nos tocó vivir el mundo que vivimos y que nada podemos hacer para cambiarlo (o muy poco), el que nos hagamos esta pregunta nos puede resultar inútil, frustrante o doloroso.
Si somos optimistas al respecto y pensamos que uno construye el mundo que vive (o al menos participa en su construcción), hacernos esta pregunta es muy necesario, importante o liberador.
Unos y otros corresponden a la visión de la mayoría de quienes se enfrentan a una pregunta como ésta.

Por lo pronto, reconozcamos que el hacernos esta pregunta, ya sea que la escuchemos desde una u otra posición, es entendible dadas las situaciones que a diario golpean nuestros sentidos: la violación de menores, la detención o asesinato de un sacerdote, la toma de un hospital, la guerra y el terrorismo, el hambre y el abandono, la destrucción de la naturaleza, la extinción de animales y plantas, la aparición de nuevas enfermedades, la violencia en los colegios, los avances tecnológicos, el abuso de drogas y alcohol, la violencia intrafamiliar, la cesantía y el trabajo de menores, el crecimiento poblacional y la contaminación, la corrupción y la delincuencia, la pobreza y la avaricia. Estos problemas y muchos otros nos revelan un mundo que nos conmueve y nos duele. Querer vivir algo distinto es un grito de humanidad sea cual sea nuestro escuchar.

Pero hay algo más que podríamos decir respecto de una pregunta como esta, un camino no recorrido hasta ahora. Quienes escribimos esta columna no somos ni optimistas ni pesimistas, no somos ni realistas ni constructivistas. Pensamos que el mundo que vivimos surge con nuestro vivir y convivir en las conversaciones en que participamos y realizamos.
Y pensamos que al ser las conversaciones una dinámica entrelazada de haceres en un curso que sigue el camino de las emociones que abren el espacio para unos u otros de esos haceres, les cabe a las emociones un papel fundamental en la modulación de nuestro comportamiento y desde allí en la generación del mundo que vivimos y convivimos.

Por lo que preguntarnos qué mundo deseamos vivir no es trivial. Aunque claro está, tales deseos no son cualesquiera, son los que surgen en el presente de una historia en que nosotros y el mundo en que vivimos hemos llegado a existir juntos, entrelazados. Tales deseos son en definitiva, la expresión de un conocimiento muy profundo de nuestra identidad como seres vivos y como seres humanos: el conocimiento de que nuestra existencia humana es relacional y que ha seguido el curso que ha seguido porque hemos vivido los deseos que hemos vivido.

Sin embargo, no todo lo que uno desea es posible de realizar pues el vivir de cada cual no se da en el aire sino siempre en un proceso histórico que determina y configura tramas relacionales desde las cuales vivimos, y que precisamente en una mirada reflexiva uno puede mirarlas para desde allí realizar las acciones adecuadas, no ignorando tales condiciones sino aceptándolas como el punto de partida.

De modo que nuestros deseos son los que guían en todo momento nuestro vivir y convivir, y por ende es una transformación que momento a momento va cursando las historias individuales en el interaccionar con otros. No podemos escaparnos de la comprensión (si uno la tiene claro está) de que somos nosotros mismos quienes generamos el mundo donde habitamos con otros. Y lo hacemos no desde una racionalidad como nos enseña esta cultura, o de concebirse como un ser adaptativo al mundo que le tocó vivir, sino desde la comprensión que son nuestros deseos los que nos hacen vivir y convivir de determinada manera.

Al comprenderlo de este modo uno puede hacerse responsable del mundo que genera en su propio vivir. En tal caso ya no se argumentará que el mundo es independiente de los haceres propios, ya que nos damos cuenta que el único mundo que podemos generar es aquel que queremos y realizamos en nuestro vivir cotidiano en convivencia con otros.

Por tanto la pregunta ¿Qué mundo queremos vivir? implica una apertura a la reflexión, a la autoconciencia humana de verse a sí mismos en la generación, conservación y transformación del tipo de mundo y modo de vida que deseamos vivir con los demás. Esto también nos abre a la responsabilidad social y ética, no como discurso sino en las propias prácticas cotidianas del vivir y convivir.
Fuente Instituto Matríztico matriztica.org                                             
gracias por tu comentario   info@codigor.org  

 

   El Origen de la Gestión del Conocimiento,  Pablo Belly

Estimamos necesario aproximarnos a fuentes y autores relevantes en el espectro de la Gestión del Conocimiento para ubicarNOS más apropiadamente en lo que procuramos ofrecer en esta "zona de debate".

conocer el origen de la GestiónTrascribimos aquí conceptos  La gestión del conocimiento es una disciplina que no tiene mucha historia desde el punto de vista cronológico. La gestión existe como practica empresarial desde hace muchos años, por ejemplo en la época industrial lo que se gestionaba era lo tangible, con el advenimiento de la era del conocimiento lo que se gestiona es lo intangible, esta gestión es la nueva.
Los modelos de gestión en algunas compañías eran, si quiere, impecables e innovadores. Ford fue un caso para tener en cuenta ya que materializo la producción a escala y Henry Ford como el pionero de la gestión industrial.

Desde la gestión en la época industrial, a la gestión que se aplica hoy en día no encontramos grandes diferencias  conceptuales, el significado de la palabra gestión sigue siendo el mismo, lo que ha cambiado drásticamente es el contenido de lo gestionado.  El eco de lo que se habla en los países y personas pioneras, cada vez resuena con menor retraso gracias a los avances tecnológicos que facilitan una capacitación y actualización casi "just in time" , vía campus virtuales, videos conferencias, seminarios on-line, etc. A mediados de los noventa escribí un articulo para la revista Franchising Advisors que titulé "La clave está en la cabeza", en este articulo mencioné algunos conceptos de que lo que mas tarde conocí que se le daba el nombre de Knowledge Management.

Me gratificó mucho saber que ya se estaba trabajando sobre un modelo de gestión orientado no solo a gestionar lo que había dentro de una sola cabeza, sino que trataba de gestionar lo que había dentro de muchas cabezas diferentes y heterogéneas. No han pasado muchos años desde aquel articulo y sin embargo el knowledge management ha evolucionado mucho en cantidad y calidad.
Mas allá de los autores y los aportes que han tenido cada uno de ellos, la gestión del conocimiento tuvo su origen en los años noventa principalmente en los Estados Unidos con el ya conocido termino Knowledge Management, que traducido el castellano significa gestión del conocimiento.

