Apartado acotado a la elaboración de los efectos

La explosión de las desigualdades "Uno de sus efectos principales al reducir la desigualdad, es que mejoran la calidad moral de la sociedad". leer

Hambre: un tema incómodo. La cuestión es el acceso. "Si durante los primeros mil días de vida, un niño no tiene la alimentación necesaria sufre graves daños que no son reversibles después". leer

Ganadores (de las políticas de austeridad) son … "Las políticas de austeridad están teniendo efectos silenciosos, que son ignorados por los análisis económicos ortodoxos, pero son los que más le importan a la gente. leer

Sobre los efectos de la pobreza "hemos asomado muy brevemente el hambre, la desnutrición y la falta de educación pero vamos a descender un poco más allá ... la pobreza latinoamericana es absolutamente discriminatoria hacia los más débiles en esta sociedad ... Todos los indicadores de pobreza y de carencia son mayores para niños y para mujeres que para el promedio de la población que pasa a su vez por privaciones significativas. leer

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La explosión de las desigualdades, 8 de enero de 2014

El 2013 fue un año mediocre para la economía mundial, muy difícil para los hambrientos del mundo, los jóvenes desocupados y las clases medias en caída en Europa.Pero fue nuevamente muy bueno para los billonarios. Según Bloomberg, los 300 mayores aumentaron sus fortunas en 524 mil millones de dólares, 1746 millones de dólares promedio cada uno.
Como sus fortunas crecen cada vez más, la desigualdad crece. Así lo informan algunos de los bancos que los atienden. Según el Global Wealth Report 2013, del Credit Suisse Group, el uno por ciento más rico tiene ya el 46 por ciento de los activos mundiales. El 50 por ciento de menores ingresos, el uno por ciento.
Otro banco suizo, el UBS, produjo el World Ultrawealthreport 2013. Llama ultra ricos a los que tienen más de 30 millones de dólares como mínimo. Son 200 mil. Tienen un promedio de 139 millones de dólares. Subieron su patrimonio el último año en dos trillones, más que el Producto Bruto de la India.
Especialista en lujo, Gillon dice: “Lo que ganaron sólo este año les permitiría comprar todos los relojes suizos hechos en los últimos 50 años o pagar las suites de lujo disponibles en el mundo por todas las noches de los próximos 30 años”. Preocupado por venderles, informa que el 32 por ciento de su riqueza es líquida, y que “la paradoja es que tienen el dinero, pero necesitan inspiración y educación para el consumo de lujo”.
Frank escribió Richistan (2007). Siguió a las familias de ultra ricos y concluyó que “las familias de los ultra ricos, vengan del país que vengan, tienen más en común entre sí que con los vecinos de su país”.
Christie Freeland entrevistó a los muy ricos y publicó Plutócratas. El ascenso de los superricos y la caída de todos los demás (2013).
El uno por ciento más rico tenía en 1970 el 10 por ciento del ingreso americano y ahora, el triple. Se estima que 93 por ciento de las ganancias en la recuperación posterior a la crisis del 2009/10 fueron al uno por ciento más rico de EE.UU.
Freeland narra que la mayoría de los muy ricos que entrevistó viajaban el 50 por ciento del año. También, entre otras historias de sus “gastos”, narra el caso del dentista de súper ricos al que envían el jet para que venga a atenderlos.
La desigualdad importa
La 1/35.000 ava parte de la población tiene cerca de la mitad del producto bruto mundial. Tres mil millones de pobres, ingresos anuales de 730 dólares. Ambas cuestiones están interrelacionadas, que es lo que omite la crónica usual sobre los billonarios.
Obama llamó a la desigualdad (4/12/13) “el desafío que definirá nuestro tiempo”. Señaló que piensa dedicar el resto de su presidencia a reducirla. Mostró que un niño que nace en el 20 por ciento más pobre tiene una posibilidad en 20 de llegar al tope. Pero uno que nace en el 20 por ciento más rico, tiene un 66 por ciento de posibilidades de permanecer allí.eeuu pobreza1
The New York Times editorializa que lleva “a recesiones más frecuentes, más endeudamiento en los hogares, y más cinismo y desesperanza”.
Entre las prácticas que la han acelerado están la degradación del salario mínimo y promedio, la acción monopólica, la especulación financiera y la elusión de impuestos por las transnacionales.
Los grandes intereses económicos no se dedican sólo a viajar, procuran defender el statu quo. The New York Times (28/12/13) refiere la “labor” de Craig Pirrong, profesor de Finanzas en la Universidad de Houston: “Mientras las empresas de energía y los intermediarios consiguieron fortunas comprando y vendiendo petróleo y otras materias primas, se posicionó como el duro defensor de los especuladores financieros… y rutinariamente ha dejado fuera de sus pronunciamientos públicos en favor de la especulación que ha tenido beneficios financieros de especuladores”.
Otro de los defensores más citados de la especulación en los mercados agrícolas es Scott Irwin, de la Universidad de Illinois. Los montos especulativos pasaron de 13 billones en 2003 a 317 billones en 2008, e influyeron en la distorsión de precios, con efectos sobre el hambre de millones. Cuando se les preguntó a ambos profesores sobre sus vínculos financieros con los especuladores, dijeron que eso no influía en sus opiniones.
Algo pasa en América latina
En Centroamérica, 1025 millonarios tienen 137 mil millones de dólares. Son el 0,041 por ciento de una población de 43 millones de habitantes, con la mitad en pobreza extrema y 7,7 millones de desnutridos (El País, 29/9/23). Según el Informe del UBS, en Guatemala los 245 ultra ricos aumentaron su patrimonio de 28 mil a 30 mil millones de dólares en 2013. La cifra de desnutrición infantil sigue estacionada en el 48 por ciento. Mueren 20 madres cada 100 mil nacidos vivos (en Canadá 8) y sólo terminó la secundaria el 12,6 por ciento de las mujeres y el 17,4 por ciento de los hombres.
hond pobrezaEn Honduras hay 215 ultra ricos, que también subieron sus fortunas de 28 a 30 mil millones de dólares en 2013. Como los de Guatemala, pagan muy pocos impuestos. Mueren 100 madres cada 100 mil nacidos vivos y sólo termina la secundaria el 20,7 por ciento de las mujeres y el 18,8 por ciento de los hombres.
Algo está cambiando en América latina, porque el informe sobre los ultra ricos dice que “es la única región en donde bajaron en número y en patrimonio”.
Tienen “viento de cola” en contra, el reclamo masivo de los pueblos por equidad, en el que se han apoyado en países como Brasil, Argentina, Uruguay y otros las enérgicas políticas de protección social, suba de los salarios mínimos, apoyo a las pymes, regulación estatal y otras que ponen límites a la “ultra riqueza”.
Uno de sus efectos principales, al reducir la desigualdad, es que mejoran la calidad moral de la sociedad.
Así pensaba el padre de la economía de mercado, Adam Smith, que escribió en 1756: “La disposición a admirar y casi idolatrar a los ricos y poderosos, y despreciar a las personas de condición pobre y humilde, es la más grande y universal causa de corrupción de nuestros sentimientos morales”.
Fuente: SurySur  sic

 



Hambre, un tema incómodo: La cuestión es el acceso

Uno de cada ocho habitantes del planeta se va a dormir con hambre todas las noches. Se estima que el mundo produce actualmente alimentos para 9000 millones de personas y tiene 7200 millones. Diez millones de niños fallecen por año antes de cumplir cinco años. Un tercio por desnutrición, la que causa, asimismo, que 165 millones de niños tengan retrasos del crecimiento.
Si durante los primeros mil días de vida, un niño no tiene la alimentación necesaria sufre graves daños, que no son reversibles después.
Según el Informe 2013 de la FAO, 2000 millones de personas sufren de “hambre escondida”. Carecen de uno o más de los micronutrientes principales. Los déficit en vitamina A (30,7 por ciento de los niños) impiden el funcionamiento normal del sistema visual. La falta de hierro es uno de los factores que lleva a la anemia (47,9 por ciento) que afecta el desarrollo cognitivo, el embarazo, la mortalidad materna. Las deficiencias en yodo (30,3 por ciento) impactan en el funcionamiento mental.
Según Harvard (2011), la desnutrición es uno de los factores que ha llevado a la disminución o el estancamiento de la estatura promedio de las mujeres pobres, entre otros en países como Guatemala y Honduras, que tienen algunas de las mayores brechas en altura entre las mujeres ricas y pobres. ¿Por qué tanta hambre cuando hay un “superávit” de alimentos?
La FAO, que dirige con un liderazgo ejemplar, renovador y avanzado José Graziano, fundador del exitoso programa Hambre Cero en Brasil, previene en el título de su informe 2012 que “el crecimiento económico es necesario, pero no suficiente para acelerar la reducción del hambre y la malnutrición”. Hay un problema de acceso a los alimentos. Para los 1200 millones sumidos en pobreza extrema (menos de 1,25 dólar diario), es muy difícil adquirirlos. También es complejo para los 3000 millones sumidos en la pobreza (menos de 3 dólares diarios). Así por ejemplo, en Níger, representan del 70 al 80 por ciento de los ingresos. Ese acceso se ha hecho mas difícil desde la gran crisis del 2008/9 por las consecuencias pauperizantes que sigue teniendo, y la suba y volatilidad de los precios, agudizadas por la especulación en las bolsas de alimentos.
Por otra parte, los agricultores pobres están siendo especialmente afectados por las consecuencias del cambio climático. El aumento de la frecuencia y magnitud de los desastres naturales, y la desertificación de extensas zonas están destruyendo precarios equilibrios de supervivencia.

El hambre es derrotable
Amartya Sen mostró el peso del acceso. Analizó las cifras de expectativa de vida en Inglaterra durante las seis primeras décadas del siglo pasado. Cuando más aumentaron fueron durante las guerras. Explica (Sen y Kliksberg, Primero la Gen. 2012): “En tanto que el suministro total de alimentos per cápita se redujo durante la guerra, la incidencia de una exagerada desnutrición también disminuyó en vista del uso más eficaz de los sistemas públicos de distribución relacionados con el esfuerzo bélico y una forma más equitativa de compartir los alimentos a través de los sistemas de racionamiento”.
Dar a un niño una taza con los micronutrientes que necesita cuesta sólo 0,25 centavo de dólar diario. Ello significa 91 dólares anuales. Se gastan por segundo dos millones en armas.
¿Se puede reducir el hambre con rapidez? El Brasil de Lula y Dilma lo mostró a través del programa Hambre Cero declarado referencia mundial por los organismos internacionales. Al inicio del gobierno de Lula había 44 millones de desnutridos. En el 2009, 20 millones menos, y siguió bajando. Lula declaró al tomar posesión (1/1/03): “Vamos a crear las condiciones para que todas las personas en nuestro país puedan comer decentemente tres veces por día, todos los días, sin necesidad de donaciones de nadie. Brasil no puede continuar conviviendo con tanta desigualdad”.
El programa comprendió políticas combinadas que iban a las causas de fondo. Entre ellas, promoción masiva de los agricultores pobres, a través del seguro de la renta agrícola, prioridad a la producción interna, compras públicas, aumento de la producción de alimentos locales, incentivos a la investigación en el uso de tecnologías apropiadas, crédito, cooperativas y asistencia técnica.
Se estimularon su organización y participación y se convocó a la sociedad civil y las empresas. Subrayan Graziano, Belik y Takagi (2012), sacando lecciones del programa para otros países latinoamericanos en los que fue clave su centralidad: “Es importante que una política de seguridad alimentaria se afirme como política transversal y como centro de la planificación de un gobierno, y no meramente como un programa sectorial vinculado al desarrollo agrícola o al área asistencial”.
Destacan que “en América latina es fundamental asociar las políticas de seguridad alimentaria a la implantación simultánea de políticas masivas de distribución de la renta. La raíz del hambre y de la inseguridad alimentaria está en la estructura desigual de la renta, y en su perpetuación y profundización”.
Brasil sigue teniendo exigentes desafíos, pero la población desnutrida era en el 2010/12, según la FAO, 6,9 por ciento frente al 17,5 por ciento en otro de los BRICS, la India, y 12,5 por ciento a nivel mundial.

El tema es el modelo
Argentina conoció el hambre en los ’90 de mano del modelo neoliberal. En un país con capacidad de producir alimentos para diez veces su población, la foto de un niño de Tucumán que murió de hambre recorrió el mundo. Del 2003 en adelante, las políticas económicas inclusivas, las agresivas políticas sociales, el énfasis en salud pública, nutrición y educación, la redistribución en los ingresos, el programa estratégico agropecuario redujeron el problema a cifras mínimas, pero que deben seguir siendo enfrentadas.
A la desnutrición se suma hoy la obesidad. Ciento treinta millones de latinoamericanos tienen sobrepeso. En ello inciden la ingesta de “comidas basura” llenas de grasas ultrasaturadas, las bebidas azucaradas, el exceso de sodio. Esa “dieta”, fomentada por ciertos intereses económicos en los más humildes, produce daños circulatorios, diabetes y diversas enfermedades. México, uno de los países con mayor obesidad, con 70.000 muertes anuales por diabetes, termina de imponer impuestos especiales a la comida chatarra y las bebidas azucaradas. En EE.UU. la agencia reguladora de alimentos y medicamentos, anunció que se propone prohibir los transfats (8/11/13).
“El derecho a una alimentación adecuada” establecido hoy en normas internacionales es una exigencia ética elemental, pero sigue siendo negado en la práctica a vastos sectores. Las políticas ortodoxas, que gran parte de América latina desechó, siguen en boga en otros lugares, y no sólo no atienden el problema, sino que están presionando porque se recorten ayudas alimentarias a los más pobres. Las generaciones futuras juzgarán a las actuales, en primer lugar, por cómo encararon la restitución de este derecho, el mas básico de todos.