Para muchos escépticos esta era una moda pasajera que se iría disipando con el tiempo al igual que sucedió con la TQM (Total Quality Mangement) o con cualquier otra teoría que se haya perdido en el tiempo. Esto coincide con lo sucedido cuando comencé a hacer los primeros acercamientos con los gerentes de las empresas, me pedían que les amplíe los conceptos básicos para convencerse a si mismos que ésta no era una moda pasajera.
No estaban para nada equivocados con pensar de esa forma, pero el tiempo marco el rumbo y los convenció que el Knowledge Management no es un quiosco nuevo de los gurúes. Sin ir mas lejos en algunas compañías con las cuales mantuve dialogo, y se mantenían escépticas, han nombrados gerentes de capital intelectual, otras ya ha puesto en practica o han terminado un proyecto de gestión del conocimiento.

En reciente estudio realizado en España por Cap Gemini sobre 129 empresas muestra que tienen un profesional cada 400 empleados a tiempo completo y destinan el 0.35% de las ventas a la gestión del conocimiento. Además, de las 129 compañías, el 62% han concluido o están a punto de concluir un proyecto de gestión del conocimiento.
Al ver los resultados que han obtenido las empresas que la utilizan, se ha convertido en una disciplina que no puede estar al margen de las compañías que desean competir en esta nieva era donde el conocimiento es principal activo y la fuente de mayor ventaja competitiva.
Por lo tanto es vital agregar valor a la información mediante el almacenamiento, la captación y la diseminación de ese valor agregado que tiene la información. De lo contrario si se cree que el conocimiento no es importante pruebe con ignorancia haber como le va. La gestión del conocimiento hoy en día es una tarea a tener en cuenta por las organizaciones de todas índole. Junio de 2003

© Belly Knowledge Management International  www.bellykm.com
Pablo L. Belly pbelly@bellykm.com
(1) Pablo L. Belly es consultor y autor internacional en Gestión del Conocimiento y capital intelectual. En la actualidad es director (en la medida que haya uno) de Belly Knowledge Management, consultora especializada en capital intelectual y Gestión del Conocimiento (desde una perspectiva humana) para compañías con facturación superior a los U$S 2.100 millones (por suerte !!!!).. Es invitado (y me agrada mucho) para diversos medios de comunicación (Diario Clarín, Revista Mercado, Franchising Advisors, Conocimiento y Dirección (C&D), Lideres del Tercer Milenio, etc.). Es autor del libro "Hacia 1 empresa + Humana" y "La Revolución del Conocimiento" (en proceso de cierre). Pablo L. Belly es el diseñador del seminario CAPITAL INTELECTUAL Y GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO. Además es invitado a disertar en eventos abiertos de concurrencia masiva (es un excelente premio). Ha cursado estudios de Comercio Internacional (no me ha servido de mucho) en el Community College, además de Psicología Social, (acá si que encontré lo que buscaba) en la Escuela Argentina de Psicología Social, posee un Master otorgado por Peak Performance System, de Vancouver, Canadá (aprendí mucho de ellos y con ellos).

  ¿Qué significa ser Emocionalmente Ecológico?   Como es adentro es afuera
por Sergio Sinay  

 Compartimos esta entrevista ampliando dos temas vinculados: Calentamiento Emocional Global, Modelo Conangla y Soler  - Principios para una vida emocionalmente ecológica

"No somos responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican de antemano), pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos".
"Todas las emociones tienen valor, no son buenas o malas, positivas o negativas. Todas cumplen una función. Lo que importa es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas".

 

"Escogemos nuestra actitud y nuestra conducta ...
Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional”

Aunque pocos lo piensan, un especialista cuenta en estas páginas que también existe el "calentamiento emocional global". Y cuenta por qué urge reflexionar, e impulsar un cambio en las relaciones humanas

Aumenta inexorable e impiadosamente la temperatura, sube el nivel de los mares, decrece la superficie helada de los polos, desaparecen y peligran especies, inundaciones catastróficas y sequías devastadoras manchan trágicamente el planeta. ¿Y qué pasa mientras tanto con nuestro ecosistema emocional y afectivo? ¿Hay contaminación, partículas tóxicas y gases venenosos en nuestro medio ambiente espiritual y psíquico?. Cuando se observan los índices crecientes de violencia en la sociedad contemporánea, los episodios de intolerancia en la vida social y de manipulación en las relaciones personales, la insatisfacción que empuja a legiones de personas angustiadas hacia los consultorios psicoterapéuticos, el malestar afectivo que afecta a los vínculos humanos, la relación inversamente proporcional entre el consumo –mucho– y la felicidad –poca–, el fenómeno de la incomunicación humana paralelo al alto desarrollo tecnológico en las conexiones, la explosiva expansión en el consumo de ansiolíticos y antidepresivos, la pandemia de adicciones encubiertas o socialmente aceptadas, parecería que, además del fenómeno físico, que describe y denuncia el ex vicepresidente estadounidense Al Gore en su ya célebre película (y ahora también libro) Una verdad incómoda, también el ecosistema emocional humano está perturbado y necesita una urgente tarea de desintoxicación y preservación.

La palabra ecología (creada en 1868 por el biólogo alemán Ernst Haeckel para designar la relación entre los seres vivos y su medio ambiente) forma parte de nuestro vocabulario habitual, aunque su concepción se ha ampliado y ha cambiado: ya no se trata de la mera descripción del medio ambiente, sino de su protección y saneamiento. Y abarca más que el mundo físico.

“Hace un tiempo tomamos conciencia de que padecemos mayor contaminación emocional que atmosférica. Nos dimos cuenta de que los grandes principios de la ecología eran aplicables a la gestión de nuestro mundo emocional y a partir de entonces iniciamos un trabajo de investigación y de elaboración creativa de esta categoría”, cuentan Mercé Conangla y Jaume Soler, investigadores del campo psicológico y emocional de las relaciones humanas, quienes, con vasta experiencia también en el campo de la salud y la educación, construyeron una categoría tan necesaria como transformadora: la ecología emocional. “Hemos adaptado los conceptos sobre ecología al mundo de las emociones para que ayuden a explicarlas y a comprenderlas mejor. Así, hablamos de energías emocionalmente ecológicas, reciclar emociones, clima emocional global, lluvia ácida, basuras emocionales, contagio emocional, contaminación emocional, desertización, vitaminas emocionales, espacios protegidos”, explican acerca de las bases de la EE.

¿El huevo o la gallina?
Puede parecer excesivo que la contaminación emocional supere a la atmosférica. No lo es tanto si se toman en cuenta las palabras del médico y psicoterapeuta Norberto Levy (autor de La sabiduría de las emociones y Aprendices del amor): “Todas las emociones están en continua interacción con la mente, y sobre este vínculo existen muchos malentendidos. En general creemos que ambas son adversarias esenciales y que debemos elegir entre una u otra. La relación esencial entre las emociones y la mente es de complementariedad, y cuando se desconectan de su condición de socias se embarcan en una batalla sin solución en la que todos perdemos”. Parecería que en la sociedad contemporánea se ha hecho un culto de los poderes de la mente y sus creaciones (los adelantos tecnológicos, los experimentos científicos, los modelos económicos, las relaciones humanas especulativas basadas en nociones tales como conveniencia o rentabilidad). Frente a esto, lo emocional suele considerarse poco seguro, imprevisible, ajeno a atributos tan preciados como “seguridad”, “certeza”, “resultados”.

El biólogo inglés Rupert Sheldrake (figura clave en el movimiento que propone ligar ciencia y espiritualidad) atribuye esta ruptura al dualismo que propugnó el filósofo francés René Descartes (iniciador del racionalismo) cuando, en el siglo XVII, consideró la naturaleza como una máquina inanimada. Como producto de este pensamiento, que caló hondo en Occidente, el alma, las emociones, lo intangible de la existencia, quedaron separados de todo lo físico (y luego incluso enfrentados). Acaso allí también se incubó la creencia de que lo que se le hiciera a los espacios físicos y materiales en nada afectaría a los emocionales y espirituales.

Sin embargo, para quienes adhieren a una visión holística e integral de los fenómenos físicos, psíquicos, emocionales y espirituales, como lo hace Sheldrake, autor de Una nueva ciencia de la vida y El renacimiento de la naturaleza, entre otras obras ya clásicas, es necesaria y urgente la reinserción de la espiritualidad y la valoración de las emociones en el vínculo entre las personas y de éstas con la naturaleza. Lo contrario nos deja en lo que el ex sacerdote dominico estadounidense Mathew Fox (fundador en Chicago del Instituto de la Espiritualidad en la Ciencia y la Cultura) llamó “una soledad cósmica”. Entre ambas ecologías, la emocional y la física, parece establecerse así una estrecha conexión de causa, efecto y necesidad. Mientras una procura salvaguardar los ámbitos externos, la otra va en pos de la preservación del mundo interior.

Trabajo en equipo. Esto es lo que Soler y Conangla proponen profundizar con su concepción de la ecología emocional. “Definimos ecología emocional, o psico-eco-afectividad, como el arte de gestionar nuestros afectos (emociones y sentimientos) canalizando y dirigiendo creativamente su energía”, dicen. “Es un trabajo en equipo mente-emoción. El concepto eco hace referencia a la importancia de que ambas vertientes trabajen integradas, en armonía, de forma sostenible y equilibrada para que nos muevan a efectuar acciones de mejora en nuestra persona y en los sistemas humanos y sociales en los que estamos inmersos. Incluye dos valores esenciales: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional global.”

Los investigadores catalanes recuerdan que, como la naturaleza, “también las personas funcionamos en ciclos: de vida y de muerte, de descanso y de trabajo, de calma e inquietud, de reflexión y acción, de construcción y destrucción. Tenemos todo un mundo exterior para recorrer y todo un camino interior para encontrarnos y hacernos nacer. En este camino, nuestra afectividad y nuestra inteligencia deben aprender a trabajar en equipo para no destruirnos a nosotros, a nuestra especie y al mundo maravilloso en el que vivimos”. En esto retoman un legado del legendario y respetado biólogo humanista Gregory Bateson, quien así lo proponía en su monumental trabajo Pasos hacia una ecología de la mente.

Principios Ecológicos Emocionales
- Se sabe que la ecología física propone disminuir las emanaciones tóxicas, cuidar las fuentes de agua dulce, evitar el vaciado irresponsable de material contaminante, ahorrar energía en lugar de derrocharla; mantener, en fin, un vínculo consciente con el planeta que nos cobija. ¿Cuáles son las herramientas de la ecología emocional y cuál su aplicación?
- La responsabilidad sobre la propia vida (hacerse cargo de ella y de sus decisiones) es fundamental, para los creadores de la EE, en lo que llaman gestión emocional ecológica. “Al pensar, analizar y reflexionar, vemos que no hay una sola vía de acción ante las distintas situaciones de la vida. A veces decimos que no tenemos libertad para tomar cierta decisión o ejecutar un acto, pero lo que ocurre es que no estamos dispuestos a afrontar las consecuencias de esa acción. La libertad la tenemos y es así casi siempre.” Por el camino de la evitación o la inacción, sostienen, se terminan pagando precios aún más altos y tomando un camino existencial basado en soluciones epidérmicas o en consignas aprendidas y repetidas como leyes. Hacernos cargo de nuestras elecciones (en los planos afectivo, familiar, laboral, vocacional, profesional, social o comunitario) lleva a que cada acción se convierta en una nueva pieza de una construcción personal y única, afirman Conangla y Soler.
- La salud psicoafectiva, en términos de EE, requiere respeto por los propios tiempos (distintos en cada persona), salir de los ritmos vertiginosos propuestos desde afuera, recuperar el valor de la pausa y del silencio interior, así como la ecología física propone respetar los tiempos, los espacios y los ritmos de la naturaleza. La EE esgrime un principio según el cual lo profundo de la espiritualidad está en lo cotidiano y en lo ordinario y es allí donde hay que buscarlo y honrarlo. “Carpe diem no significa que debamos buscar y agotar hoy todos los placeres, sino que debemos buscar y disfrutar de los hechos de hoy”, recuerdan, glosando al filósofo Fernando Savater. Una buena pregunta para empezar el día, aconsejan Conangla y Soler, es: ¿qué bien puedo hacer hoy? Un interrogante cotidiano que puede orientar los actos y las actitudes de la jornada.
- Los ecólogos emocionales subrayan algo muy significativo: no somos responsables de lo que sentimos (las emociones no se eligen ni se planifican de antemano), pero sí de aquello que hacemos con lo que sentimos. Rescatan así el valor de todas las emociones, no las clasifican en buenas y malas, positivas y negativas. Todas cumplen una función. Lo que importa es cómo se gestionan, lo que se hace con ellas. Escogemos nuestra actitud y nuestra conducta, reza un principio de la EE. “Pensar que algo nos será dado sin que hagamos algo por ello y quejarnos por no recibirlo, contribuye a la contaminación emocional”, advierte el mismo principio.
- Otra consigna de esta corriente apunta al valor del discernimiento. Concretamente, aprender, desde la experiencia, qué aspectos de la realidad, y en qué circunstancias, pueden ser modificados por nuestra conducta, y cuáles son inalterables. Del mismo modo, incluir en nuestras expectativas y planificaciones el rol de lo imponderable, de aquello que escapa de la voluntad, la decisión y la acción propia, y que sin embargo es parte inexorable de la vida. Cuando el discernimiento no se hace presente, su lugar suelen ocuparlo la intolerancia, la ansiedad, la inadaptación. Es decir, el sufrimiento emocional.
- La EE rescata el valor de las utopías. Sus creadores suelen recordar un relato del chileno Alejandro Jodorowsky sobre un arquero que se empeñó durante años en acertar con una flecha en el centro de la Luna. Por supuesto, jamás lo consiguió y muchos de sus conciudadanos se mofaron de él. Sin embargo, al cabo de tantos años de intentarlo se convirtió en uno de los mejores arqueros del mundo. “Todo lo que el hombre ha conseguido o construido fue primero un sueño”, recuerdan Soler y Conangla. Algo que suele olvidarse en una era, como la presente, signada por la obsesión por las certezas, por los resultados rápidos y a cualquier costo, por la fugacidad, por la inmediatez y a menudo también por el temor al compromiso o a afrontar las consecuencias de las propias elecciones.
- Desde la EE “proponemos instaurar una pedagogía de la provisionalidad y la transformación”, explican sus creadores. “Vivimos aferrados a criterios de seguridad y permanencia, contratamos seguros para todo, queremos tener todo bajo nuestro control. Los cambios y las transformaciones son parte natural de la vida, pero nos cuesta asumirlo y lo vivimos como pérdidas, de modo que siempre nos encuentran sin recursos.” Todos somos como un río, ejemplifican, que cambia de curso, que atraviesa diferentes territorios, que pierde y gana cauce, que se hiela y se deshiela, pero jamás pierde su esencia, el agua. Un principio ecológico emocional es el de aceptar el cambio y la transformación para mantener y proteger nuestra esencia.
- Hermes Trimegisto (“el tres veces grande”), considerado en la mitología griega como un semidiós (mitad divino, mitad humano) y padre de la escritura y la cultura, señaló, entre otras máximas, que lo de arriba proviene de lo de abajo y que como es adentro es afuera. Al cabo de miles de años, asoma hoy una nueva comprensión para esta consigna. Como tratemos nuestro ecosistema emocional, trataremos a los otros, y al mundo.
*El autor es escritor, especialista en vínculos humanos. Sus últimos libros son Elogio de la responsabilidad (Del Nuevo Extremo) y La masculinidad toxica (Ediciones B) 
Fuente: La Nación Domingo 2 de septiembre de 2007