Fuente: SurySur   sic

 


Y los ganadores (de las políticas de austeridad) son…

Las políticas de austeridad están teniendo efectos silenciosos, que son ignorados por los análisis económicos ortodoxos, pero que son los que más le importan a la gente. Examinando 31 países europeos, Eurostat encontró que en 24 de ellos disminuyó en la recesión el número de hijos que normalmente, siguiendo los patrones vigentes de fertilidad, hubieran tenido las madres. “Dejaron de nacer” 189 mil niños. La situación económica fue determinante.
La recesión desencadenada por las políticas de austeridad implosiona familias y destruye personas. Los suicidios subieron en los últimos dos años en un 23 por ciento en Grecia y un 15 por ciento en Italia. En España, han alcanzado un 8 por ciento.
Otras dimensiones de la salud son también erosionadas por la “austeritis” (The Economist, 24/8/13). En Grecia subió la incidencia de sida en un 50 por ciento en 2001 respecto de 2010. Influyeron los fuertes cortes en los servicios de salud.
También el alcoholismo sube con la recesión. En Estados Unidos, en el período de recesión reciente, aumentó casi un 20 por ciento con todo tipo de efectos regresivos sobre la salud.
El alto desempleo hace muy difícil para las personas comer saludable. Se encontró en diversos contextos una correlación fuerte entre “estrés financiero” y obesidad.
Todos los días, como sucedió en la Argentina de los ’90, la economía ortodoxa genera “bebés que no llegan a nacer’, implosiona familias, aumenta los suicidios, daña la salud mental y física, eleva el alcoholismo.
No basta con autocríticas, como las de los informes del FMI que señalan que ese organismo y la Comisión Europea subestimaron el impacto recesivo de las políticas de ajuste en Europa en un 300 por ciento. Como esos informes no han ido acompañados de cambios en las políticas, las víctimas siguen amontonándose.
Por qué el uno por ciento es cada vez más rico
¿Por qué continúan aplicándose políticas cuyo balance humano es tan desastroso? ¿Por qué son defendidas tan ardientemente? ¿Quiénes ganan con ellas?
Al uno por ciento más rico le ha ido muy bien en los climas económicos ortodoxos. La desigualdad aumentó en los principales países desarrollados. En EE.UU., el uno por ciento más rico absorbió, entre 2002 y 2007, dos tercios del aumento de los ingresos.
Las fuentes básicas de su enriquecimiento requieren de Estados mínimos, supresión de regulaciones y mercados donde se pueda hacer lo que sus actores más poderosos quieran.
Entre ellas están:

1. La especulación financiera - Entre 1980 y 2006, el Producto Bruto Mundial creció un 314 por ciento, europa bancosmientras que la riqueza financiera subió un 1291 por ciento. Eso sin incluir un rubro clave en la especulación financiera: los derivados. El promercado The Economist resalta (17/8/13): “Cinco años después de la caída de Lehman Brothers, los mercados de derivados muestran en su superficie pocos cambios… Al final de 2012 operaban 687 trillones de dólares, un poco más que en 2007”.
Ironiza Warren Buffet (82 años), el gurú financiero que donó su fortuna a causas de interés público: “He trabajado en una economía que premia a aquel que salva la vida de otros en una batalla con una medalla, premia a los grandes maestros con notas de agradecimiento de los padres, pero premia a aquellos que detectan los errores en los precios de las acciones con sumas billonarias. En resumen, la distribución es salvajemente caprichosa”.

2. Las prácticas monopólicas - La concentración de los mercados ha ido en aumento. Se estima que 1000 empresas tienen actualmente la mitad de todas las acciones de los mercados mundiales. Son permanentes los descubrimientos de prácticas monopólicas orientadas a maximizar el lucro. Ya Lester Thurow prevenía sobre “la mano invisible” del mercado defendida a ultranza por los economistas liberales, señalando “qué pasa si la mano invisible se transforma en la mano del carterista” a través de los monopolios.

3. Bajando costos - Los cinco millones de trabajadores textiles de Bangladesh, segundo exportador del mundo de ropa encargada por las trasnacionales, ganan un promedio de 37 dólares mensuales. Además, por la carencia absoluta de inversiones mínimas en seguridad, han muerto ya más de 1800 en desastres en sus lugares de trabajo en los últimos diez años. Una auditoría encontró (The New York Times, 2/9/13) en una fábrica Rosita “cuotas muy altas no razonables de producción, disciplinamiento y despido de los trabajadores si no las cumplían, gritos a quienes pedían licencia por enfermedad o licencia annual, despidos por faltar al trabajo por una muerte en la familia, golpizas de los guardias contra trabajadores envueltos en actividades sindicales o de protesta”.
Bangladesh compite con Pakistán, Honduras y otros en tener la mano de obra más barata del mundo.
Las prácticas de bajar costos con los trabajadores se dan en múltiples áreas. En un hecho sin precedentes, los empleados de las cadenas de comida rápida acaban de hacer una huelga simultánea en 60 ciudades norteamericanas. Reclamaban elevación de su salario actual y derecho a sindicalizarse. Lo que ganan los coloca bien por debajo de la línea de la pobreza. Las empresas tienen muy altas utilidades.

4. No pagar impuestos - Un informe de la OCDE muestra que la participación fiscal de algunas de las empresas más exitosas económicamente del mundo es mínima. Con maniobras contables, declaran sus costos en donde los impuestos son altos y sus ganancias en paraísos fiscales.
Estas y otras prácticas –que han impulsado poderosamente las extremas desigualdades actuales que la Iglesia Católica en su Encícilica Caritas in Veritate llama “las disparidades hirientes”– requieren de un Estado ausente, inexistencia o debilitamiento de los sindicatos, desregulación.
La gran coartada grecia crisis. Hay grandes preguntas abiertas: ¿por qué continúan las políticas de austeridad cuando son tan visibles los daños que causan?, ¿por qué se desconoce de modo tan flagrante la evidencia empírica terminante de que no funcionan, de que son simplemente mala economía, que agravan las recesiones y destruyen niños por nacer, familias y personas?
¿Por qué asimismo no se toma en cuenta o se desvaloriza que países como los nórdicos (Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia) y los de Unasur, (Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Bolivia y otros) han alcanzado con modelos heterodoxos elevaciones sustanciales en los niveles de vida de amplios sectores de su población?
La respuesta no tiene que ver con la lógica o los datos de la realidad, sino con los intereses en juego.
El Nobel de Economía Paul Krugman reflexiona: “La agenda de la austeridad luce en gran parte como una simple expresión de las preferencias de la clase alta envueltas en una fachada de rigor académico. Lo que el uno por ciento más rico quiere se convierte en aquello que la ciencia económica dice que debemos hacer”.
“Lo esencial es invisible a los ojos.” El Principito.

Fuente: SurySur  sic
 

Los enigmas de América Latina

América latina aparece a primera vista como una tierra de enigmas. The Economist se asombra ante algunos de ellos. Se pregunta “¿Por qué Panamá, el país de la región de más veloz crecimiento, está tan furioso?” (24/11/12). La pregunta es legítima.
El crecimiento anual del Producto Bruto fue en los últimos seis años de un 9 por ciento anual. Sin embargo, en noviembre hubo una semana de rebeliones de la sociedad en Colón, con tres muertos. El gobierno aprobó una ley para vender la tierra hoy pública en donde tiene asiento la zona libre. Tuvo que volver atrás. En febrero, los indígenas protestaron en Chirique por proyectos que los dañaban. Dos muertos. Antes, los trabajadores de la banana se habían manifestado contra una propuesta para restringir el derecho a huelga. Un muerto.
El derecho a educación existe en la ley, pero es de ejercicio dudoso. Hay escasez de escuelas secundarias y la calidad es un problema mayor.
También hay enigmas latentes con relación al Perú. El crecimiento de los años recientes, muy vinculado con la minería, ha sido acelerado.
Pero es posible encontrar simultáneamente en la tapa del diario más difundido, El Comercio del 23/10/12, las siguientes noticias. El titular: “El riesgo país del Perú es el más bajo de América latina”. Y al lado: “El Perú es uno de los países que más mejoraron su ambiente para los negocios desde 2005, según el ranking del Banco Mundial”.
Pero en la misma tapa, abajo, refiere que “De 144 economías estudiadas, el Perú ocupa el puesto 138 en calidad de la educación primaria” (Foro de Davos). La inversión del país en educación es proporcionalmente de las menores de la región.
También otra noticia de tapa da cuenta de que el consumo de la quinua, considerado el vegetal perfecto por la FAO, de gran valor nutricional, bajó un 90 por ciento en la región Puno, que es su mayor productora con 77,8 por ciento de las hectáreas cultivadas. Se señala: “En los últimos 15 años, el consumo anual de quinua en Puno pasó de 5 kilos a medio kilo por persona, debido a que el precio subió de 30 céntimos a los actuales 8 soles por el boom exportador del cereal”.
República Dominicana crece fuerte, pero tiene una de las tasas de mortalidad materna más elevadas de la región, y es difícil acceder a educación de calidad. La Constitución establece que el país debería gastar en educación no menos del 4 por ciento del Producto Bruto, una meta lejana del 6 por ciento de la Unesco, pero aun así no se cumple. La presión fiscal es la tercera más baja de la región. La recaudación sólo representa el 12 por ciento del Producto Bruto.
Colombia es otra economía con avances importantes en su crecimiento, pero The Economist destaca que la distribución de la tierra está entre las más desiguales del mundo. El 52 por ciento de las explotaciones está en manos del 1,15 por ciento de los propietarios. Sólo el 22 por ciento de la tierra potencialmente arable se está cultivando.
Chile es señalado como el modelo del crecimiento. Sin embargo, la desigualdad es muy alta. Uno de sus pilares es la “herencia maldita” de Pinochet en educación. Las inequidades son muy agudas en calidad, e ir a la universidad requiere altos ingresos. Los estudiantes de secundaria y de la universidad demandaron masivamente educación gratuita para todos, mejora de la calidad, prohibir la educación con lucro. Concitaron el apoyo de vastos grupos de la población. Lograron instalar el tema en el centro de la agenda pública.
En todos estos casos hay razones concretas por las que el crecimiento no llega a amplios sectores. La principal es la desigualdad. Los coeficientes Gini de distribución del ingreso, y de la tierra, acceso a educación y a salud pública, entre otros, son de los más elevados en términos internacionales.
Hasta el FMI termina de descubrir que la desigualdad es nefasta para el crecimiento. El The New York Times (17/10/12) informa que Jonathan Ostry del Fondo resalta en un estudio reciente con referencia a Estados Unidos que “el crecimiento es más frágil en países con altos niveles de desigualdad”, y que el aumento de la desigualdad en el país desde 1980 pudo haber reducido la expansión económica en una tercera parte.
El FMI afirma ahora que reducir la desigualdad y aumentar el crecimiento “son dos caras de la misma moneda”.
No es lo que aplicó en los ’90 en países como la Argentina, donde sus condicionalidades ejecutadas por el menemismo, su alumno ejemplar, hicieron saltar el coeficiente Gini de 0,42 en 1992, a 0,53 en 1999. Un verdadero record que llevó la distancia entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre de 18 veces en 1993 a 26 veces en el año 2000. Efectivamente son dos caras de la misma moneda, ello contribuyó mucho a la implosión económica y social de 2001.
Los enigmas de la región tienen solución. Es posible reducir muy fuertemente la desigualdad, y ésa es la palanca de un crecimiento sostenido.
El Banco Mundial termina de informar, en noticia desconcertante para economistas ortodoxos recalcitrantes, que las clases medias crecieron en América latina de 2003 a 2009, y que el líder fue Argentina, que duplicó su clase media llevándola de 9,3 a 18,6 millones de personas, seguido de Brasil y Uruguay.
El aumento en la Argentina fue de un 25 por ciento de su población, en Brasil de un 22 y en Uruguay de un 20 por ciento.
La Argentina era en 2002 un país de pobres. El 58 por ciento de la población estaba bajo la línea de pobreza y casi la mitad de ellos en pobreza extrema. Pasó, en 2009, a ser un país con cerca de la mitad de sus habitantes en la clase media.
¿Y qué tienen en común las tres economías, junto con otras del Unasur que se orientan en la misma dirección?
La igualdad es un objetivo central de sus políticas públicas. Pero la lucha por ella no se ha quedado sólo en expresiones de buenos deseos. Se ha materializado en políticas económicas potenciadoras de la producción nacional, el mercado interno, las pymes, la generación de empleo, la integración regional y de grandes inversiones sociales concretas.
La Argentina invierte en educación el 6,5 por ciento de su producto bruto, la mayor tasa de la región. Ello ha hecho posible que el 90 por ciento de los jóvenes en edad de secundaria estén hoy en la escuela. Asimismo invirtió el 1,2 por ciento de su Producto Bruto en Asignación Universal, incluyendo a los 3,8 millones de niños pobres.
El Brasil de Lula y Dilma invirtió en los grandes programas sociales, Bolsa Familia y Brasil sin Miseria, cerca del 1 por ciento de su Producto Bruto.
Uruguay multiplicó sus políticas de inclusión en la gestión del Frente Amplio, bajando la pobreza del 39 al 13 por ciento.
Hay muchísimo más por hacer, y grandes desafíos pendientes; pero ahí están las cifras, indicando que se está transitando en la dirección históricamente correcta.
Hoy los ciudadanos europeos, en plena movilidad social descendente bajo el impacto del fanatismo de la austeritis, miran cada vez más atentamente hacia un Sur en cambio profundo.

Fuente: SurySur  sic
Economía también es democratización del acceso a la educación, la salud y la cultura.

British Petroleum aceptó (16/11/12) catorce cargos criminales formulados por la Justicia americana por haber provocado, en abril de 2010, el mayor derrame petrolero de la historia. En él murieron once operarios de la empresa y se generaron daños ecológicos gravísimos.
No se habían aplicado normas básicas de seguridad, tratando de maximizar ganancias.
El Banco Suizo UBS admitió (20/12/12) los cargos criminales que se le formularon por sus “épicas manipulaciones” de la tasa Libor y otras entre 2005 y 2010. El procurador de Estados Unidos señaló: “No hay lugar a error. Para los traders de UBS la manipulación del Libor era para hacerse ricos”. Antes aceptó su culpa el Barclays Bank y hay investigaciones sobre otros. Estuvieron dando información falsa sistemáticamente para adulterar en su beneficio la tasa, causando daños a innumerables personas.
En la última reunión del G-20 (noviembre 2012), los conservadores ministros de Finanzas de Gran Bretaña y Alemania denunciaron la “ingeniería fiscal” con que muchas trasnacionales líderes burlaban los sistemas impositivos nacionales, pagando montos ínfimos de impuestos.
La jueza australiana Jayne Jagot condenó (5/11/12) a la agencia de calificaciones Standard & Poor’s por calificación “engañosa y falaz” en productos financieros adquiridos por trece municipios australianos, que perdieron montos muy importantes.
En Grecia, con una caída brutal del producto bruto desde que se inició la receta, y con aumento fuerte en la tasa de suicidios, un periodista valiente publicó (noviembre 2012) la lista de los 2000. Son, en medio del ahorro forzado de la población, tenedores de depósitos no informados en bancos suizos. Los ministros de Economía venían “extraviándola”.
La lista puede continuar.
En todos estos casos, el mercado, la mano invisible, la autorregulación, pilaresesp Indignados del pensamiento económico ortodoxo, no protegieron a los ciudadanos. Por el contrario, fueron el ámbito propicio para que triunfara lo que el presidente Obama llama “la codicia desenfrenada”, a la que adjudica un papel central en la gran crisis económica mundial de 2008/9 cuyos efectos continúan.
Se hace imperioso revisar el modo de leer la economía. Sin embargo, el peso político, mediático y económico de los grandes intereses favorecidos por la asunción de la economía neoliberal como la única posible ha llevado a que en Europa se esté aplicando inmisericordemente, aunque siga produciendo pésimos resultados económicos y desvastadores daños humanos.
En Argentina y América latina la lucha por la comprensión de la economía es clave. Diversos sectores sólo conocen la explicación ortodoxa sobre los mercados, el rol del Estado, la inflación, el dólar, la deuda externa y otras cuestiones cruciales.
Mientras que en muchas universidades de la región los textos de Milton Fridman, el Nobel gurú de la escuela de Chicago y asesor económico de Pinochet, eran estudiados como “la explicación” de la economía, los de otros Nobel como Amartya Sen y Paul Krugman, que presentan una visión totalmente divergente, eran casi desconocidos.
Alfredo Zaiat hace una contribución de gran valor a ese debate postergado con su nueva obra Economía a contramano (Planeta 2012).
En sus páginas se hallan los temas ausentes en la agenda usual. Entre ellos: por qué los pronósticos económicos ortodoxos no aciertan nunca y fracasaron tan estrepitosamente en la Argentina; qué es la economía del miedo, la que pregonaba Menem cuando decía: “O este modelo o el caos”; cómo funciona la fuga de capitales; el rol de los poderes financieros; los mitos sobre los bancos centrales; la demonización de los defaults; las explicaciones simplistas sobre la inflación; el mundo aparentemente impenetrable de la profesión económica y otros.
Esta agenda renovadora es tratada con el rigor, la seriedad y la profundidad que caracterizan la producción intelectual del director de Cash, el excelente suplemento económico de Página/12.
Las fuentes son asimismo no convencionales. En la aguda obra, el lector podrá encontrarse con prominentes figuras del pensamiento económico casi ignorados por los economistas de la city como Kennet Galbraith, pensadores chinos y coreanos, el eminente Julio H. G. Olivera. También con documentos asombrosos como, entre otros, la evaluación que la famosa oficina del control gubernamental del Congreso de EE.UU. hizo de la validez de los pronósticos del Informe Anual del FMI. Llegó a la conclusión de que “no es un instrumento confiable para anticipar las crisis”.
Junto con su analítica revisión de la historia económica argentina reciente y la presentación de propuestas lúcidas, el libro es una reflexión franca y penetrante sobre el rol de los economistas en la sociedad.
Pueden ser alumbradores de nuevos caminos como Keynes o, como dice el autor, “débiles ante los intereses del poder económico, hombres de negocios dedicados a la comercializacion de información económica” o, peor aún, “los que viven gracias a que los demás no saben”.
La economía puede seguir siendo una disciplina opaca, sólo para supuestos especialistas, cuyas propuestas con frecuencia van a “contramano” del bienestar colectivo o puede, como lo fue en sus orígenes, ser una “ciencia moral” donde las preocupaciones éticas tienen un rol central.
Obras iconoclastas como las de Zaiat trazan un rumbo en esa dirección en el país.
Hace un tiempo, el autor invitó a Stiglitz a que disertara sobre “Etica para economistas” en un congreso internacional sobre ética y economía que presidió. El Nobel acentuó que se necesitaba un código ético para economistas y que debía tener por lo menos tres artículos. Primero, no vender a los líderes políticos teorías supuestamente infalibles cuando no tienen evidencia empírica real a su favor; segundo, no decirles que sólo hay una alternativa; tercero, explicitar los costos para los pobres de las políticas que aconsejan.
A la luz de ejemplos recientes como los citados de BP, la manipulación de las tasas Libor, las maniobras de las calificadoras de riesgos y otros semejantes, se podrían agregar al código; cuarto, identificar si las políticas recomendadas van a seguir aumentando el coeficiente Gini de desigualdad, hoy el más elevado de la historia del globo; quinto, cuántos trabajos decentes y estables van a crear; sexto, dejar la soberbia economicista, practicar la humildad que aconsejaba el mismo Keynes.
Junto con todo ello tener en cuenta que el modelo necesario debe generar, al mismo tiempo que logros económicos, cohesión social, democratización en el acceso a la educación, la salud y la cultura, derechos humanos, equilibrio ecológico y participación, porque el ser humano nació para todo eso.
* Premio Domingo Faustino Sarmiento a la trayectoria, del Senado de la Nación argentina.

Fuente: SurySur  sic
Nuevas direcciones en el debate mundial sobre la Pobreza y el Desarrollo Social

Hay una sensación de alarma generalizada sobre la situación de América Latina y este cuadro magistral que hemos recibido de una de las personas que ha pionerizado a nivel latinoamericano la investigación sobre la pobreza como el Dr. Hernán Méndez Castellanos a través de su tan importante Proyecto Venezuela, está generalizado en América Latina, con diferentes características según los países, lo que motiva la más profunda alarma internacional. Hoy el tema de lo social está en el centro de la agenda de todos los organismos internacionales, no era así hasta hace pocos años, y
más que en el centro de la agenda de los organismos internacionales está en el centro de la vida de la gente en América Latina.
Hay una encuesta muy importante que se llama LatinoBarómetro, que es la primera encuesta permanente de medición de qué piensa la gente sobre lo que está sucediendo en América Latina, con una muestra de 16 mil casos en casi
todos los países de la región. La gente piensa, básicamente, de que su vida cotidiana se está deteriorando a diario y hay un clamor generalizado por respuestas mucho más imaginativas y mucho más concretas que le den solución.
En la última encuesta LatinoBarómetro, más del 80 por ciento de los interrogados dicen que están a favor del sistema democrático, que desde ya prefieren un sistema democrático a una dictadura pero el 75 por ciento dicen de que no les gusta lo que está sucediendo con el sistema democrático, prefieren la democracia pero que la democracia no les está resolviendo aspectos sustanciales de su vida y cuando les preguntan cuáles son las quejas aparece en primer lugar falta de empleo, falta de educación, de acceso a una educación de una calidad razonable, problemas de salud, etc. Es
decir, hay una insatisfacción generalizada y hay un clamor creciente desde los más diversos sectores de la sociedad civil y de las fuerzas organizadas de América Latina que tiene que haber una nueva visión de los problemas que nosotros estamos reflexionando esta mañana. Esto, sin embargo, no forma parte actualmente de un debate interno de nuestros países o de especialistas en pobreza.
Para darles idea de la magnitud de la alarma sobre este tema, este es un editorial de The New York Times, probablemente el diario más influyente del mundo de hace muy pocos días, el día 6 de mayo, con motivo de la visita del Presidente Clinton a Centroamérica, el editorial de The New York Times está dedicado a América Latina y el editorial dice «Hasta hace poco círculos muy influyentes en América Latina y en Washington creían y pregonaban que el crecimiento económico por sí solo resolvería el dramático problema de la pobreza en América Latina. Mucha gente creía esto, pero ya no lo creen más.
El crecimiento ha sido demasiado lento en América Latina y lo principal es que la brecha, la muy grande brecha entre ricos y pobres determina que las ganancias del crecimiento van fundamentalmente hacia los ricos, o sea a la adquisición de cada vez más teléfonos celulares, y no van a los pobres. Hay una disminución creciente de la ingesta de arroz en América Latina, alimento básico de muchas de las poblaciones».
El tema de lo social está en el centro de esta reunión tan importante para Venezuela. Es imprescindible pensar de nuevo porque las respuestas no han funcionado y el test decisivo en el siglo XX es que si la respuestas, si los modelos teóricos, si lo que se pregona aún con las mejores intenciones, en definitiva no mejora la vida cotidiana de la gente, hay que revisarlos, no hay que echarle la culpa a la gente en su sufrimiento, sino hay que revisar los modelos que no están funcionando. Hay actualmente una revisión muy activa a nivel mundial a partir del fracaso enunciado por el The New York Times de lo que se pensaba sobre cómo funcionaba el crecimiento y cómo podía funcionar el desarrollo social y la lucha contra la pobreza.
Yo voy a tratar de acercarles desde estas responsabilidades internacionales que me toca desempeñar en Washington, tres puntos: en primer término darles un cuadro somero que se agregue a los cuadros muy interesantes que fueron
planteados acá por mis compañeros de panel sobre la pobreza en América Latina, para que ustedes ubiquen los parámetros venezolanos en un marco más amplio de qué es lo que está sucediendo con este continente y por qué tanta
alarma. En segundo término voy a tratar de acercarles al debate mundial actual. Desgraciadamente en América Latina acostumbramos con bastante frecuencia a debatir cosas que ya fueron descartadas hace 10 años en los centros internacionales donde se está discutiendo a partir del fracaso de estas cosas que nosotros estamos asumiendo o pensamos que nos van a dar solución. Probablemente sea útil acercarles a algunos aspectos del debate actual sobre el crecimiento, el desarrollo social y la lucha contra la pobreza. En tercer término voy a tratar de formular una reflexión sobre posibles escenarios futuros hacia adelante en América Latina en este tema.

Primer punto: El Cuadro social de América Latina.
Las cifras son muy claras, les voy a marcar cinco tendencias que dan idea de la situación.
1) La primera tendencia es similar a la que fue exhibida aquí en las dos participaciones anteriores, hay un crecimiento absolutamente consistente en términos absolutos y relativos de la población pobre de América Latina, los pobres representaban en 1980 el 40 por ciento de toda las familias de América Latina, cifra muy elevada, representan actualmente del 46 al 50 por ciento de todas las familias de América Latina, es decir en 15 años la población pobre siguió creciendo como porcentaje de toda la población hasta constituir actualmente la mitad. Es muy difícil hablar de pobreza en términos de estrategias para segmentos o sectores de la población en América Latina, porque el problema de la pobreza no es un problema de un sector como puede ser en países desarrollados: es más de la mitad de la población, el número de pobres en términos absolutos creció del 80 al 90 en 80 millones de personas y en los años que van de esta década ha seguido la misma tendencia, o sea de los 470 millones de habitantes de la región 235 millones son pobres, con criterios muy conservadores de lo que es pobreza, si los criterios fueran más al estilo de los que utiliza con mucha consistencia el Dr. Méndez Castellanos las cifras todavía serían peores.
La pobreza en América Latina implica que estamos actualmente en una región donde la tasa de escolaridad promedio, o sea el número de años que la gente estudia en algún sistema educacional es de 5 años. Esto es lo que afirma el informe de una comisión internacional creada por diferentes organismos internacionales hace muy poco tiempo, presidida por el ex Presidente Democrático de Chile, Patricio Elwin, se llama el Informe Elwin sobre la situación social de América Latina. El Informe Elwin dice que el 41 por ciento de toda la población padece de algún grado de desnutrición, el Informe Elwin tambien dice que la escolaridad promedio es menor a escuela primaria. Para darles ya algún punto de referencia inicial en términos internacionales, Corea que hace 40 años tenía niveles educativos inferiores
en casi todos los indicadores que se puedan utilizar, tiene actualmente un nivel de escolaridad promedio de 9,8 años, es decir casi el doble de América Latina. Por un lado están las cifras que dan cuenta de la magnitud absoluta y relativa de pobreza pero la pobreza no son cifras, la pobreza es vida cotidiana.

2) La segunda tendencia es qué pasa como efectos de la pobreza, hemos asomado muy brevemente el hambre, la desnutrición y la falta de educación pero vamos a descender un poco más allá. La segunda tendencia es que la pobreza latinoamericana es absolutamente discriminatoria hacia los más débiles en esta sociedad, lo que significa concretamente los niños y las mujeres. Todos los indicadores de pobreza y de carencia son mayores para niños y para mujeres que para el promedio de la población que pasa a su vez por privaciones significativas.
De acuerdo a los datos de la Unicef, los datos de hace muy pocos días, actualmente 600 mil niños perecen por año por pobreza. El porcentaje de niños pobres en América Latina es el 60 por ciento, es superior a la media del 46 al 50 por ciento que les referí para el conjunto de la población, es decir los niños son los más pobres de América Latina.
De acuerdo a las cifras de la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, hay actualmente en América Latina 15 a 20 niños menores de 14 años de edad trabajando en condiciones absolutamente arduas. Están expulsados del sistema de educación porque es absolutamente incompatible asistir a una escuela primaria trabajando más de 12 horas por día bajo las condiciones en las que trabajan. Junto a esto, los niños de América Latina son actualmente objeto, desgraciadamente, preferido de muchas revistas internacionales de análisis de situaciones sociales de frontera, situaciones sociales ultracríticas porque entre otras cosas tenemos la población más creciente a nivel internacional de niños abandonados en la calle, los niños de la calle o `niños de la rua’ y tenemos un fenómeno en desarrollo absolutamente explosivo, patológico totalmente, que es el comercio sexual de niños, que a su vez está vinculado con la participación cada vez mayor de niños en el ascenso del narcotráfico en América Latina. Los niños están pagando muy caro las cifras que estamos mencionando.
Las mujeres de América Latina a pesar de las grandes luchas de este siglo tienen muchas quejas muy concretas para formularlas a lo que está sucediendo. El 30 por ciento de todas las familias de América Latina son actualmente familias con una sola persona al frente, la madre ha quedado sola, la mayor parte de ellas madres humildes, tienen que afrontar durísimas condiciones de supervivencia económica al mismo tiempo que hacerse cargo de todos los roles y llevar adelante toda la tarea familiar. Si no tuvieran el coraje que tienen, la situación social sería muchísimo peor pero la situación para ellas es de extrema dureza. Siguen existiendo en América Latina políticas activas implícitas en la mayor parte de los casos de discriminación hacia las mujeres de América Latina. En las zonas rurales de Brasil y en México, para mencionar sólo dos casos, el 50 por ciento de las mujeres campesinas son analfabetas porque son excluidas sistemáticamente desde el punto de vista de todo el funcionamiento de una cultura de discriminación y de las situaciones reales del acceso real a educación.

3) Tercera tendencia, América Latina experimenta estos fenómenos de pobreza porque detrás de ellos hay un sustrato concreto de procesos que se están dando en las áreas de ocupación y de ingresos. Según las cifras de hace dos semanas del Banco Mundial, la desocupación abierta en América Latina se estima en el 16,2 por ciento de la población, esta es una cifra casi absolutamente crítica en términos internacionales, pero es peor si se le agrega lo que mencionó recién Juan Carlos Navarro, que es la economía informal. La economía informal es una especie de denominación muy elegante de la situación de muchísima gente que no tiene trabajo, acceso a trabajo productivo en la economía real y que trata de sobrevivir como puede, normalmente la mayor parte de la economía informal significa ocupaciones de escasísima remuneración, de muy baja productividad, sin inversión tecnológica, sin créditos y totalmente inestables, en donde la remuneración puede desaparecer en cualquier momento. En 1980 trabajaba en economía informal el 40 por ciento de la mano de obra activa no agrícola de América Latina. Actualmente, según las estimaciones de la OIT trabaja en la economía informal el 56 por ciento de la población, es decir tenemos dos problemas, uno la desocupación abierta, dos es el problema que llamamos la degradación de la calidad de los trabajos disponibles. La mayor parte de la población, el 56 por ciento está trabajando en tareas precarias en todos los sentidos de la palabra.
Hay un tercer problema en materia de ocupación que es la tasa de duración de la desocupación promedio en América Latina. Un premio Nóbel de Economía muy agudo, Robert Solowa ha señalado en los últimos tiempos la atención sobre un fracaso muy importante, que a la teoría económica de boga en nuestros países no se le ha ocurrido... piensa que todo se soluciona automáticamente con la magia del mercado y dice sólo no se le ha ocurrido pensar qué pasa con un desocupado cuando la desocupación es mayor de 1 año y empiezan a darse una serie de fenómenos psicológicos sociales que no están en la lógica de los equilibrios naturales del mercado y que distorsionan todas las especulaciones sobre eso. Existen investigaciones de campo de muestran como después que la gente está desocupada por un período que excede a un año, comienzan a suceder cosas... En lugar de que la gente, de acuerdo a la teoría en boga, vaya al mercado a ofertar su fuerza de trabajo a una remuneración menor y entonces se produzca algún equilibrio automático, no sucede eso. En cambio, los desocupados por períodos prolongados, por temor a frustraciones reiteradas, se retiran totalmente del mercado de trabajo, eso es lo que sucede en la realidad y en lugar de que la gente desocupada por períodos prolongados se dedique durante esos períodos a conversar con sus amigos, a socializar, las investigaciones demuestran terminantemente que se retraen socialmente porque hay un descenso muy profundo de la autoestima personal que los lleva a sentirse inferiores en relación a la sociedad en su conjunto, el día que la sociedad se proponga ayudarlos realmente a recuperarse como seres humanos, el principal programa y eso se está haciendo a nivel internacional, va a a ser un programa de recuperación de la autoestima, así que vean qué corta se queda la teoría económica en boga en nuestros países respecto a problemas tan complejos.
Por un lado tenemos el tema de la desocupación, de la falta de trabajo, por otro lado tenemos el tema de los ingresos, asomo algunos datos muy rápido: el salario mínimo real para toda América Latina, o sea el salario de los que ganan menos, bajó de un índice de 100 en 1980 a un índice de 70 en 1995, o sea los que ganan menos, ganan mucho menos de lo que ganaban en 1980 en términos reales.
La gente que trabaja en la economía informal, ese 56 por ciento a que hice referencia perdió entre 1980 y 1990 el 40 por ciento de todos sus ingresos en términos reales. Adicionalmente, existe otro sector marginado. Los vilipendiados funcionarios públicos, sobre los que se ha encarnizado parte de ciertos manejos de opinión pública en América Latina ¿saben qué pasa con los funcionarios públicos? Hace poco tiempo una investigación de la Comunidad Económica Europea sobre los funcionarios públicos en América Latina detectó que actualmente el 20 por ciento de todos los funcionarios públicos están por debajo de la línea de la pobreza, o sea su vilipendiada función pública no les permite dar a sus familias otro tipo de vida que por debajo de la línea de la pobreza por sus ingresos han quedado totalmente por debajo de ella.