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   Hay un Calentamiento Emocional Global
   Entrevista / Mercé Conangla y Jaume Soler

Especialistas en vínculos humanos, los catalanes Mercé Conangla y Jaume Soler investigan la dinámica del universo psicológico y emocional desde hace largos años, y han aportado el resultado de su experiencia en el campo de la salud (gestión hospitalaria) y en el de la educación, en el ámbito empresarial y en diferentes organizaciones de gestión social. Creadores de la ecología emocional, son también gestores y directores de la Fundación Ambit de Barcelona, que aborda desde un amplio campo interdisciplinario el crecimiento personal. Han publicado La ecología emocional, Aplícate el cuento (ambas en Amat Editorial) y una trilogía que, con el título general De la familia obligada a la familia escogida, incluye los libros Juntos pero no revueltos, Amame para que me pueda ir y Juntos pero no atados (el mismo sello citado). Compañeros de exploración, de investigación y en la vida, transmiten en el trato personal la reconfortante calidad energética que emana de quienes viven lo que predican.

–¿De qué modo aplican la ecología emocional en su trabajo con personas y en qué áreas de las relaciones la ven hoy más necesaria?
–Trabajar las competencias emocionales, supone beneficios en tres niveles. Respecto de uno mismo: la mejora del conocimiento de los matices emocionales, la traducción correcta de la información emocional y su incorporación en el mapa mental en el momento de tomar decisiones; un buen equilibrio personal y mayor coherencia en el eje mente-emoción-acción. Respecto de nuestra relación con los demás: relaciones más honestas, coherentes y profundas, mejor calidad de comunicación y capacidad de crear vínculos basados en la libertad y no en la dependencia. Respecto de nosotros en relación con el mundo: conciencia de la interdependencia de los sistemas vitales que habitamos la Tierra, acciones creativas de mejora del mundo, mayor respeto al entorno.
Creemos que esto es afín a todas las áreas de las relaciones humanas. Estamos aplicándolo en el sector sanitario (hospitales, formación de médicos y enfermería, cuidadores), en el de enseñanza (profesorado de todos los niveles: universidad, escuelas medias, primaria y preescolar), en el sector empresarial (formación para directivos aplicando estrategias de EE). Además, en la Fundación Ambit se dan estas estrategias a todo tipo de personas, desde adolescentes hasta jubilados, profesionales o estudiantes. Sería muy interesante que llegara a los políticos, así como a los profesionales de los medios de comunicación y restantes áreas. Las personas que se hallan en posiciones de influencia tienen mayor posibilidad de contagiar positivamente, pero también de contaminar y destruir con mayor rapidez.

–¿Creen que el mundo emocional es un lugar desvalorizado o poco explorado en nuestra cultura? ¿Cuáles serían los principales malentendidos respecto de ese mundo?
–Dedicamos toda nuestra vida a entrenar nuestra mente: adquirimos conocimientos y nos enseñan a pensar, pero en el territorio emocional, en cambio, somos todos autodidactas, en mayor o menor medida. Hay quien considera las emociones como obstáculos que interfieren en nuestra dimensión racional. Nada más equivocado, puesto que las emociones son un lenguaje distinto y complementario. Una mente inteligente pero desconectada de las emociones construiría mapas de decisión equivocados y peligrosos. Las emociones dan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo; nos indican si la ruta que hemos elegido es adaptativa o destructiva. Enumeramos así las principales creencias erróneas respecto de las emociones:
*La creencia de que “hay emociones buenas y malas”: la ecología emocional defiende que todas las emociones son legítimas y necesarias puesto que nos proporcionan información sobre cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás, y sobre cómo llevamos nuestro proyecto de vida. Como dijo Dolly Parton: “Soy de la opinión de que si usted quiere gozar del arco iris tendrá que soportar la lluvia”.
*Considerar que entendemos perfectamente el sentir del otro: la misma emoción puede ser vivida diferentemente en función del equipaje vital del otro. “Te entiendo perfectamente” puede ser sólo una frase si no nos molestamos en preguntar al otro cómo lo está viviendo.
*Confundir retención emocional con autocontrol: las emociones no deben retenerse, aunque sí deben controlarse. A veces pensamos que sólo puede perjudicarnos la retención de determinadas emociones (ira, rencor, resentimiento, rabia), pero la EE afirma que retener emociones tales como el amor, la alegría, la gratitud, también perjudica nuestra vida y dificulta el crecimiento de nuestras relaciones. Autocontrol supone capacidad para canalizar y dirigir la energía emocional hacia el objetivo deseado.
*Creencia de que uno es emocionalmente autosuficiente: la EE afirma que todas las formas de vida son interdependientes. Andar por la vida es ir hacia uno mismo y encontrar a los otros en el camino. Aislados no nos podríamos construir como humanos.