4) La cuarta tendencia, probablemente todavía más alarmante que todo lo que he señalado es que hay una corrosión muy severa del tejido social en América Latina. Este huracán social está causando estragos en la estructura básica del tejido social. Hay una desintegración de la familia en América Latina, hay una erosión muy severa de la familia y esto está sucediendo en un momento histórico en donde hay casi una coincidencia en las ciencias sociales de avanzada en redescubrir a la familia como, además de lo que siempre hemos sabido por creencia religiosa, cristianos y judíos como mi caso y por ética, por moral, por formación cultural, que la familia es una institución decisiva para la vida de la persona. Ahora investigaciones demuestran que no hay ninguna red social ni ningún sistema de seguridad social que produzca tantas prestaciones, tantos productos como la familia a costos tan bajos que no se ha inventando en la historia algo más eficiente que la familia para dar educación, para dar salud, para dar formación básica en áreas absolutamente críticas. Ahora que descubrimos eso estamos perdiendo la familia en América Latina, les señalé anteriormente que el 30 por ciento de las familias están destruidas de hecho, son mujeres solas al frente del hogar.

5) Quinta tendencia, todas estas cifras que he mencionado tienen una expresión de frontera en el impresionante ascenso de la criminalidad en toda América Latina. No es un tema sólo venezolano, desgraciadamente es un tema actualmente totalmente latinoamericanizado. Les doy una impresión general, se piensa en los especialistas en esta materia de que una tasa moderada de criminalidad sería una tasa menor a 5 homicidios cada 100 mil habitantes por año, eso sería lo que se llama un escenario de criminalidad moderada, esa es la cifra de la mayor parte de los países de Europa Occidental y en América Latina de un solo país actualmente que es el Uruguay. Cuando la cifra es de 5 a 8 homicidios cada 100 mil habitantes por año, segundo escenario, se piensa que esta es una situación problemática que no bastan las soluciones tradicionales y que hay que buscar en materia de políticas preventivas nuevas soluciones, cuando la cifra excede de 8 homicidios cada 100 mil habitantes por año se piensa que se piensa que se ha instalado lo que se llama una criminalidad epidémica, lo que significa que hay una epidemia que se va propagando hacia el interior de la sociedad porque hay mafias y grupos organizados criminales crecientes y hay un fenómeno de propagación de la criminalidad.
La cifra latinoamericana es estimada actualmente en 20 homicidios cada 100 mil habitantes por año, o sea es 4 veces la criminalidad moderada. Es absolutamente una criminalidad epidémica y esto tiene consecuencias obviamente en todos los planos, en uno de los más elementales es por ejemplo en término de capacidad de atracción de inversiones. La revista The Economist dice hace pocos números que todas las ciudades de América Latina son actualmente mucho más inseguras que hace 10 años, obviamente la criminalidad está ligada a todos los indicadores que hemos mencionado anteriormente.

Estas 5 tendencias finalmente eclosionan en una situación de conjunto cuya caracterización quizás esté mejor dada que por otras terminologías en otros tiempos por la palabra exclusión.
El Informe Elwin habla de exclusión, una parte muy importante de la sociedad latinoamericana está excluida de todo aquello que nosotros consideramos los sistemas de vida normales. Están excluidos del mercado, por ejemplo en Centroamérica el 70 por ciento de las personas no forman parte de ningún mercado porque no tiene ninguna capacidad de consumo para formar parte de ningún mercado, están excluidas del mercado de trabajo por las tasas de desocupación y de informalización que mencioné anteriormente y tienden a estar excluidas de la vida política porque obviamente todos los indicadores anteriores van a llevar a un grado de descreimiento y de apatía respecto a la participación política y además significan minus muy importantes para poder ser ciudadanos participantes activos en la sociedad. Las exclusiones se interrelacionan, una alimenta a otra y van generando una situación de exclusión social cada vez mayor, este es el cuadro descrito en forma absolutamente sintética.
Segundo punto de esa reflexión, discusión sobre causas y soluciones, desde ya que el tema es complejísimo y perdónenme que voy a esquematizar pero creo muy importante traerles a esta reunión tan significativa para Venezuela
algunos aspectos de la discusión mundial sobre el asunto. En primer término se descartan totalmente algunas ideas muy, diría muy atrasadas ya a estas altura de los tiempos sobre las causas de la crítica situación social de América Latina. Primera idea descartada: América Latina no tiene justificativo para esta situación social en términos de penuria de recursos, América Latina es una de las zonas dotadas por Dios de las mayores potencialidades de recursos de todo orden de todo el globo terráqueo, materias primas estratégicas, fuentes de energía, posibilidades agropecuarias, ubicaciones geoeconómicas estratégicas, etc. Segundo, es totalmente cavernario a esta altura de los tiempos echarles la
culpa de la pobreza, como sucede con alguna frecuencia en nuestros medios a los pobres. El razonamiento de que los pobres son pobres porque tienen la culpa de ser pobres, porque no han tenido suficiente voluntad de esfuerzo, no tiene nada que ver con una situación social donde el 50 por ciento de la población está por debajo de la pobreza. Este punto el Informe Elwin lo pone en el centro de sus análisis como una de las rémoras que es necesario descartar definitivamente. La pobreza en América Latina no es un problema de decisión individual. Obviamente hay un problema colectivo, hay algo mucho más importante que no está funcionando en toda la estructura social que no puede garantizar empleos razonables a la población. Se plantea por ejemplo en el Informe Elwin que si ustedes colocan a los pobres en una situación donde le dan acceso razonable a educación y a empleo, entonces dejan de ser pobres. El tema no está en los pobres, el tema está en las soluciones de fondo al problema. ¿Por dónde buscar las causas? Actualmente en los últimos 3 años, para ubicar algún intervalo de tiempo hay una explosión de investigaciones internacionales y casi todos los datos que les voy a mencionar ahora son datos producidos en los últimos tiempos por el Banco Mundial, por las Naciones Unidas, por el BID, por la Universidad de Harvard... y por algunos de los principales centro de estudio que existen en el mundo.
Se plantea que hay 5 causas que influyen significativamente en el cuadro social que he mencionado anteriormente. La primera es el error dramático de haber creído que la denominada `teoría del derrame’ iba a solucionar los problemas de América Latina. Resumo lo que esto quiere decir, había la impresión, como dice el New York Times, en círculos significativos de poder, en América Latina y en Washington de que apostando todo al crecimiento económico, a obtener tasas significativas de crecimiento económico, ello de por sí en el mediano y en el largo plazo iba a terminar con la pobreza, iba a sacar de la pobreza a los sectores y lo que había que hacer era acompañar el esfuerzo por crecimiento económico significativos programas de pobreza focalizados que apuntaran a los sectores más críticos para tratar de que la situación en su conjunto no se desbordara. Hoy en día sabemos en forma terminante, virtualmente hay un nuevo consenso sobre estos puntos que el tema es muchísimo más complejo. Sabemos que es imprescindible que haya crecimiento económico, que es muy importante que un país que tenga buenas tasas de crecimiento económico, estabilidad, competitividad, progreso tecnológico, pero sabemos que eso no se derrama de ninguna manera automáticamente y que incluso puede ser peor, hay casos significativos de países con altas tasas de crecimiento económico, ante períodos restringidos de tiempo y donde la vida cotidiana de la mayor parte de la población sigue deteriorándose más porque entre lo económico y lo social la interrelación es absolutamente compleja. No basta el mero crecimiento económico para garantizar desarrollo social. Lo que sabemos es que las interrelaciones son muy complicadas y ahora sabemos que son en las dos direcciones, como yo les voy a señalar con una serie de datos enseguida. Haber tratado de pensar que la teoría del derrame, es decir apostar solamente en ese camino y prometer a los pobres y a toda la sociedad que años más adelante el problema se solucionaría de por sí solo, no funciona en la realidad. Las Naciones Unidas han investigado a través de lo que se llama sus Informes de Desarrollo Humano el caso de 180 países en los últimos 40 años: no hay ningún caso de derrame, no hay ningún caso en donde el crecimiento económico por si solo haya mejorado la vida cotidiana de la población.
Primer error haber prometido a través de esta teoría, de este modelo conceptual se iban a solucionar problemas que no se solucionan de ninguna manera por esta vía. Segundo error, haber subestimado totalmente el papel de lo que hoy llamamos en términos internacionales el capital humano y el capital social de una sociedad en el desarrollo y en el crecimiento. Las investigaciones sobre esto son aplastantes. El Banco Mundial termina de publicar un informe de investigación donde dice lo siguiente: Hay cuatro formas de capital en una sociedad, 1) una es el capital natural, la dotación de recursos que esa sociedad tiene de por sí, fuentes de energía, posibilidades en materias primas, etc. 2) Una segunda la llama el capital construido, esto engloba el capital industrial, las maquinarias, las plantas, el capital comercial, el capital financiero. Normalmente el foco ha estado solamente en la dos primeras, 3) la tercera es el capital humano, resulta que no es un tema solamente de los que creemos en el hombre y luchamos por el hombre sino que resulta que en los últimos 40 años de historia económica de la humanidad los países que les ha ido mejor en términos de desarrollo son los que invirtieron más en capital humano, los que lograron elevar significativamente en términos de educación, salud y nutrición el standard promedio de su población y esto se verifica actualmente estadísticamente en todos los niveles.