–¿Qué relación ven ustedes entre la EE y el equilibrio y la armonía del mundo externo? ¿Cómo interactúan?
–La EE plantea un dilema inicial: “¿crear o destruir?” y elige “crear”. Como dijo Erich Fromm: “Toda la energía que no se dirige a crear se convierte en energía destructiva”. De la misma forma que ya no consideramos admisible que alguien lance residuos tóxicos y contaminantes a un río –porque sabemos que los peces y el río van a morir–, no podemos permitirnos el lujo de ir lanzando partículas emocionales tóxicas al exterior. Las personas y la naturaleza son sistemas abiertos totalmente interdependientes. Existe un clima emocional global que se está deteriorando cada vez más debido a nuestro analfabetismo emocional y a nuestra irresponsabilidad. El clima emocional global va a depender de la suma de las aportaciones de todos y cada uno de nosotros. El calentamiento emocional global se manifiesta en multitud de síntomas: aumento de las agresiones verbales, físicas, psíquicas y morales, estrés, aumento de patología ansioso-depresiva, racismo, corrupción, guerras, terrorismo, enfermedad.. Ya es hora de efectuar cambios preventivos en lugar de vernos obligados a recurrir a cambios catastróficos; a veces, demasiado tarde. La EE defiende un modelo humano psicoecoafectivo: personas que construyen un espacio interior armónico en el cual razón y emoción unen sus fuerzas fomentando acciones más empáticas, generosas y solidarias hacia los demás y hacia el mundo.

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   Principios para una vida emocionalmente ecológica
El modelo CAPA de ser humano: persona creativa, amorosa, pacífica, autónoma. Estos cuatro ejes deben desarrollarse de forma sincrónica y equilibrada.

Principio de responsabilidad en la autogestión emocional. Podemos ser parte de la solución o parte del problema de la humanidad. No podemos vivir inundando a los demás con nuestra basura emocional. El precio es demasiado caro.

Principio de prevención: “Hoy estamos otra vez en una de estas situaciones decisivas en que la diferencia entre la solución violenta y la solución anticipada puede significar la diferencia entre la destrucción y el fértil desarrollo de nuestra civilización”. (Erich Fromm)

Buen uso y ahorro de energía emocional: elegir bien los objetivos y las personas en que invertimos energía emocional. No despilfarrarla. Centrarnos en aquello que podemos controlar y mejorar –nosotros mismos–, en lugar de empeñarnos en cambiar a los demás.

Uso de fuentes de energía emocional limpias, renovables y no contaminantes: movernos por el empuje de la alegría, la curiosidad, la confianza, la valentía, la generosidad o el amor, en lugar de hacerlo por coacción, por un falso sentido de la obligación, por lo que dirán los demás, por egoísmo o interés. La misma acción puede dar lugar a resultados totalmente opuestos en función de si la fuente de energía emocional es limpia o contaminadora.

Creación de espacios protegidos para especies emocionales en peligro de extinción, en los que puedan crecer, entre otras, la ternura, el amor, la serenidad y la gratitud

Protección del clima emocional evitando las contaminaciones por quejas, rumores, insultos, juicios de valores, menosprecios. Aplicar el principio del respeto.

Siete Principios de la Ecología Emocional para las Relaciones

1.- Principio de la autonomía personal: “Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán”.
2.- Principio de la prevención de dependencias: “No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos”.
3.- Principio del boomerang: “Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti”.
4.- Principio del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: “No hagas a los demás aquello que quieres para ti. Pueden tener gustos diferentes”.
5.- Principio de la moralidad natural: “No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti”.
6.- Principio de la autoaplicación previa: ”No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo”.
7.- Principio de la limpieza relacional: “Tenemos el deber de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y no nos dejan crecer como persona”.
Fuente: La Nación Domingo 2 de septiembre de 2007

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    MOTTAINAI es un término japonés que está expandiéndose mundialmente; lo hemos conocido traducido en "¡Que desperdicio, Qué pena o Que pérdida!" con su correlato en la proactividad que incita a "¡Debería aprovecharlo!".  Nos pareció un buen punto de inflexión en las responsabilidades sobre lo que no valoramos y desestimamos cotidianamente. Aquí acercamos dos breves artículos sobre el espíritu y la virtud del Mottainai. Nuestro propósito es poner un foco de atención en la ausencia o falta de respeto o apreciación en lo que desaprovechamos y dando un paso más adelante, si lo hacemos por ignorancia, negligencia o simple descuido, el debate está abierto ...

     El Espíritu Mottainai por Evelyn Mendoza

... Japón posee una riqueza cultural tremenda, pero no me refiero a la ancestral que conocemos, o al menos hemos oído. Hablo de la cultura japonesa que se creó después de la guerra (WWII). Los japoneses empezaron su agresivo levantamiento de las cenizas, para luego convertirse en una de las más grandes potencias mundiales.
¿Cómo lo lograron? Bueno algo que caracterizó a Japón ... fue el espíritu mottainai. MOTTAINAI es un término japonés muy famoso mundialmente que podría traducirse en "¡Que desperdicio!" o "¡Que pérdida!", pero de donde proviene esta palabra es del negativo de MOTTAI que significa "Material", "Valor Verdadero" o "Dando respeto" por tanto el negativo de esto sería "Qué desperdicio", "No darle el valor verdadero" o "No se le da respeto". Es una expresión que sugiere la ausencia de respeto o apreciación.

Los japoneses sintieron esto cuando eran muy pocos los recursos que tenían en época de la post-guerra. Por ejemplo empezaron a valorar cada grano de arroz, pues para ellos dejar un grano de arroz era menospreciar el trabajo de los campesinos. Lastimosamente, hoy cerca de 30 millones de personas en Japón desperdician la comida diariamente, mientras que en otro lado del planeta hay 1.2 billones de personas hambrientas. Irónico ¿verdad?, bueno eso es lo que estoy aprendiendo ahora, a dar valor a los recursos de este planeta.