Los países que están a la avanzada en términos de competitividad tecnológica actualmente son países que durante los últimos 40 años hicieron inversiones gigantescas, continuadas, sistemáticas en educación que permitieron generalizar educación de buena calidad para casi el conjunto de su población, estamos hablando en forma concreta de países como los países del sudeste asiático, varios de ellos, el Japón, el estado de Israel, un pequeño país con dificultades muy significativas que gasta en educación el 8 por ciento de todo su Producto Bruto; América Latina gasta en educación menos del 3 por ciento del Producto Bruto Nacional; Corea gasta en educación el 10 por ciento del Producto Bruto Nacional, está primero en todas las tablas de desempeño educativo actualmente de sus educandos de primaria y secundaria a nivel mundial y hace 40 años estaba en la retaguardia totalmente.
A nivel de países la inversión en educación, en salud y en nutrición tiene una tasa de retorno, para utilizar los términos económicos insólita. Esto está medido por ejemplo por múltiples expertos pero entre otro el señor Lorens Samers, es un punto de referencia muy significativo en estas cosas.
Un prominente economista americano hizo un estudio donde demuestra que en el mundo actualmente no hay ninguna inversión más rentable que la educación de niñas porque si ustedes logran hacer que las niñas completen primaria simplemente, están creando capital de conocimiento en las niñas que van a ser después mujeres y madres y ellas van a poder con ese capital de conocimiento manejar mucho mejor temas como la planificación familiar, como el embarazo adolescente, como el período pre parto, como el manejo del parto, como la nutrición post parto y el cálculo es muy concreto, el cálculo es que agregando sólo en América Latina sólo un año de educación a las niñas que tienen actualmente probablemente menos de 4 años de educación (les dije que la media en la región es de 5) agregándolo sólo 1 año de educación, reduciríamos la tasa de mortalidad infantil en América Latina en un 9 por 1.000. Si agregamos 3 años de educación la reduciríamos en un 15 por 1.000. Por eso se plantea que no hay ninguna inversión con mayor rentabilidad para una sociedad que invertir en esto. Sucede esto mismo con la educación en todos los campos, actualmente porque estamos entrando definitivamente en un siglo XXI en donde la producción va a estar afincada exclusivamente en educación y conocimiento, la competencia en los mercados no se va a dar en derredor de grandes magnitudes de inversiones de capitales fijos, etc., sino en la competencia va a hacer quién tiene el país mejor preparado en términos de su gente y cómo logra a partir de ello generar productividad y competitividad.
Se estima actualmente que una empresa privada que invierta en educación de su propio personal en entrenamiento, adiestramiento, tiene una tasa de retorno de rentabilidad sobre esa inversión que es el doble de si invirtiera en planta y equipo. Es decir la educación es la gran inversión de fines de este siglo, educación significa salud y nutrición, por eso el capital humano se plantea que es junto a las otras dos formas, el gran capital estratégico.
4) Finalmente, hay una cuarta forma de capital que hago referencia muy rápida que se llama capital social, se está descubriendo ahora en economía de avanzada, que una sociedad tiene muchas más posibilidades económicas si una sociedad tiene un buen capital social. Capital social quiere decir valores compartidos, tradicionales culturales, capacidad de articulación, de concertación, de armas redes, de armar sinergias, de armas alianzas entre sus diferentes sectores sociales, etc.
El estudio del Banco Mundial dice finalmente que el crecimiento económico está actualmente determinado en un 64 por ciento por el capital humano y por el capital social, es decir, en dos terceras partes, y sólo en un tercio por la forma de capital tradicional. Entonces se plantea que lo que las sociedades deben hacer es acumular capital humano y el capital social, así se lo llama actualmente. En América Latina ha habido una desacumulación violenta en las últimas décadas de capital humano y de capital social, ha habido un retroceso absolutamente significativo en esos campos.
Actualmente en materia de educación hemos alcanzado una matriculación muy importante en las escuelas, eso es un progreso muy significativo, pero después resulta que el 50 por ciento de los niños desertan antes de terminar el 6to. grado, las tasas de repetición escolar con las más altas del globo.
Actualmente, un niño en El Salvador, en Guatemala tarda 11 años en terminar una primaria de 6 años y en Perú tarda 9 años en terminar primaria de 6 años. Y esto sin entrar al tema de la calidad, o sea el desempeño educativo de los niños de nuestras escuelas en toda América Latina, estamos bajando cada vez más al tramo final de los lugares de la tabla en términos del mundo, y a comienzos de este siglo estábamos entre los primeros lugares de la tabla en términos del mundo en su conjunto. Entonces el segundo gran error es haber marginado sistemáticamente la inversión en capital humano y en capital social, creer que invertir en el capital humano y en el capital social es una especie de compensación o de asistencia a dar a los sectores más desprotegidos. Es mucho más que eso, es estratégico totalmente para que una sociedad pueda avanzar actualmente.
Una causa fundamental de lo que sucede en América Latina es lo que hoy se llama en la gran discusión internacional, todavía no ha llegado acá pero va a explotar acá en cualquier momento, la discusión sobre la inequidad.
Resulta que las últimas investigaciones y puedo mencionar 15, sobre los diferentes orígenes de diferentes centros internacionales mundiales en los últimos 2 años dicen que analizando las cifras concretas a través de análisis econométricos, correlaciones econométricas se detecta que en los últimos 40 años de historia de la humanidad los países que han mejorado la equidad han tenido mucha más altas tasas de crecimiento económico y han mejorado la vida de su gente, mientras la de los países que han empeorado la desigualdad les ha ido en dirección inversa. Los ejemplos típicos que se mencionan en las investigaciones son siempre los de América Latina vs el Sudeste Asiático. Se muestra como hace 40 años en ese grupo de países que partieron de una situación peor en lo social que la de América Latina, se trabajó sobre una política sistemática de reducción de las inequidades. La inequidad en Taiwan, por ejemplo, actualmente es de 4 a 1 entre el 20 por ciento mayor de ingreso de la estructura social y un 20 por ciento inferior; la inequidad en otros país muy significativos como Noruega es de 3 a 1; la inequidad en Israel es de 5 a 1; la inequidad en Japón es de 5 a 1; la inequidad en el Brasil, en bastas áreas de Brasil es de 100 a 1; la inequidad en México es de 27 a 1 y así podríamos seguir. Mientras ellos han mejorado dramáticamente, la equidad América Latina ha empeorado dramáticamente, la inequidad se mide, para los expertos en economía, con una cosa que se llama el coeficiente de Gini. El coeficiente de Gini de desigualdad de América Latina es actualmente es de 0,51, es el más alto del globo terráqueo, el de Africa es 0,43, o sea en América Latina es mucho peor la desigualdad que la de Africa.
El tercer error: la desigualdad. Cuando estamos hablando de desigualdad estamos hablando actualmente de cuatro tipos de desigualdad. La primera, y la única que se conoce normalmente por nuestra región, es la desigualdad y la distribución de los ingresos, importantísima, lo que la gente gana, pero hay otras tres desigualdades que son fundamentales. Se está investigando por primera vez seriamente lo que se llama la desigualdad en la distribución de los activos, o sea el acceso de la población a patrimonios y un activo central en esas investigaciones es la tierra, la desigualdad es la distribución del activo tierra.
El coeficiente de desigualdad de América Latina en distribución del activo tierra es 0,70 es el más alto del planeta y un bajo grado de desigualdad en la distribución de la tierra fue totalmente clave en la productividad agraria del Estado de Israel, de Corea, de Taiwan, etc. Un tercer tipo de desigualdad es la desigualdad en el acceso al crédito, que está lógicamente ligado a la posesión de activos, si el sistema financiero tradicional sólo funciona dando créditos a los que tienen activos y si la desigualdad de los activos es tan elevada, vamos a tener una total falta de acceso a crédito por parte de amplios sectores de la población. El cuarto y último rubro de desigualdad se lo llama actualmente la desigualdad en el acceso al capital educativo, es decir y esta es una desigualdad que va a condicionar todas las próximas décadas. La diferencia en las posibilidades de la gente de acceder a una educación de buena calidad. Si esa desigualdad es muy grande, las distancias en el mercado de trabajo serán enormes posteriormente
Las cuatro desigualdades se juntan y producen que seamos una de las regiones más desiguales del planeta. Este es uno de los campos, para ir cerrando estas reflexiones, en donde se cayó toda la teoría económica que escuchamos en nuestros países en los últimos años, esa teoría económica decía que cuanto una sociedad sea más desigual no importa, porque entonces la polarización social permitiría que haya acumulación de capital en las élites económicas que reinvertirán eso significará desarrollo económico posterior y después vendrá el derrame, ninguna de estas cosas funcionan. Cuanto más polarización peor y no estamos hablando de teoría, estamos hablando de las investigaciones y de las realidades que son las que miden si las teorías sirven. Es fundamental mejorar la equidad en América Latina.
Cuarto error, el rol del Estado y voy a ser muy sumario por el problema del tiempo, recurro nuevamente a una cita en este caso, el Wall Street Journal de la semana pasada. Se publicó la semana pasada el informe del Banco Mundial 1997 que está dedicado al tema del Estado, y el Wall Street Journal dice que «hay un cambio dramático, lo que se plantea en ese informe como tesis central es de que el Estado paternalista, omnipotente, la ilusión de que el Estado podría resolverlo todo de otras épocas no ha funcionado. Pero lo que se plantea como eje del informe es que lo opuesto, que se practicó en las últimas décadas en forma creciente no funcionó para nada, es decir la supresión de la actividad del Estado en las diferentes áreas de la economía y de la sociedad» y el informe propone concretamente. el refortalecimiento de la capacidad del Estado para hacer lo que se llama actualmente un Estado eficiente que no va a ser el Estado paternalista que está en todos los lugares. Ahorta el Estado deberá a estar en áreas estratégicas y las propuestas son muy concretas cómo reconstruir el servicio civil, el servicio público en las sociedades, cómo mejorar la captación de cerebros por parte del Estado, etc., un campo absolutamente estratégico sin ninguna duda en todos estos análisis, es el papel del Estado en lo social, como bien se mencionó no exclusivo, lo que se espera es una gran concertación entre el Estado, la sociedad civil, las ONG’s, la fuerza dinámica, la sociedad para luchar contra el problema de la pobreza, pero el Estado tiene un rol estratégico irrenunciable actualmente allí, ahí ha habido un cuarto error.
El quinto y último error probablemente tenga que ver con lo anterior, esta es una discusión muy amplia con todo el modelo de desarrollo. Hay un documento muy fundamental para poder entender algunas de estas discusiones, hay un documento que es profesor emérito de la Universidad de Harvard que se llama Amartia Sen que es Presidente de la Asociación Mundial de Econometría y Presidente de la Asociación de los Estados Unidos de Econometría, hindú, yo escribí una nota hace poco tiempo en El Universal explicando en detalle sus teorías con motivo de uno de los premios internacionales que se le termina de conceder, candidato al Premio Nóbel en las últimas 3 ediciones del Premio Nóbel. Amartia Sen dice que es falto totalmente pensar que hay un solo camino al desarrollo, es el camino que se le ha ofrecido a los países en desarrollo en los últimos años él lo llama la política de sangre, sudor y lágrimas y la llama una política cruel de desarrollo. Esta política ha sido sobrevendida al mundo en desarrollo, pero no funciona en la práctica. En la práctica el desarrollo económico sólo puede prosperar si al mismo tiempo hay un desarrollo social importante y significativo, las dos cosas no son una primera y la otra después, las dos cosas son interrelacionadas porque si las inversiones en educación, en salud y nutrición son básicas para formar capital humano que es decisivo para el desarrollo, si no hacemos un desarrollo social importante no tendremos nunca un desarrollo económico significativo sostenido, esta no es sólo la opinión de Amartia Sen, es la opinión del Presidente del Banco Mundial, la principal institución de financiamiento internacional del mundo, el señor Wolferson, que hace pocos días le dijo a toda la plana mayor del Banco en Washington no hay desarrollo económico sostenido en el tiempo si no hay un desarrollo social en
profundidad activísimo simultáneo.
La cuestión es cómo armar esta interrelación, no va a haber desarrollo social sino hay un desarrollo económico significativo, pero no va a haber desarrollo económico sostenido sino hay un desarrollo social importante, tenemos que cambiar de modelo de desarrollo, es la propuesta y la sugerencia que viene de todas estas fuentes. La idea es que apostar unilateralmente a sangre, sudor y lágrimas que lo único que va a generar es cada vez más sangre, sudor y lágrimas, no es la única opción, dice Amartia Sen. El le da nombre a otra opción, dice puede haber una política que es ’desarrollo junto con mis amigos’ la llama él y toma una estrofa de los Beatles, de la famosa canción de los años 60, ’desarrollo en cooperación’, cooperación hacia el interior de las sociedades con alianzas estratégicas entre los sectores
fundamentales y cooperación en términos internacionales con una puesta central a la inversión en capital humano y en capital social a que he hecho referencia anteriormente.
Estas cinco líneas de debate actualmente en el mundo indican que ha habido cinco errores muy graves en América Latina, que el problema no son los recursos ni son los pobres, sino que habido errores muy serios, la teoría del derrame, la marginación del capital humano y del capital social, la acentuación creciente de las inequidades, tratar de desbaratar totalmente la capacidad de acción del Estado y finalmente apostar exclusivamente a un modelo cruel del desarrollo, no han producido resultados en ninguno de los planos, ya que han agravado la situación social pero además no han producido resultados significativos de ninguna índole persistentes, sostenibles en el mediano y largo plazo en el campo económico.
Una reflexión final, sobre escenarios, hacia el futuro. Hay dos posibles escenarios que se visualizan, primero es el escenario que derivaría de aceptar este tipo de propuestas o de presentaciones bastante usuales en América Latina en los últimos años donde se le dice a la gente y a la opinión pública más o menos sintéticamente lo siguiente, se dice este es un proceso de modernización y la modernización tiene costos sociales altos, esos costos son inevitables y sectores importantes de la población quedan fuera del proceso, esos son los costos del progreso, este escenario va a conducir, de ser aceptados estos razonamientos a una exclusión social creciente en las sociedades latinoamericanas. Este escenario significa varias propuestas implícitas muy graves, significa por un lado apostar a una línea en la que gran parte de la sociedad va a quedar fuera totalmente del todo, a apostar una modernización que no va a ser sostenible porque detrás de todo esto hay obviamente una inestabilidad social y política enormes y renunciar a la idea de solidaridad porque significa que una gran parte de la sociedad queda fuera y la renuncia explícita a la idea de la solidaridad entre los seres humanos.
Hace pocos días compartimos en España un panel sobre estos temas y un eminente profesor español decía es peor todavía que lo que ustedes dicen porque lo que se está practicando en América Latina decía el Dr. John Prax, profesor titular de la Universidad de Barcelona decía lo que se está practicando en América Latina es un darwinismo social, los excluidos no son cualquiera, se está excluyendo a los más débiles, se está excluyendo a los niños, se está excluyendo a las mujeres, se está excluyendo a los jóvenes que tratan de incorporarse a la población laboral.
Segundo escenario, este no es el único escenario posible como advierte Amartia Sen. El otro escenario es el de lo que hoy en día se comienza a denominar crecimiento compartido, es potenciar estas inmensas potencialidades de recursos de América Latina para montar un desarrollo económico que signifique crecimiento compartido, interrelacionando el desarrollo económico y el desarrollo social y no es teoría. Las proposiciones están muy claras, las proposiciones son inversión muy signifiativa en el capital humano y el capital social, reducción total de los altísimos niveles de inequidad actuales, concertación del Estado con toda las fuerzas de la sociedad de un Estado eficiente para llevar adelante las tareas que están planteadas, con una gerencia social de primera calidad, tratar de reposicionar a nuestros países a través de alianzas en términos de integración regional y subregional que nos permitan asomarnos a las nuevas características de la geoeconomía mundial, toda esta propuesta está sobre el escenario como una posible alternativa a la otra, hay una disyuntiva de caminos actualmente y tratar de recoger elementos sobre esta discusión y mejorar la calidad del debate en América Latina, es fundamental para que esa disyuntiva de camino se incline en el sentido correcto.
Me permito sugerir que el rol de ustedes informándose participando en la discusión y llevándola a todo este país tan fundamental para América Latina puede ser absolutamente significativo. Para terminar quería compartir con ustedes lo que pasó con la gente que escribió el Informe Elwin. Este dramático informe sobre la pobreza se ha agotado en infinitas ediciones.
Esta comisión de personalidades, después que terminó de describir el cuadro que yo suscintamente he planteado anteriormente, dijeron bueno a quién le encargamos que escriba un prólogo sobre una cuestión tan impresionante, y resolvieron que no lo escribiera Elwin, que podía obviamente haberlo escrito, ni buscaron a ninguna figura prominente del campo científico, sino dijeron este cuadro tan terrible sólo puede ser descrito por un gran escritor latinoamericano y le encargaron el prólogo a Carlos Fuentes. Carlos Fuentes, el célebre escritor mexicano escribió el prólogo y el prólogo empieza diciendo: «Algo se ha agotado en América Latina, los pretextos para justificar la pobreza».
Fuente: Analítica  sic

 

Las 5 claves para incorporar la RSE en la empresa. 

1. sueldos adecuados, capacitación y desarrollo, equidad de género
2. buen trato a los consumidores con productos saludables
3. cuidado del ambiente
4. rendición de cuentas en un balance social y buen gobierno corporativo
5. contribución a las políticas públicas frente a los grandes problemas”.

Invitado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos (AIM), el Dr Bernardo Kliksberg disertó en el Parque Industrial de Alvear y expuso cuestiones centrales para pensar la incorporación de la Responsabilidad Social Empresa dentro del ámbito privado, en concordancia con las políticas públicas que hoy se están llevando adelante desde el gobierno nacional. 

 “Yo estoy lleno de esperanza en Argentina. El país va a sufrir la crisis mundial está en una línea donde aumentó la inversión en educación en los últimos ocho años, aumentó la inversión en salud de forma muy importante y se ha avanzado mucho en reducción de pobreza. Argentina, Brasil y Uruguay tienen hoy políticas públicas que van en la dirección de incluir, y la mejor protección frente a la crisis es la inclusión social”, definió.

“Se necesitan políticas públicas de buena calidad a favor de la gente, de la equidad, de crecimiento con inclusión social, pero la empresa privada es central dentro de las economías actuales y por lo tanto lo que haga va a ser muy importante”, agregó.

Además, el especialista en RSE, asesor de la ONU y padre de la Gerencia Social especificó cinco claves para incorporar de una forma concreta la RSE dentro del funcionamiento de una compañía: “Para alcanzar un nivel importante, la RSE tiene que transformarse en una política de empresa que se tiene que ejercer en todas las áreas, y en ese marco hay cinco cosas muy concretas para hacer: tratar bien al personal además de sueldos adecuados, posibilidad de desarrollo, capacitación, la no discriminación de la mujer; segundo, una empresa socialmente responsable trata bien a los consumidores con productos saludables; tercero, cuidar el medioambiente; en cuarto lugar, RSE quiere decir rendir cuentas, tener un buen gobierno corporativo y presentar un balance social; y quinto y último, las empresas con RSE deberían ayudar a las políticas públicas frente a los grandes problemas”.