Empecemos con no desperdiciar el agua, ¿que tú no la desperdicias? una sencilla prueba es la siguiente pregunta, ¿usas un vaso con agua al cepillarte o dejas abierta la llave de agua mientras te cepillas? que gusto me daría saber si la mayoría dijo que usan un vaso. Sólo la gente viviendo bajo unas esteras en el desierto, podría ser más conciente que nosotros. Puedes creer que la gente en Africa que apenas tienen recursos para vivir usan 10 litros de agua por día para vivir. Sin embargo, personas que viven en los países desarrollados gastan 10 litros al usar el inodoro, 100 litros al tomar una ducha, 200 al tomar un baño, 100 litros para lavar los platos y la ropa. El volumen promedio es de 250-400 litros día.

La gente en Africa camina por horas, inclusive un par de días si es necesario. La gente en los países desarrollados no le gusta caminar 30 minutos, ni siquiera 15 minutos, pues prefieren ir en carro. La emisión de dióxido de carbono es varios cientos de veces más, recorriendo la misma distancia. La gente en estos países usan la aspiradora para limpiar, lavadora para lavar ropa, la escalera y ascensores para subir y bajar pisos. Todas estas cosas pueden ser realizadas con las manos y los pies. Sin embargo, con estos aparatos eléctricos, la emisión de dióxido de carbono es docenas o cientos de veces más.

Para la gente que no conoce el Protocolo de Kyoto, les comento que es un tratado con el que se busca la reducción de dióxido de carbono pidiendo a los países más industrializados de este planeta reduzcan dichos niveles. Todos aceptaron, bueno lo están haciendo en proporciones menores a lo requerido. Pero pueden creer que USA, que emite la tercera parte de dióxido de carbono del total emitido por los países más industrializados, lo que equivale la cuarta parte de lo que emite el planeta, simplemente rechazó ser parte de este protocolo. ¿Saben cuál fue el motivo que dió?, sencillamente que era muy difícil, casi imposible que la población americana pueda acostumbrarse a un estilo de vida diferente, eso fue todo. Mientras tanto la capa de ozono se sigue dañando, siguen ocurriendo grandes fenómenos climáticos, quizás un efecto fue el tsunami que ocurrió recientemente a la India. No es sorpresa ver que el poder económico prime en algunos países.

Espero que con lo expuesto empiecen a dar valor a lo que nos brinda la naturaleza, a no desperdiciar los recursos. Recuerden que el mayor impacto que se puede lograr es mediante el esfuerzo individual. Recuerden somos más de 6 mil millones de personas y los recursos no son suficientes, empecemos por darles un mejor aprovechamiento.
Si les interesó este tema por favor visiten http://gbmna.org, es la web de la Organización The Green Belt Movement fundada por Wangari Maathai, la ganadora del Nobel Prize en el 2004. Ella es la mano derecha del Ministro de Recursos Ambientales y Naturales de Kenya.
Fuente:  evelynmendoza.blogspot.com 

   La Virtud del “Mottainai”  Texto de la Oratoria de Yoshimichi Ichikawa

¿Quién de nosotros no sabe lo que es tirar a la basura unas sobras de la comida?
¿O quizás botar una camisa porque esté levemente desteñida?
A nivel individual no nos parece gran cosa tirar aquello que no deseamos consumir o que haya perdido atractivo a la vista. Hasta Nieztsche ha dicho en una ocasión que el que anda en andrajos, muy elocuente se puede sentir, pero que de todos modos anda en andrajos... ¿Cuántos no se habrán apresurado a botar todo lo que parecía andrajo confiando en el filósofo?

... Me llamó tremendamente la atención una reacción de Wangari Maathai, la keniana ganadora del Premio Nobel de la Paz. Ella, en un llamado a la medición ante tanto desperdicio, evocó un concepto muy antiguo de la lengua japonesa. Es una palabra preciosa, muy nuestra, que hasta la fecha la mayoría de los diccionarios no sabe cómo traducir a una lengua extranjera: “mottainai”.

Un ligero vistazo a los diccionarios, nos pone al corriente de que casi todos la traducen más o menos como “sentir lástima ante el malgasto”. Le he preguntado a extranjeros amantes del japonés. Los que suelen usar este término me juran que es demasiado difícil de resumir a sus lenguas. Me causa mucha gracia ver que a veces algunos extranjeros la dicen en japonés, “mottainai”, aunque estén hablando en su lengua.

“Mottainai” tiene una epistemología singular.
Se remonta a una época tan lejana, en la que la lengua japonesa estaba en un estado de mayor pureza, en la que no usábamos importaciones como los anglicismos ni el verbo ser.
Hablábamos con una gramática y una semántica salida de la fusión con la naturaleza. Estoy ya viajando más de ocho siglos al pasado. Tenemos pues datos del uso de “mottainai” allá por la era de Kamakura, obviamente con una muy distinta connotación. Resulta que este término se derivaba de la mezcla de los radicales “motsu” que es “cosa” u “objeto”, y “tai” que significa “cuerpo” o “sustancia”. A estos dos se les añade el verbo “nai” que es “haber”, pero en negativo.
A primera vista, nos parece confuso todo esto: “objeto”, “sustancia” y “no-haber”. Es como un acertijo. Pero no tanto, si lo pensamos bien. Como decía, los japoneses huían de verbo “ser”, prefiriendo los verbos de cambio como “naru”, que es “devenir”. No le veían una identidad a las cosas. De hecho ni teníamos esa palabra, “identidad”. Pero sí le veíamos una función, un devenir natural, a todas las cosas. Cada cosa era como un pedazo proveniente del cosmos, una sustancia, pero en cambio, o sea una sustancia-función.
Por eso “mottainai”, en negativo, es la denegación que sufre el objeto que no poder llegar a cumplir con su función natural completamente. “Mottainai” es una traición a la naturaleza, a la vida.
Sentir el “mottainai”, como una virtud, nos obliga a reconsiderar todo nuestro alrededor. Lo pienso con frecuencia incluso en mi trabajo. Hago de cajero en mis horas libres. Así me he enterado de que en Japón los cajeros entregamos unos 28 mil millones de bolsas plásticas al año. Casi dos diarias por persona.
En el comercio internacional es peor. ¿Saben del banano del Ecuador? Una parte enorme del banano ecuatoriano lo obtiene Japón. De todo eso no llega a nuestros labios ni un tercio, porque el ojo japonés se ha hecho caprichoso. En los puertos se bota cualquier fruta que tenga leves manchitas o pequeñas deformidades que ni en Europa le importarían a nadie. ¡Qué “mottainai”! ¡Qué fácil es olvidar a los más de 800 millones de humanos que carecen de pan!
Ni al arroz respetamos ya. Siendo un país que importa gran parte del arroz, botamos un mínimo de 7 millones de toneladas de arroz sólo en sobrantes de los supermercados. ¡Quién sabe en los hogares! Las noticias de los 200 millones de hambrientos en la India, y de los 70 millones en Brasil, son sólo eso, noticias, nada más. Seguimos botando la comida, valiosas telas, el papel, las materias primas. Les negamos su derecho a cumplir su función, les negamos su derecho a enriquecer nuestras vidas. ¡Qué “mottainai”!
Fuente: Blog tendai-hispania-kaiwakai-comunicacion

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   El Kairós      El diccionario nos dice que kairós es el momento justo, en la filosofía griega y romana es la experiencia del momento oportuno ... otras definiciones lo refieren como la oportunidad única e irrepetible en la vida ... que si no es aprovechada, quizás nunca vuelva a repetirse ... el tiempo en potencia, tiempo atemporal o eterno y el tiempo es la duración de un movimiento, una creación.