Kliksberg dividió a los empresarios en tres tipos según cómo se paran frente a la RSE: “En toda América latina hay tres tipos de empresarios: aquellos que no les importa nada salvo el lucro, son las que yo llamo las empresas narcisistas porque sólo se ven a sí mismos. Segundo, están las empresas filantrópicas que hacen aportes puntuales y esporádicos. Y tercero empiezan a aparecer las empresas que hacen responsabilidad social empresarial”.

El especialista anticipó que en Argentina se está por producir un cambio muy importante en ese sentido, en el cual él ha tenido un rol importante como asesor. Se trata de la Ley que se aprobará en el Congreso y que convertirá en obligatoria la presentación de un balance social en aquellas empresas públicas o donde el Estado tiene participación.
Fuente: AIM-Rosario.org.ar 23 de Agosto de 2012

 

 

Cuando los ciudadanos piden RSE, ¿qué es lo que exactamente están solicitando de las empresas?

 extracto de "Hacia Un Nuevo Paradigma en Responsabilidad Social Empresarial". documento completo aquí

Por lo menos los siguientes desempeños:
1. Políticas de personal que respeten los derechos de los integrantes de la empresa, y favorezcan su desarrollo.
La RSE empieza por casa. Se trata de asegurar condiciones dignas de trabajo, remuneraciones justas, posibilidades de avance, capacitación. Pero al mismo tiempo la idea incluye actualmente otros temas críticos. Entre ellos: la eliminación de las discriminaciones de género, que siguen en
vigencia en áreas como las remuneraciones, y el acceso a posiciones directivas, y el fundamental tema del equilibrio familia-empresa.La empresa no debe generar incompatibilidades con los roles básicos necesarios para llevar adelante una vida familiar plena, sino por lo contrario favorecerlos. Es posible con las tecnologías modernas, llevar adelante muchas ideas renovadoras al respecto.

2. Transparencia y buen gobierno corporativo - La información debe ser pública y continua, los accionistas deben tener posibilidades de intervención activa, los órganos de dirección deben tener idoneidad, y ser controlables, se deben eliminar los conflictos de interés. Un capítulo especial es el de las remuneraciones, y los sistemas de incentivos y control de los altos ejecutivos.

3. Juego limpio con el consumidor - Se espera que los productos sean de buena calidad, los precios razonables, y es decisivo que los productos sean saludables. Muchas experiencias recientes han mostrado gruesos problemas en este campo. Van desde los causados por ciertas exportaciones chinas, hasta los efectos altamente nocivos para el organismo de las “fast foods” con sus contenidos de grasas ultrasaturadas, y los juicios masivos a laboratorios farmacéuticos, por medicamentos nocivos.

4. Políticas activas de protección del medio ambiente - Ello va desde convertir las empresas en limpias medioambientalmente, hasta colaborar de múltiples formas con la crítica agenda que tiene el mundo por delante en este campo.

5. Integración a los grandes temas que hacen al bienestar común - La expectativa es que la empresa privada colabore intensamente con las políticas públicas, en alianzas estratégicas con ella y la sociedad civil, en el enfrentamiento de cuestiones esenciales para el interés colectivo, como la deserción escolar, el mejoramiento de la calidad de la
educación, la reducción de la mortalidad materna, y la mortalidad infantil, la inclusión de los jóvenes marginados, y otras similares.
La empresa privada además de aportar recursos, puede contribuir a grandes programas de utilidad pública con alta gerencia, canales de marketing, espacios en internet, tecnologías avanzadas, y muchas de sus tecnologías específicas.
No se pide que reemplace a la política pública que en una democracia tiene la obligación de garantizar a todos, educación, salud, trabajo, e inclusión, sino que sea un aliado creativo, y constante de ella.

6. No practicar un doble código de ética - Debe haber coherencia entre el discurso de RSE y la práctica. Una incoherencia fundamental es por ejemplo el llevar adelante prácticas de corrupción de funcionarios públicos para lograr objetivos empresariales. Hasta 1999, en que la OCDE penó la corrupción en algunos países desarrollados se permitía la deducción fiscal de los sobornos como “gastos de negocios”.

Por otra parte las empresas multinacionales no deberían aplicar un código de RSE en sus países centrales, y otro disímil en países en desarrollo. Sería grave que como ha sucedido en algunos casos apliquen normas de conducta avanzadas en sus casas matrices, y empleen mano de obra infantil, o degraden el medio ambiente sin consideraciones en sus inversiones.
La idea de RSE ha progresado fuertemente en los últimos años. La Revista The Economist por ejemplo que hace pocos años veía muy críticamente a la RSE, considera que “ha ganado la batalla de las ideas”, y que «con el tiempo será simplemente la manera de hacer negocios en el Siglo XXI”.
Detrás de su avance hay fuerzas históricas estructurales que la empujan a diario.

En primer lugar en las democracias, una sociedad civil cada vez más densa, articulada y participativa.
Los ciudadanos piden a voces éticas a los políticos, y también crecientemente a los empresarios. Las ONGs y la opinión pública han librado victoriosamente luchas de largo alcance como la que llevaron adelante en defensa de la salud pública contra una de las concentraciones empresariales más poderosas, la de la industria del tabaco. Han sido fundamentales en derrotar la tesis propiciada según el Premio Nobel Al Gore entre otros por empresas contaminantes, de que no hay un peligro medio ambiental real. Hoy la alarma está generalizada, el debate es cómo encararlo.

Porter y Kramer (Harvard Business Review, Diciembre 2006) describen así las presiones de la sociedad civil: «Muchas compañías despertaron a la Responsabilidad Corporativa después de ser sorprendidaspor respuestas públicas a cuestiones que no consideraban previamente que eran parte de sus responsabilidades empresariales. Los laboratorios han descubierto que se espera respondan a la epidemia de SIDA en Africa que está lejos de sus mercados y líneas de producción primarias. Las empresas de comida rápida están siendo hechas ahora responsables por la obesidad y la mala
nutrición».

Por otra parte, los pequeños accionistas, ya muy inquietos por Enron, la séptima empresa de los Estados Unidos llevada a una quiebra fraudulenta que les costó 60.000 millones de dólares en ahorros, están ahora en total ebullición frente a la caída de las grandes instituciones financieras de Wall Street. Exigen a través de los Fondos de Pensiones, y otras organizaciones en que han invertido, un cambio sustancial en las reglas de juego, en el que el buen gobierno corporativo controlado, es una reivindicación central.

En tercer término se halla el avance del consumo responsable. En los Estados Unidos como en otras economías desarrolladas crece el “consumidor verde o ético”. Se estima en no menos de 110.000 millones de dólares en USA el mercado de consumidores que cuando compran tienen en cuenta si la
empresa es saludable, amigable con el medio ambiente, y sus niveles de RSE.
Ciudadanos activos, accionistas indignados, y consumidores responsables están empujando el cambio de paradigma en RSE. Han llegado para quedarse. Cuanto más progrese el irreversible y tan esperanzador proceso de democratización que viven amplias áreas del planeta, mayor será su incidencia y presión.
Con su impulso, se ha cambiado totalmente la ecuación de Friedman. La empresas privadas que tendrán mayores chances de tener buena performance económica no serán las “narcisistas”, sino por el contrario las de mejor RSE.
Investigaciones de todo orden dan cuenta de que a más RSE, más competitividad, lealtad de los consumidores, posibilidad de atraer los más capaces a la empresa, productividad laboral, y confianza en los mercados. En una encuesta en The Economist (2005) “sólo el 4% de los empresarios afirmaron que la RSE “era una pérdida de tiempo y dinero”.
La RSE es una exigencia ética de la sociedad, pero al mismo tiempo es el modo en que la empresa pueda reciclarse para el Siglo XXI. Un Siglo donde deberá rendir cuentas no sólo a sus dueños como equivocadamente creía Friedman, sino a todos los stakeholders lo que significa a sus propios empleados, los pequeños inversionistas, los consumidores, la opinión pública, y la sociedad civil en sus variadas expresiones.
La crisis ha agudizado la necesidad de cambios perentorios en las ideas convencionales sobre el rol de la empresa en la sociedad. Lo ha entendido muy bien la Comisión Europea (Marzo 2009) que ha reclamado a sus empresas “especialmente del sector financiero” que presten más atención a la ética y las políticas de RSE.
Sus concusiones son similares a las de la última reunión de Consejo del Global Reporting Initiative (2009), autoridad mundial en informes de sostenibilidad que ante el hecho de que “con la falta de transparencia se ha fallado a los accionistas de las empresas” en la crisis, propone que es hora de reexaminar que la triple rendición que exige en los balances, económica, social, y medioambiental, deje de ser voluntaria y pase a ser obligatoria.
Ya Suecia ha implantado esa obligatoriedad para las empresas con más de un 50% de participación estatal, y Dinamarca la está aplicando para sus 1100 mayores empresas.

 

Una Agenda Para El Cambio 
extracto de "Hacia Un Nuevo Paradigma en Responsabilidad Social Empresarial". documento completo
aquí

La RSE venía avanzando. Más de 3.300 empresas se han sumado al Pacto Global de la ONU que manda la aplicación de principios básicos por parte de las empresas signatarias en derechos humanos, libertad sindical, trabajo forzoso, erradicación del trabajo infantil, abolición de discriminaciones, medio ambiente, y corrupción.
Sin embargo la crisis ha mostrado que existían amplias fragilidades, y un largo camino para recorrer.
Puso a foco que había comportamientos muy lejanos a los que la idea de RSE entraña.
Hoy sectores muy amplios reclaman entre otros aspectos nuevas reglas de transparencia frente a la destrucción de la confianza una de las bases del funcionamiento del sistema económico, el montaje de esquemas serios y confiables de regulación, y la reestructuración integral de los ingresos de los altos ejecutivos con techos incluidos.
Amartya Sen (Financial Times, 10 de Marzo de 2009) destaca que una de las brechas agudas que mostró la crisis es la siguiente:
“Había muy buenas razones para la quiebra de la confianza que ha contribuido a la crisis. Las obligaciones y  responsabilidades asociadas con las transacciones han devenido en los años recientes en mucho más difíciles de seguir por el rápido desarrollo de los mercados secundarios que involucran derivativos y otros instrumentos financieros…la necesidad de supervisión y regulación ha sido mucho más fuerte en los últimos años. Sin embargo, el rol supervisor del Gobierno de USA ha sido fuertemente reducido en el mismo periodo, por la creciente creencia en la naturaleza auto regulatoria de la economía de mercado. Precisamente cuando aumentaba la necesidad de supervisión del Estado, se cortó la provisión de la supervisión necesaria”.
Más que nunca para restablecer la confianza y superar la crisis se necesitaran altas dosis de RSE. Las políticas públicas deberán estimularlas, y crear un marco donde los incentivos perversos que surgían de la desregulación salvaje, sean reemplazados por regulaciones que garanticen el interés colectivo, y normas de juego que favorezcan incentivos virtuosos.Por otro lado se requiere que las empresas que siguen en las etapas puramente narcisista o filantrópica, atiendan el llamado de la sociedad, y tomen el ejemplo de aquellas que han incorporado a la RSE en su sentido amplio, no como una estrategia de marketing, sino como una política corporativa central.
La RSE que está exigiendo crecientemente la ciudadanía, implica en el fondo replantear el mismo rol de la empresa en la sociedad. Verla como una de sus instituciones básicas, que justamente por ello tiene que insertarse plenamente en sus problemáticas centrales, y estar en la primera línea de su enfrentamiento.
Un punto clave será formar en esta dirección. El New York Times se plantea (Holland, 15/3/2009) “¿No es el tiempo de reentrenar los escuelas que forman los MBAs?”.
Un Decano de uno de ellos en USA, Cabrera dice en la nota al ver que casi todos los ejecutivos hoy cuestionados tenían en común ser MBA: “Algo grande ha fallado. No podemos mirar para otro lado, y decir no es nuestra falta cuando hay una sistemática y tan extendida falla de liderazgo”. Khurana de Harvard Business School, advierte que “una suerte de fundamentalismo de mercado tomo posesión de la educación empresarial. La nueva lógica de la primacía del accionista absolvió a la gerencia de cualquier responsabilidad por cualquier otra área; diferente de los resultados financieros”.
La falta de RSE fue parte relevante de la crisis que hoy afecta duramente a amplios sectores del planeta.
La discusión sobre si la RSE es necesaria, ha quedado superada por los acontecimientos, hace falta ahora pasar a trabajar con todo vigor en cómo avanzarla.

Las Demandas Por Responsabilidad Social Empresarial
La nueva encuesta anual del Edelman Trust Barometer que entrevistó a 5.075 miembros del 25% más rico de la población, en 23 países de 5 Continentes, obliga a la reflexión. La encuesta verifica la importancia clave de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Así entre otros aspectos, si una empresa genera desconfianza, el 57% de las personas van a creer información negativa sobre ella. Si es confiable, serán solo el 25%.
La confianza en las empresas cayó en el último año en USA de 54 a 46%, en Francia de 48 a 36%, en Gran Bretaña de 49 a 44%. Subió en Brasil de 62 a 1%.
Las expectativas de que las empresas hagan RSE son muy altas en las influyentes elites interrogadas.
Cuando se les pregunta: ¿las corporaciones deben crear valor accionario de una manera que se alinee
con los intereses de la sociedad, aun cuando ello signifique sacrificar ese valor?, la gran mayoría contestan que si: Alemania 91%, Gran Bretaña 89%, China 89%, USA 85%, México 85%, Canadá 82%, Suecia 81%, Argentina 78%, India 74%, España 71%.
La encuesta concluye: “Las empresas deben alinear los objetivos de ganancias y metas sociales”. Las elites esperan más y mejor RSE.
Lo mismo dice recientes consultas en diversos países. En Chile en el “Estudio grandes empresas” se encontró con que para la mayoría el rol de la RSC es positivo, pero la evaluación de su cumplimiento es negativa. El 80% se mostró de acuerdo con la idea de que “la RSE es solo marketing”.
En España el estudio de Reputación Corporativa de IPSOS 2011 concluyó que: “la RSE es una asignatura pendiente para las empresas…consideran que no le prestan suficiente atención el 71% de las ONGS y Fundaciones, el 70% de los periodistas, el 67% de los académicos, el 65% de los analistas, el
64% de los políticos y el 54% de los mismos directivos empresariales”.
La insatisfacción que expresan las encuestas no es con la idea de RSC que aplauden, sino con la necesidad de que se plasme en políticas empresariales vigorosas, inversión social creciente, y programas ejemplares.
Como por ejemplo, la cesión que acaba de hacer un laboratorio de punta Gilead Sciences de sus nuevas drogas para el SIDA, y la hepatitis B, a una agencia pública internacional que las sub-licenciará a productores de bajo costo sin cobrarles regalías, con la condición de que suplan solamente a países pobres. Esta acción de RSE reducirá dramáticamente el precio de las drogas, y salvará miles de vidas.
Las demandas por Responsabilidad Social Empresarial crecen a diario. Las empresas de punta están abriendo nuevos caminos. En Colombia como en toda América Latina, hay diversas experiencias renovadoras, pero se deben intensificar los esfuerzos. La RSE es “ganar ganar”. Gana la empresa, gana la comunidad, gana el desarrollo del país.