    Chronos y Kairós

El tiempo es uno de los más valiosos (aunque muchas veces subvaluado) recursos que poseemos, por eso, aprovecharlo correctamente debería ser una prioridad, al hacerlo eficazmente obtendríamos beneficios que compensarían enormemente la atención que necesitamos dedicarle para lograrlo.
Como cualquier otra área de la vida, conocer sobre el tiempo nos facilitaría lograr nuestros objetivos, al comprender aquello que pretendemos aprovechar se abren ante nosotros horizontes hasta ahora insospechados, comencemos por unas simples definiciones.

¿Qué es el Tiempo?
¿Alguna vez ha buscado la definición de la palabra tiempo en el diccionario?, si alguna vez lo ha hecho seguramente entenderá porque se le considera relativo. Aparte de señalar que proviene del Latín Tempus la definición más concreta (si puede considerarse así) entre una larga lista es: "Duración de las cosas sujetas a mudanza".
En el idioma Griego existen dos palabras para referirse al tiempo (y de allí el título de este tema), Chronos que se refiere a cantidades de tiempo como por ejemplo "1 hora" o "3 semanas" y Kairos que se refiere al momento en que algo ocurre Ej. "a las 6:00 A.M." o "el próximo Miércoles".
Por la naturaleza relativa del tiempo su servidor prefiere considerarlo como "una sucesión de eventos en el espacio". Esta definición se ajusta a su naturaleza y permite establecer el momento en que ocurrió un hecho con relación a otro anterior o posterior sin necesidad (aunque no le resta lo deseable que pudiera ser) de establecer la cantidad de tiempo transcurrido entre uno y otro evento.
La anterior es sencillamente una preferencia personal empleada para simplificar algunos hechos en la vida, cada quien emplea la que encuentre más útil y productiva. Veamos ahora otros detalles.
Como vimos anteriormente al emplear el tiempo tomamos en consideración cantidades de este y los momentos en que lo hacemos, pero ¿Está completa esta ecuación?. Si consideramos que el tiempo es relativo no podría estarlo, necesitaría de algo más para relacionarse.
Pero, ¿Qué podría ser este algo más?, es simple, ese algo más son los eventos que ocurren en nuestras vidas. Para ellos podemos establecer en que momento ocurrieron y cuanto (cantidad) tiempo duraron.

Recursos
Tal vez se esté preguntando ¿Qué tiene toda esta exposición que ver con aprovechar mejor el tiempo?, es muy sencillo, tiene todo que ver, veamos.
Cada día se nos otorgan 24 horas, ni un minuto más ni otro menos, y cada ser de este planeta recibe la misma cantidad sin distinción (¿y todavía existen personas que insisten en la discriminación?).

¿Cómo es posible entonces que algunas personas logren hacer literalmente cientos de cosas durante un día, mientras que a otras no les alcanza el tiempo para nada?, nuevamente es muy sencillo, depende de como nos administramos durante esas 24 horas que se nos otorgan cada día.
Sí, leyó usted correctamente, se trata de como nos administramos nosotros, el tiempo forma parte de este plano de existencia, y realmente no podemos actuar sobre él, lo que si podemos hacer es administrar la manera como nos comportamos en el tiempo.
Todos tenemos eventos y/o situaciones de las cuales ocuparnos, elegir asertivamente en que momento nos ocupamos de ellos y cuanto tiempo les dedicamos a cada uno es la raíz de como nos administramos durante ese valioso recurso que es el tiempo.

¿Qué necesitamos?
Administrarnos en el tiempo está relacionado con un conjunto de habilidades de sentido común, que nos permiten emplearnos en el tiempo de la manera más efectiva y productiva posible.

Estas habilidades nos permiten:
- Determinar cuáles de las actividades que realizamos son importantes y
- Cuáles podemos posponer
- Incrementar la cantidad de tiempo que empleamos para ser productivos
- Evitar distracciones
- Aumentar nuestra efectividad
Como señalamos anteriormente, estas son habilidades básicas de sentido común que todos poseemos, entonces ¿Por qué no todos emplean su tiempo eficazmente?, tal vez simplemente porque no sabían que es posible.
Sí, es correcto, muchas personas simplemente no saben que pueden ser más eficaces. A algunas otras no les resulta atractivo planificar, y aun otras tal vez disfrutan del aumento de adrenalina relacionado con fechas de entrega cercanas, o las crisis.

Actitud
Lograr administrarnos eficazmente en el tiempo que disponemos a diario es tan sencillo como cambiar de enfoque:
Concentrarnos en obtener resultados, en vez de en estar ocupados.
Muchas personas asumen la actitud de estar en una constante actividad, a veces, frenética, pero logran muy poco por falta de concentración en las actividades importantes.
Esto está representado por la regla 80/20. Esta regla señala que por lo general el 80% de nuestra actividad dispersa genera sólo un 20% de resultados, mientras que el restante 80% de los resultados se logra con sólo un 20% de actividad enfocada correctamente.
Parece increíble pero es cierto, es el resultado de un estudio. Si podemos obtener un 80% de resultados deseables con sólo un 20% de inversión de nuestras actividades enfocadas correctamente, imagine lo que podría lograr si empleara eficazmente el 80% de su tiempo, o solo el 50%.
Para lograrlo podemos concentrarnos en establecer qué hace a ese 20% de nuestras actividades tan productivo, dedicarle más de nuestro tiempo a esas actividades, y reducir el tiempo que le dedicamos a actividades no productivas.
Esto podemos lograrlo empleando el conjunto de habilidades de sentido común que todos poseemos y señalamos anteriormente.
Al cambiar nuestra actitud para concentrarnos en los resultados que obtenemos mediante nuestras acciones conscientes, y administrarnos mejor durante el día, incluyendo planificar, podemos modificar el desenlace que tienen nuestras actividades al concentrarnos en las ocupaciones que nos brinden mayores beneficios.
Esto nos permitiría obtener los mayores beneficios posibles de nuestra inversión en tiempo y dedicación.

Pasos
Lograr un giro en nuestras actitudes y comportamiento puede ser una tarea gradual o instantánea, según usted elija, se trata sólo de tomar una decisión consciente y emplear la voluntad para ejecutarla.
Si, es correcto consciencia y voluntad es todo lo que necesitamos para lograr cualquier cosa que nos propongamos en nuestra vida, y estos son recursos con los cuales todo ser humano nace. ¿Por qué no todos los emplean para su provecho, tal vez tenga que ver con lo que señalamos anteriormente sobre administrarnos, tal vez tampoco lo sabían.
Una vez que tenemos claro que contamos con todo lo que necesitamos podemos dedicarle atención a las siguientes áreas:
- Evaluar la forma en que empleamos nuestro tiempo
- Establecer y Concentrarnos en nuestras prioridades
- Planificar efectivamente nuestro tiempo
- Emplear efectivamente nuestro tiempo
- Crear más tiempo (Sí, ya verá que es posible)
- Evitar distracciones
Para comenzar dispongamos de un par de horas, si cree que no dispone de dos horas para dedicárselas a ser más productivo entonces con mayor razón las necesita.
Tome una libreta y escriba cada actividad que realiza durante el día, cada una de ellas, incluyendo sus actividades de aseo personal y alimentación, considerando para estas últimas el tiempo que invierte para la preparación de los alimentos, si lo hace; el sueño, y muy importante, tiempo para usted.
En el caso de que tenga que trasladarse a otros lugares para realizar diferentes actividades anote transportarse como una actividad.
Luego coloque al lado de cada actividad la cantidad de tiempo que invierte en cada una de ellas. Por ejemplo:
Trabajar - 8 hrs
Y así para todas, al terminar sume la cantidad de horas que necesita para completar todas las actividades que pretende realizar en un día. No se sorprenda si el total es mayor de 24 horas, esto ocurre frecuentemente.
El siguiente paso es establecer un sistema que nos permita asignar prioridades a las diferentes tareas que necesitamos realizar en un día. Coloque un * al lado de cada tarea realmente importante, un signo + al lado de aquellas que sean deseables de realizar y un signo - al lado de las tareas que simplemente le gustaría realizar pero pueden ser pospuestas.
Haga ahora una nueva lista colocando primero las tareas con un * al lado, luego las que tiene un signo + y por último aquellas a las que colocó un signo -.
Pregúntese lo siguiente al observar esta nueva lista ¿Realiza sus tareas en ese orden durante su rutina diaria?, si responde afirmativamente felicítese, ya se administra efectivamente durante su tiempo personal, de lo contrarío, seguramente encontrará detalles que le permitan mejorar.
Ya ha establecido sus prioridades, ahora solo le resta mantenerse alerta para cumplir con su planificación.
Pero, ¿Cómo hacer si necesitamos más de 24 horas para ocuparnos de nuestras actividades?. Muy sencillo, como señalamos anteriormente creamos tiempo.

Consideraciones
Veamos un ejemplo que nos permita graficar todo esto. Supongamos que tenemos un jarrón de boca ancha que representa el tiempo con que contamos durante un día.
Supongamos ahora que disponemos de una pequeña montaña de rocas que apenas caben por la boca de nuestro jarrón y nos proponemos a llenarlo con ellas. Procedemos a introducir una por una las rocas hasta que ya no es posible introducir una más. ¿Está lleno nuestro jarrón entonces?.
Y si tomamos una balde de pequeñas piedras y las introducimos entre las grietas que han dejado las rocas, y estremecemos el jarrón para permitirles entrar, ¿Habremos sido capaces de llenar más nuestro jarrón?. ¿Está lleno ahora?.
Tomemos ahora un balde de arena y vaciémoslo sobre el jarrón agitándolo para permitirle a la arena llegar hasta el fondo. Ahora si está lleno ¿Verdad?, ¿Usted que cree?.
Si tomamos una jarra de agua y la vertemos dentro del jarrón, podremos comprobar que este tiene capacidad para albergar más de lo que pudimos imaginar inicialmente.
¿Pero que tiene todo esto que ver con administrarnos en el tiempo?, pues todo, si usamos un poco la imaginación.
Podemos imaginar que el jarrón es nuestra agenda para el día, y así podremos notar que si nos organizamos eficazmente podremos hacer tiempo en nuestra agenda para otros eventos que al principio tal vez nos parecía imposible que pudiéramos ocuparnos de ellos.
Y más importante aun, aunque tal vez no parezca tan obvio a primera vista, es que de no haber introducido las grandes rocas primero en el jarrón, no hubiera sido posible hacerlo después.
De eso se trata, de administrar, de establecer prioridades y ejecutarlas eficazmente. ¿Cuáles son las grandes rocas en su vida?, ¿Dedicarle tiempo a sus seres queridos?, ¿Su educación?, ¿Sus sueños?, ¿Una causa noble?, recuerde ponerlos primero en su jarrón.
Esa es la sencilla manera en la cual podemos crear tiempo en nuestras vidas, simplemente comenzado por lo que es importante y concentrándonos en ello para luego poder ocuparnos del resto.
Para facilitarnos lograr estas metas es importante mantenernos flexibles al principio mientras desarrollamos nuevos hábitos que nos permitan administrarnos mejor en el tiempo, y mantenernos alertas para llevar a cabo la planificación que nos hemos propuesto y evadir distracciones.
Con la práctica, administrarnos en el tiempo se convierte en un hábito productivo, y naturalmente comenzamos a emplear las nuevas destrezas adquiridas para llevar una vida más productiva.
Es importante recordar que tenemos la habilidad de influenciar la manera como percibimos el tiempo y lo que hacemos mientras transcurre. Aquello sobre lo que nos concentramos aumenta, e igual sucede con nuestra percepción de como empleamos nuestro tiempo.
Si usted está concentrado en una tarea importante no notará el pasar del tiempo y al terminar le parecerá que el tiempo "se fue volando", mientras que si está esperando por otra persona le parecerá que el tiempo "pasa muy lentamente".
Enfocar nuestra atención es la clave para administrarnos efectivamente en el tiempo.
Destinatarios
Nota: adaptación de la web helios3000.net - El contenido de este artículo puede aplicarse a todas las persona, desde amas de casa, estudiantes, secretarias, ejecutivos, profesionales, etc.

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