(*) Presidente de la Red Iberoamericana de Universidades por la RSE. La reciente obra del autor “Primero la Gente” escrita junto con el Nobel Amartya Sen termina de ser traducida al chino.
Fuente: Fundación Observatorio de Responsabilidad Social, Octubre de 2012

 

La mayor crisis es de legitimidad- ¿Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad? B. Kliksberg, por Cristian Carrillo

Kliksberg desgrana en esta entrevista algunos de los conceptos que dan base a la colección “¿Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad?”, que publica este diario todos los domingos. Del impacto de los ajustes en Europa a los indignados, pasando por el nuevo rol de la Argentina.

Bernardo Kliksberg, considerado el Padre de la Gerencia Social, dialogó con Página/12 sobre la crisis financiera, la pobreza y el desarrollo, entre otros temas sobre los cuales reflexiona en la colección “¿Cómo enfrentar la pobreza y la desigualdad?”, que se publica los domingos en este diario. Kliksberg es considerado a nivel mundial como uno de los principales expertos en temas de pobreza y pionero en la ética para el desarrollo.

Actualmente se desempeña como asesor especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y fue convocado a integrar un comité asesor en la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la recopilación, compuesta por 25 fascículos, el pensador expresa sus conclusiones sobre la economía social –o con “rostro humano”, como él mismo lo define– después de años de investigación y unos cincuenta libros, en su mayoría traducidos al inglés, francés, ruso, chino, árabe, hebreo y portugués.

Las explicaciones de Kliksberg acercan los problemas de la política económica al lector de manera clara y sencilla.

–La crisis financiera internacional evidencia una fuerte regresión de las políticas sociales, a partir de los planes de ajuste a que son sometidos varios países. ¿Cree que se profundizará esta tendencia?

–Los datos son alarmantes. Portugal termina de reducir drásticamente su presupuesto de Educación, en un 8 por ciento. En tanto, Grecia ha bajado el sueldo de sus maestros y médicos. En Estados Unidos, el grupo conservador denominado “Tea Party” exige cortar severamente con todos los programas sociales. La austeridad que se está imponiendo en Europa no es una austeridad para todos, compartida, sino que apunta como una de sus víctimas principales a las políticas sociales. Hacer esto tiene costos, no es gratis. Así, los autodenominados indignados están diciendo en todos lados, con gran simpatía de sectores amplios de la población, que esto no es impune. Afirman, como lo recogió The New York Times hace pocos días, que el sistema político está abandonando a sus ciudadanos. Estamos perdiendo el sentido de responsabilidad por los otros. La mayor crisis es de legitimidad. “Pensamos que los líderes no están haciendo nada por nosotros”, es lo que se escucha decir.

–La crisis también desató un fuerte debate acerca del rol del Estado para salvar las asimetrías del mercado. ¿Cuál es su opinión?

–Es clave. Como lo está demostrando la crisis económica mundial, la política pública es imprescindible. En la Argentina, la dictadura militar asesina decía que “achicar el Estado es agrandar la Nación”. Lo decía al mismo tiempo que en todas las naciones de-sarrolladas el Estado crecía, y fue decisivo para el avance económico en Japón, Corea del Sur, Europa occidental, Canadá y los países nórdicos. También recordamos el “Menem lo hizo”. Desarticuló el Estado, redujo brutalmente el personal público, privatizó salvajemente y creó incentivos para que se fueran los más calificados. Los resultados fueron los esperables. En resumen, ese achicar el Estado significó reducir la Nación, dejar el terreno libre a la corrupción desenfrenada y a los monopolios, y dejar sin los servicios públicos más elementales, como el agua potable, a vastos sectores. Cuando llegaron los directivos de la nueva empresa pública de agua, creada por Néstor Kirchner en 2006, en sus oficinas sólo encontraron algunas secretarias y unas máquinas de escribir. La política pública del agua, como muchas otras, consistió en su desmantelamiento.

–En los ’90, el gobierno y algunos comunicadores instalaron la idea de que el Estado no puede gestionar con eficiencia.

–Desde ya que puede. Así lo muestra el Estado argentino, que ha montado en tiempo record, y con gerencia social de la más alta eficiencia, el mayor programa social de la historia de las políticas sociales del país. Me refiero lógicamente a la Asignación Universal por Hijo, establecida por la presidenta Cristina Kirchner, el cual llega a más de 3,5 millones de niños desfavorecidos. O el simple hecho de que desde el Estado se pueda sacar el documento de identidad en cualquier lugar, y en plazos mínimos, protegiendo el tiempo de los ciudadanos. O que una institución pública, como el Invap de Bariloche, sea una referencia planetaria en tecnología de punta y esté ganando licitaciones mundiales para exportar reactores nucleares para fines pacíficos. Lo que se requiere es un Estado de una calidad distinta al de los ’60. Un Estado que dé la cara, que esté donde está la gente que lo necesita, no encerrado en oficinas lejanas, en horarios imposibles para los pobres y tras formularios que no pueden llenarse. Un Estado que tenga gerencia profesional de alta calidad, carrera administrativa, capacitación continua y movilice el compromiso de servicio y ético de sus funcionarios.

–Chile fue tomado durante muchos años como ejemplo a seguir en materia de política económica y hoy cuenta también con sus indignados.

–Es similar a la Argentina de la década de los ’90. El país creció, pero no se desarrolló. Por el contrario, el modelo menemista triplicó la pobreza, hizo explotar la exclusión, produjo records históricos en desigualdad, cultivó el egoísmo exacerbado y redujo la participación. En medio de un 23 por ciento de desocupación con que terminó la convertibilidad, la libertad real dejó de existir.

–En su más de medio centenar de libros, se insiste en la idea de una economía con rostro humano. ¿Cómo se puede ligar el crecimiento con un desarrollo sustentable de la sociedad?

–Hay que diferenciar un estadio de crecimiento con el de desarrollo. Un desarrollo real y sostenible significa crecer, pero asimismo integrar socialmente, universalizar la salud y la educación de buena calidad, dar acceso a la cultura, fortalecer la participación ciudadana, cuidar el medio ambiente, eliminar las discriminaciones por género, etnia y otras formas, posibilitando así el pleno ejercicio de la libertad. La Argentina de los últimos ocho años creció a altas tasas, pero al mismo tiempo se desarrolló. Todas estas dimensiones que fueron arrasadas en los ’90 han mejorado sustancialmente. La inversión social se ha duplicado, al igual que el presupuesto en Educación en términos del Producto Bruto, y es el mayor de América latina. El acceso a salud se amplió y la desocupación es mucho menor a la de los países desarrollados. La gente ahora tiene libertad real. Sin embargo, no basta, hay que avanzar mucho más, profundizando el modelo.

–En el libro que escribió junto al Premio Nobel Amartya Sen, Primero la gente, analiza las inequidades en salud en América latina. ¿En qué se evidencian esas diferencias?

–El tema de las desigualdades es esencial, como lo entendieron los estudiantes chilenos que pelean por equidad en la educación, con el apoyo, según las últimas encuestas, del 90 por ciento de la población. El acceso a salud es muy dispar en la región. La distancia en mortalidad infantil se dobla en Monterrey, México, cuando se va del municipio rico de San Pedro Garza, donde mueren 18,4 niños de cada mil antes de cumplir los cinco años, a los municipios vecinos en la misma ciudad: General Zaragoza (37,9) y Mier y Noriega (37,5). La mortalidad materna en las poblaciones indígenas del Perú es casi diez veces la de las áreas urbanas. La esperanza de vida se reduce en las grandes ciudades cuando se toma el subte y se recorren algunas estaciones de las áreas de clase media, a las zonas pobres.

–¿Cómo se puede revertir?

–Se pueden enfrentar las inequidades, primero invirtiendo fuerte en atención en salud de calidad para todos. Al mismo tiempo, actuando sobre los determinantes sociales en salud, asegurando entre otros agua potable en instalaciones sanitarias. Asimismo, subiendo los niveles educativos. En la Argentina se ha mostrado con los excelentes resultados obtenidos en reducción de la mortalidad infantil, materna y general, por programas ejemplares como Remediar, Medicamentos Genéricos y otros en marcha en la actual gestión. En Uruguay son impactantes los éxitos alcanzados por la Reforma Integral de la Salud del Frente Amplio, y en el Brasil de Lula y Dilma, por el fortalecimiento de los consejos municipales participativos de salud. La participación en salud de la población es una estrategia ganadora, como indican los logros de los Municipios Saludables, desarrollados con un liderazgo de excelencia, por la Organización Panamericana de la Salud.

–¿Cuál es el gasto necesario para que un Estado pueda combatir la pobreza?

–Una distinción que he tratado de aportar a este debate es que ante todo deberíamos diferenciar de una vez entre gasto e inversión. Cuando hablamos de salud o educación, no es “gasto social”, como se lo denomina. Eso es pura inversión, de las más productivas que una sociedad puede hacer. Según los estudios de la Organización Mundial de la Salud, el retorno sobre la inversión en salud es de un 600 por ciento. En educación se multiplica muchas veces. Ganan, con ella, las personas, las familias y el país. Es por eso que deberíamos dejar de hablar de gasto social, que se asocia de por sí con algo prescindible, para empezar a tratarla como inversión e imprescindible.

–Me corrijo entonces: ¿cuál debería ser la inversión?

–No debería ser menor, según la Unesco, al 6 por ciento del Producto Bruto en Educación, y lo mismo, de acuerdo con la OMS, en Salud. En América latina es cercana al 4 por ciento en Educación y al 3 por ciento en Salud. Incluso en países de alto crecimiento como el Perú, está en el 2 por ciento en ambos campos. Estos niveles son inaceptables. Significan que no son una prioridad real para los que toman las decisiones presupuestarias, digan lo que digan en el discurso. En Argentina, Brasil y Uruguay son hoy prioridades reales. Argentina invierte actualmente el 6,5 por ciento del producto en educación, pero se necesita seguir aumentando estas inversiones, que son la mejor apuesta a un desarrollo integral y al mejoramiento de la equidad.

–En sus escritos también trata el tema de la ética empresaria. Son conocidos los debates sobre Responsabilidad Social Empresaria, pero en la práctica parece más un eufemismo que una realidad.

–La responsabilidad empresaria está creciendo y no es un regalo gracioso para los dueños de las compañías. Economistas muy conservadores, como el estadounidense Michael Porter, sostienen que la empresa privada está en uno de sus puntos más bajos de legitimidad histórica. Han contribuido fuerte la especulación salvaje en Wall Street y lo que el presidente Barack Obama llama “la codicia desenfrenada”. En tanto, otra parte de la sociedad civil está cada vez más organizada en muchos países, exigiendo ética a los líderes políticos. Y ahora la reclaman también a los empresarios. A esto se suman los pequeños inversores, muy ansiosos por ética, después de los gigantescos desfalcos y malos manejos, y los consumidores responsables que prefieren comprar productos de empresas “verdes” u orgánicas, sin manchas éticas. Uno de los empresarios más exitosos de Estados Unidos acaba de hacer un llamado que tuvo mucha repercusión en el mundo empresarial desarrollado, solicitando que se aumenten seriamente los impuestos a los más ricos para que los sacrificios sean realmente compartidos. Fue Warren Buffet quien planteó ante el Parlamento estadounidense: “No nos mimen más”.

Fuente: Página 12 - 8 de octubre de 2011 - Publicación 12/10/2011

 
La RSE ganó la batalla de las ideas, Bernardo Kliksberg

No habla sólo de números sino de valores humanos y de igualdad social. Es un economista diferente. Dice que “en América Latina la RSE está mal” y que “la ética empresaria no se logra con imposición sino con educación”.

A lo largo de 30 años, Bernardo Kliksberg ganó reconocimiento internacional por sus trabajos sobre pobreza, especialmente en América Latina, se consolidó como un pionero de la ética para el desarrollo, el capital social y la responsabilidad social empresaria (RSE), no conforme con eso creó una nueva disciplina: la gerencia social.  Bernardo Kliksberg, pionero de la ética para el desarrollo, el capital social y la responsabilidad social empresaria.
Hijo de emigrantes judíos polacos humildes, este doctor en economía y ciencias administrativas, contador público y licenciado en sociología y en administración, todos títulos de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA), lleva escritos 47 libros, el último, Primero la gente, en coautoría con el Nobel de Economía Amartya Sen. Actualmente vive en Nueva York y asesora organismos y agencias internacionales como la ONU, el BID, UNICEF, la UNESCO, la OEA y la OPS.


Días atrás visitó el país invitado por la Cámara Española de Comercio de la República Argentina (CECRA) para hablar de la importancia de la RSE en las PyMES. Entrevistado por Visión Sustentable, Kliksberg fue categórico al afirmar que la RSE en Latinoamérica está mal y que estamos 30 años atrasados con respecto a los países nórdicos donde ya está instalada y funciona como un indicador de modernidad y progreso.
“El tema de la RSE no es un tema más, sino que es parte fundamental de la solución a los problemas que estamos viviendo. Bill Gates dijo que hay millones de personas que tienen sus necesidades básicas insatisfechas porque no tienen la manera de explicarlas de forma tal que interesen al mercado, con lo cual, quedan insatisfechas. Por eso, él dice que la única manera de solucionar esto es innovando el sistema. En nuestro país hay una resistencia feroz a innovar. Por eso digo que se puede ser parte del problema o parte de la solución. Si vamos por el camino de Gates estamos construyendo la solución, si vamos por el camino de la irresponsabilidad empresaria, bastante transitado en América Latina, estamos contribuyendo a agravar la situación”.

- Su idea de la concertación social más distribución de la riqueza es sólida sin embargo, teniendo en cuenta la naturaleza del ser humano ¿no es impracticable?
- Se necesita que haya una gran discusión sobre la ética y la economía, pensando en el mediano y largo plazo. En las sociedades que las ha habido -Finlandia, Noruega, Holanda, Suecia y Canadá-, donde la gente ha discutido la eticidad de las políticas públicas, pero no en abstracto. Ellos han discutido la responsabilidad ética de los actores sociales, de los funcionarios, pero también de los empresarios privados, la responsabilidad social de las empresas y de los medios masivos de comunicación; esto fue lo que les permitió desarrollarse, crecer. La ética debe regular la economía y hacerle acordar que la meta última es que la gente debe vivir con más libertad, y que no puede hacerlo sino tiene salud, agua y luz. Si la ética empieza a regir la economía, el asunto de la igualdad surge como tema central.
En Noruega la distancia entre el más rico y el más pobre es de 6 a 1. Está muy mal visto ser muy rico, los empresarios cuando discuten los salarios, no lo hacen por paritarias obligatorias; hay una cultura en cuanto a que la distancia no puede ser mayor. Se cree en el ecualitarismo. En América Latina hay que recorrer un largo camino para crear una cultura pro igualdad.

- La gran mayoría de las empresas comenzaron a desarrollar e implementar sus programas de RE a partir de la crisis de 2001. ¿Por qué cree que no se hizo antes dado que las casas matrices de las trasnacionales hacía tiempo que los venían desarrollando?
- Creo que incidió la cultura economicista. La cultura orienta las acciones de los individuos, de la sociedad, y es implícita y subterránea, entonces cuando se cultiva sistemáticamente la idea de que todo vale como se hizo en la década del ‘90, cada uno debe percibir su máximo egoísmo individual y no hay valores que controlen eso; hay atrasos éticos en muchos terrenos, y uno de ellos fue en el área de la RSE. El empresario exitoso no era el socialmente responsable, sino aquel que en el menor tiempo acumulaba la mayor cantidad de ganancia sin importar los métodos o los medios de los que se valiera. Entonces si la cultura premia a la responsabilidad otros serán los estímulos, los incentivos.
Hoy estamos ante una demanda social explosiva porque mejoren los niveles éticos de nuestra sociedad. Cuando la gente les pide ética a los políticos para que ejerzan su función con la máxima efectividad y pulcritud también les está pidiendo ética a los empresarios. Y ese código de ética lo deben respetar tanto en su país de origen como en el resto. No puede ser que en otros países hagan lo que hacen en cuanto a contaminación de medio ambiente, desequilibrios ecológicos, etc, y que en el suyo realicen sus actos responsablemente porque sino la opinión pública les caen encima.

AMÉRICA LATINA: cifras que duelen
- 300 mil chicos mueren por año por pobreza.
- El 16% de los chicos sufre de desnutrición crónica.
- 53 millones de personas viven con hambre.
- 23 mil madres mueren por desnutrición por año.
- El 25%, más de 50 millones, de los jóvenes están fuera del sistema educativo y del mercado laboral.
- 130 millones viven en tugurios.
- 128 millones sin instalaciones sanitarias.
- 210 millones reciben aguas servidas.
- 60 millones sin instalaciones sanitarias.
* Cifras publicadas por las Naciones Unidas en 2007.

- ¿Cómo estamos en la actualidad en América Latina y específicamente en Argentina?, ¿qué camino debemos transitar?
- Estamos mal. Todas las encuestas que manejamos nos indican que estamos bastante mal -piensa- ¿Cuánto dan los empresarios argentinos en porcentajes de las ventas que realizan si uno lo compara con los países desarrollados?... no damos los datos para no deprimirnos. Ahora, por supuesto que hay excepciones, sin embargo son los menos. La mayor parte de los empresarios está en lo que yo llamo la etapa narcisista, que sólo ve su ombligo. En América Latina estamos 30 años atrasados dado que muchos aún piensan como lo hacía Milton Friedman y ya hay que superarlo. La RSE ganó la batalla de las ideas!.

- ¿Cuál es el camino a seguir?
- Creo que el camino central es el de favorecer la democratización. Incluso ya se están viendo cambios favorables. Se han dado cambios geopolíticos y se está buscando un proyecto mucho más inclusivo, y lo positivo es que este cambio no es gestado por un líder determinado sino por la misma gente. Cuanto más se promueva la participación ciudadana mayor va a ser la exigencia en políticas públicas y en responsabilidad empresaria. América Latina va en este camino y eso es lo que nos permite ver de manera esperanzadora el futuro. Sin embargo, hay que reconocer que en materia de RSE estamos atrasados y si el empresariado no recorre el mismo camino que la gente, será la misma gente la que los va a presionar de manera cada vez más dura.

- ¿Qué significa la ética empresarial que plantea en su libro Primero la gente?
- Significa tratar a los consumidores con juego limpio, productos de buena calidad, precios razonables, productos saludables, buen trato personal, empresas amigables con el medio ambiente, entre otros puntos. Una empresa que ayude a las políticas públicas. Bill Gates y Warren Buffet aportaron U$ 60.000 millones y crearon la mayor fundación del planeta para combatir la malaria, la tuberculosis, el paludismo y el sida. Hay un clamor mundial por un pacto ético que regule el funcionamiento de la economía internacional. Cuanto más se demore esto, va haber más tensión social y más fracturas. Se pagan costos muy altos por tener un mundo tan desigual.

- Ahora, ¿cómo se logra esta ética empresarial cuando no existe a priori?
- Seguro que no por imposición. No creo que tenga que haber una ley que los obligue. Yo creo que la educación es la única vía, y Brasil, el país más avanzado en América Latina en RSE, lo demostró. El presidente Lula Da Silva fue un actor fundamental del avance que tuvieron los brasileños, dado que logró comprometer a los 100 empresarios más importantes del país para que comenzaran a trazar y ejecutar una agenda en RSE. A su vez , cuentan con el Instituto Ethos que viene trabajando en este tema y por último tienen compañías, como el caso de Natura, que parten de la cultura de que la empresa debe servir a la sociedad, no sólo produciendo productos y beneficios, sino, a través de toda su filosofía y tecnología. El desarrollo de sus líneas Natura Ekos y Tierra América es un ejemplo para el resto de las compañías que quieran trabajar en este camino.
Argentina va por el buen camino también. Pero el componente central para que avance una idea orgánica de la RSE es la educación del empresariado y la mejor manera de hacerlo es a través de las universidades, que es lo que nosotros desde el Programa de las Naciones Unidas estamos tratando de impulsar.

- ¿Cuál será el papel de los medios de comunicación en esta evolución de la RE en el país?
- Uno de los actores con los que habrá que discutir más afondo el tema de la RSE son los medios, su propia RSE. Están ubicados en uno de los campos más delicados de toda la realidad. Lo importante es que cuando lo hacen los resultados son altamente positivos. Cuando tratan por ejemplo el tema de seguridad ciudadana exclusivamente con imágenes crueles y excitando a la mano dura, eso es irresponsabilidad empresaria. Y es así porque no cuentan el trasfondo de exclusión social profunda que vive el país -uno de cada tres jóvenes argentinos está fuera del sistema laboral y educativo-. Entonces en vez de buscar soluciones a esa imagen que se está proyectando, se dice que tienen que estar todos en la cárcel.

Luego de pasar unas horas en su ciudad natal, Bernardo Kliksberg tomó un avión rumbo a México. Un grupo de empresarios lo esperaba para escucharlo hablar sobre equidad y redistribución. Seguramente, una vez terminado el encuentro, comprenderían que lo que propone no es ningún invento, por el contrario, plantea la necesidad de recuperar la sabiduría más profunda del género humano, la ética. “La Biblia dice dos cosas que son muy importantes en RSE -sintetiza-. Una es “El que ayuda a otros se ayuda así mismo”, y la otra “No te desentiendas de la sangre de tu prójimo”, en otras palabras, no puedes ser indiferente a una sociedad donde el 20 por ciento de los jóvenes están excluidos y donde mueren 10 mil niños por año por causas que se pueden evitar ligadas a la pobreza. No puedes ser insensible, menos si eres empresario, dado que eres un actor muy importante en una sociedad que necesita cambios”.

Fuente: La Nación, Diciembre 2010

América Latina: Alto Riesgo Social 

La región llega a esta crisis con fortalezas macroeconómicas pero con marcados déficit sociales.
Las prioridades deben estar claras: hay que garantizar el trabajo, la educación, la sanidad y la dignidad del pueblo.

América Latina creció un 4,8% en 2005, un 5,6% en 2006, un 5,7% en 2007, y un 4,6% en 2008. A consecuencia de una crisis que no generó, sino de la que es una víctima más, sus economías decrecerán en 2009 un 0,3% según CEPAL o un 0,6% de acuerdo al Banco Mundial. Será una caída muy fuerte. Se está produciendo por diversas vías. En cinco de sus mayores economías las exportaciones cayeron un tercio entre agosto y diciembre de 2008. Los flujos de inversiones pueden caer a menos de la mitad en este año. El turismo está siendo afectado.

Uno de cada cuatro jóvenes está fuera del mercado laboral y del sistema educativo Están bajando las remesas migratorias. Son del 18% al 24% del Producto Bruto de Honduras, Guyana, Haití, Jamaica y El Salvador, y del 6,6% al 12,1% del de Nicaragua, Guatemala, República Dominicana, Bolivia y Ecuador. Se redujeron en el último año un 8% en Guatemala, y un 11% en México, Por ejemplo, las remesas desde España fueron en 2008 un 7,1% menores al año anterior.
Pueden aumentar las ya muy altas tasas de violencia doméstica, que van del 10% al 38%
La región ha llegado a esta crisis con fortalezas macroeconómicas pero con marcados déficits sociales. Más de un tercio de su población es pobre y la desigualdad es la peor de todos los continentes. La combinación de la crisis con estas vulnerabilidades puede ser explosiva si no se adoptan las políticas más adecuadas.

Entre los posibles efectos sociales de la crisis se hallan:
1. Aumentará la desocupación. Según OIT la tasa de desempleo urbano crecería, ha aumentado sus proyecciones negativas del 7,5% al 8,4% y luego al 8,8%. Serían entre 2,3 millones y 3,2 millones de nuevos desocupados, que elevarían el total a 18,2 millones o 19,1 millones.

2. Los más afectados serán los jóvenes. En nueve países analizados la tasa de desempleo juvenil más que duplica la tasa de desocupación total. Aun en una de las economías más prósperas como la de Chile, el 20,2% de los jóvenes está desocupado. En Colombia los desempleados jóvenes son 978.000, el 50% del total nacional. En Perú, son el 22%. Uno de cada cuatro jóvenes latinoamericanos está fuera del mercado laboral... y del sistema educativo.
La crisis puede agravar aún mucho más la situación de los jóvenes. Eso ya está sucediendo en Estados Unidos. Un estudio del Center for Labor Market del pasado mayo concluye: "Cuanto más joven, más será expulsado del mercado de trabajo". En la medida en que se reducen los puestos de trabajo disponibles están quedando fuera los jóvenes, los pobres y los de menos educación. También se está produciendo el fenómeno de que los jóvenes graduados con título universitario están ingresando en trabajos que no requieren más calificación que uno secundario, desplazando así a sus pares menos educados.

3. Las mujeres pueden ser más discriminadas laboralmente. Ya previamente a la crisis, en 2006, la tasa de desocupación femenina era un 56% superior a la masculina, y sus ingresos un 72% de los de los hombres. Pero en esta crisis esas brechas se están agudizando. Entre otras actúan las estructuras machistas que siguen viendo al hombre como el sostén real del hogar y desvalorizan el rol laboral logrado con tanto esfuerzo por la mujer.
Las mujeres verán también aumentadas sus responsabilidades familiares por las dificultades económicas. En un mercado laboral mucho más tenso y disputado se hará aún más difícil la situación de las mujeres solas jefas de hogar, que son un pilar de la familia en la región. Como media, un 33% de los hogares están dirigidas por ellas. En el caso de Nicaragua es un 40%, en México un 26%. La CEPAL estimó que sin la barrera de protección que significan las trabajadoras al frente de hogares, la pobreza sería un 10% mayor en América Latina.
También puede producirse como ha sucedido en crisis recientes en diversos países de la región un aumento de las ya muy altas tasas de violencia doméstica, que van del 10% al 38% según el país. El estrés socioeconómico agudo que implica la crisis para muchas familias puede ser un disparador de estas conductas aberrantes que recién empiezan a ser denunciadas y sancionadas como corresponde.

4. Elevación del número de trabajadores pobres. La OT proyecta que en un escenario pasivo, si no hay respuestas públicas de envergadura, el número de trabajadores con empleo pero cuyos sueldos serán menores que el umbral de la pobreza puede subir en cinco millones en 2009.

5. Crecimiento de la vulnerabilidad en salud y protección social. La cobertura social de la región es limitada. Casi cuatro de cada 10 ocupados urbanos carecen de protección en salud y seguridad social. El crecimiento del trabajo informal por la crisis aumentará la población vulnerable.
Por otro lado, a pesar de progresos, la región tiene indicadores comprometidos en mortalidad infantil (multiplica por 10 la de los países nórdicos) y mortalidad materna (multiplica por 15 la de Canadá). Pueden potenciarse por el aumento de la pobreza en sus diversas expresiones.

6. Los riesgos en deserción escolar. América Latina tiene 110 millones de personas que no terminaron la primaria, y sólo uno de cada dos jóvenes termina la secundaria. En la crisis puede aumentar significativamente el trabajo infantil que lleva al abandono de la escuela en los primeros niveles. Hay 18 millones de niños menores de 14 años que trabajan. También el ingreso temprano al mercado de trabajo de los jóvenes de menores recursos puede llevar a acortar sus años de estudio, en un mundo en donde es fundamental para las personas aumentar su capital educativo.

7. El fortalecimiento de las "trampas de la pobreza". El Banco Mundial estima que habrá seis millones nuevos de pobres en América Latina en este año. Muchos de ellos estarán encerrados en "trampas" que sólo políticas públicas agresivas pueden romper.

El círculo perverso que se produce es conocido. Siendo niños de hogares pobres, deberán trabajar, abandonarán la escuela, sólo podrán acceder a empleos marginales, carecerán de protección social y reproducirán la pobreza. Un alto porcentaje de los niños nacidos en hogares donde sus padres no terminaron la primaria tampoco la finalizan. En México, en 2008, mostrando como funcionan estas "trampas", el 83% de los ocupados con primaria incompleta no tenían seguridad social, frente al 45% en la población global.
La región tiene a pesar de sus avances macroeconómicos un fuerte talón de Aquiles social. Sus desigualdades agudas inciden en los altos niveles de pobreza. Lo ilustra el siguiente dato: a pesar de producir alimentos que podrían abastecer varias veces a su población, el 16% de los niños está desnutrido. De 2005 a 2007, aun siendo época de bonanza económica, al subir el precio de los alimentos el total de personas desnutridas creció fuertemente, en seis millones llegando a los 51 millones. En América Latina el tema no es la producción, sino el acceso a los alimentos.
La crisis requerirá prestar máxima atención a lo social. Las ideas de ajuste ortodoxo practicadas en décadas anteriores pueden ser fatales, acentuar todas las tendencias referidas y generar altísimos niveles de conflictividad.
Entre otras áreas, hará falta mucha política contracíclica: invertir fuertemente en obra pública, potenciar el mercado interno, proteger a la pequeña y mediana empresa, extender el crédito, blindar las inversiones en educación y salud, encarar especialmente el desempleo joven y las discriminaciones de género, ampliar la cobertura social...

¿Cómo financiarlo? Hay mucho terreno a explorar, desde los elevados niveles de evasión fiscal, pasando por la posibilidad de rehacer el anacrónico pacto fiscal actual, hasta el gasto militar, que creció un 30,54% en los últimos 10 años.
Se necesitará, asimismo, junto a política pública de calidad, responsabilidad social a escala de la empresa privada, movilizar el voluntariado y aumentar sustancialmente los niveles de concertación social.

Una ciudadanía cada vez más activa exige que, a diferencia de los ochenta y los noventa, esta vez las prioridades deben estar claras. En primer lugar, debe quedar garantizado el derecho al trabajo y la dignidad de las grandes mayorías de la población que están en serio riesgo.
*Bernardo Kliksberg es economista y asesor de Gobiernos y organizaciones internacionales, es coautor junto al premio Nobel Amartya Sen del libro Primero la gente (Deusto, 2008).
Fuente: elpais.com   24 de junio de 20099